Es una de las formas más obvias cuando se trata de comunicar el posicionamiento de una empresa. Tiene la ventaja de que puede controlarse muy fácilmente. Sin embargo, en las empresas grandes suele haber presupuestos publicitarios para cada departamento y filial, con lo que existe el claro peligro de que los mensajes empiecen a dirigirse en diferentes direcciones.

Esto no tendrá excesiva importancia si se trata de una empresa cuya identidad se basa en sus marcas; pero en una organización en que se establezca un vínculo entre las partes que la forman, la transmisión de mensajes diferentes conlleva un riesgo de confusión.

Esta situación podría agravarse si la empresa hubiera revisado recientemente su identidad y estuviera introduciendo un nuevo nombre o comunicando un nuevo rumbo estratégico. No obstante, es posible comunicar de inmediato cuál es la identidad de la organización.

Lo importante de cualquier anuncio, publicidad, comercial, campaña, ya sea interno o externo, es que la definición del posicionamiento de la empresa sea el eje principal del mensaje a transmitir. Si una empresa se ha tomado el trabajo de analizar su identidad y su imagen, parecería tonto no comunicar su posicionamiento a todo el mundo