El Principito, obra del aviador Antoine de Sait-Exupéry es sin duda alguna uno de los libros más influyentes e importante de la literatura de todos los tiempos, pues es el favorito tanto de niños y adultos de todo el mundo, tal ha sido su éxito que ha sido traducido a más de 180 idiomas y lenguas.

Aunque está considerado como literatura infantil lo cierto es que puede ser perfectamente leído por adultos y ancianos, sin importar sus creencias religiosas, políticas o culturales, pues a través de una lectura tan ligera se tratan temas tan profundos e importantes como la amistad, la soledad, el sentido de la vida y el temor de enfrentar pérdidas.

Una de las citas más famosas de esta obra maestra es que “lo esencial es invisible a los ojos”, destacando que en un mundo tan materializado, lleno de competencias y apariencias, lo que realmente importa es lo que muchas veces más se ignora, mismas que son aquellas que se sienten, como el amor, la amistad, la generosidad y la bondad.

El amor no es mirarse el uno al otro, sino mirar ambos en la misma dirección, destaca la verdadera esencia del amor, ese que se consigue a través de la colaboración y del compromiso de dos personas que deciden tomarse de la mano y seguir juntos en el camino, creciendo y aprendiendo, siempre con el norte en común.

Conocerse a si mismo es la mejor manera de saber hasta donde se puede llegar, refiriéndose a la importancia de la autocrítica mucho antes de levantar juicios en contra de los demás.

El Principito invita a valorar la simplicidad de las cosas, pues mucho más allá de buscar la felicidad en grandes y opulentos objetos, costosos, se debe aprender a disfrutar de las cosas sencillas, como la belleza de un atardecer en la playa.