Ingreso

Archivo para julio, 2015

Pos porno: el fracaso de la neolengua y el tren del auto atentado

Por Luis Thonis

 

“un lugar inventado donde los cuerpos no sean solamente cuerpos y se redoblen los enunciados que no pueden posporno1sostenerse en este mundo”

Cuerpos inéditos. LT

La consigna matriz de la generación del sesenta era: “animémonos y vayan”- ustedes. La actual es “cojan pero quédense”- ustedes.

Y al ritmo del pos porno los borregos por la misma vereda se encaminan para ser formateados hacia la Matriz del estado criminal que apunta a sustituir el lazo social por la creencia en la relación sexual.

Sublime operación psicótica.

Pasó el tiempo de echar veinte centavos en la ranura para ver la vida color de rosa. Ahora ponga un micrófono en una vagina o métaselo en el culo y Ud. accederá a una Citerea sin Watteau. El nacional populismo ha pasado de la religión de las multitudes que exaltaba en el 2002  a la religión del sexo sostenida en su economía de sobreprecios.

Hace tiempo hice una caracterización de lo que llamo el zombi terminal- alguien que avanza ciegamente al precipicio y cuando uno le advierte “eh por ahí no, cuidado”, se da vuelta, lo mira, corre hacia él y se tira de cabeza haciéndole un corte de manga. No todos los  que transitan esta cornisa son iguales, les sucede a seres talentosos e inteligente que necesitan abrazarse a algo, cualquier cosa que sea y el fetiche los está esperando. En vez de dar un salto cuántico al exterior saltan a un vacío que nunca se muestra como es sino en su apariencia contraria, me refiero al espectáculo. Se arrojan al espectáculo -que se extiende en la línea letal que va desde la pornografía de los setenta al pos porno- que lo toma en algunos de sus predadores para integrarlo y completarse. Los que tienen alguna reserva porque tuvieron una vida y alguna vez fueron amados, que no están dispuestos a borrar para disolverse en la cara colectiva de lo festivo, cuando salen aumentan el resentimiento y el odio en grandes cantidades pero en forma helada. La Fiesta es depresiva a causa de la negación cómplice de los crímenes cometidos que se vuelven contra ella: las mismas musas son expropiadas, enmudecidas y momificadas, apartadas de “relaciones peligrosas” y transformadas en objetos de exposición hasta que a una de ellas no se les ocurra nada.
Ahora es al pos porno celebrado por la poetisa Melina Varnaboba que -más loca que una cabra- propone una revo pop sexual, social antifálica y grita para que el zombimundo la oiga: cojan y vayan, todo sea por el negocio del pobre. Niega la verdad de la farmacéutica que dice que lo que es sublime en la cama es zombi en lo público, y que hay más porno en el matrimonio más convencional que en esta farsa que tenemos que pagar pese a lo fachos que somos.
[...] Continuar la lectura