El síndrome de Asperger es una forma leve de autismo, que es poco detectable, pues no manifiesta ningún tipo de discapacidad mental extrema, por el contrario, las personas que lo padecen actúan y llevan una vida sumamente normal, con la diferencia de que les cuesta relacionarse, pues sus habilidades sociales son bastante reducidas al igual que la capacidad de comunicación no verbal.

Algunos científicos han planteado la posibilidad de que la causa de este síndrome sea genética, pues es bastante común que se presenten casos donde varios miembros de una misma familia lo padezcan, aunque hasta la fecha no existe ningún gen identificado que esté relacionado con el Asperger.

La principal característica de las personas que lo padecen es la dificultad que tienen para entablar comunicación y cultivar amistades, especialmente en los niños, les cuesta interactuar con sus semejantes, mostrando poco interés en conocer personas y por el contrario siempre preferirán estar solos.

Uno de los síntomas más comunes en los niños es el mutismo selectivo, es decir los niños pueden permanecer por largo tiempo sin hablar, aunque esto no ocurrirá con sus entorno familiar pues son personas que despiertan confianza en ellos, pero sí cuando empiezan a asistir a la escuela.

Igualmente, el realizar o mantener contacto visual es sumamente difícil para las personas que padecen de Asperger, incluso si se les habla de manera directa. Algunos especialistas consideran que esta característica se presenta por la falta de confianza en si mismos que se presenta. Algunos adultos con este síndrome han explicado que el contacto visual resulta ser tan incómodo que puede llegar a ser doloroso.

El hecho de padecer este síndrome no limita en nada el desarrollo de los niños, pues existen terapias complementarias y tratamientos que lo ayudarán a mantener estos síntomas totalmente controlados.