Educar a los niños con disciplina positiva, es una forma basada en el respeto mutuo, la comprensión y el cariño, el cual impulsa y favorece el desarrollo emocional de los niños, y consolida los vínculos afectivos entre padres e hijos.

Es más que un sistema educativo, es una manera de vivir y de criar a los niños, y que pone el acento en una crianza afectuosa con apego de amabilidad y confianza, que se debe lograr el balance y alejarse de la enorme permisividad y autoridad, por lo que es necesario ser firmes y amables al mismo tiempo.

Cuando un padre se ocupa de la formación de su hijo, pone en marcha una serie de pautas que engloban actitudes, comportamientos y creencias, que tienen como finalidad enseñarle y encauzar su desarrollo; esto es lo que se conoce como sistema educativo, y la disciplina positiva es la tendencia educativa que se basa en el respeto y se apoya en la afectividad.

La disciplina positiva necesita de una conexión emocional, que favorece por un lado el desarrollo afectivo del niño. En ella se fundamenta en la comunicación, el amor, el entendimiento mutuo y la empatía, requiere un clima familiar positivo y respetuoso.