Ingreso

Archivo para enero, 2015

Un cuento para Kala

Por APG

El día jueves 29, en el Cementerio de la Tablada, entre todo lo sucedido, hubo espacio para un cuento. Se lo contaron a ella pero lo escuchamos todos; todos los que estábamos ahí en un semicírculo tupido de congoja alrededor de la tumba de Alberto, bajo un sol picante e impertinente negado por el abanico de cabezas gachas: al dolor le va mejor la lluvia. Se trató de un relato infantil con “moraleja” sobre una mariposa y un cocodrilo que contó el Rabino Marcelo Polakoff para la pequeña K, la hija menor de Alberto. No creo cometer ninguna infidencia si se los cuento, pero antes de hacerlo me gustaría plantear un dilema, proponer una discusión que -presumo- viene al caso. Porque instiga a pensar. A discutir. A insistir, como dice Kovadloff.
Dos deshollinadores salen de una chimenea. Uno sale completamente negro y el otro completamente blanco. ¿Cuál de los dos se va a lavar?

Niño-deshollinador [...] Continuar la lectura

Mi primo Alberto

Por APG

Hace un par de días que no hago más que ver y ver una vieja película. No se lo ve en imagen pero yo les cuento: el que filma, es mi padre. Se pasó gran parte de nuestra infancia, ausente; tras una máquina Súper Ocho: filmando. Lo más divertido era cuando, luego de ver las películas sobre una pared del living que despejaba mi madre quitando, una y otra vez, un cuadro de Carlos Alonso, mi papá rebobinaba el carretel sin apagar la luz del proyector. Mágicamente, como un truco de infancia, lo vivido retrocedía aceleradamente hasta esfumarse en el momento en que la cinta comenzaba a girar en falso. Nos divertíamos -mis hermanas y yo- tan solo con vernos desafiar a la lógica del movimiento y a la irreversibilidad del tiempo. Qué tontas.
Hace un par de días que no hago más que mirar una vieja película. Una de esas tantas. La calidad es pésima, producto de haber soportado la conversión a sucesivos formatos: de carretel a VHS, a DVD, a digital. Y en ese traspaso no sólo perdió calidad sino también la magia. Ya no me divierte. Pero no se trata de la desilusión de la imposibilidad de rebobinar. O sí.
La filmación, de alrededor de seis minutos de duración, transcurre a principios de los ´70, en el comedor de la casa de una tía abuela que ya no está, a causa de la ley de la vida que hizo que más de la mitad de las personas que celebrábamos una festividad judía, en ese comedor, también estén muertas. Eran abuelos y tíos abuelos. Inmigrantes. Salteando una generación, estamos nosotros, los más pequeños, jugando a disfrazarnos de grandes. Mi primo Alberto hace morisquetas frente a la cámara con un sombrero Borsalino y luego se deja caer sobre la falda de mi tía Sara, que lo abraza. [...] Continuar la lectura

Sumisión, o el novelista como blanco móvil

Por Omar Genovese
El novelista francés Michel Houellebecq, luego del atentado a la revista Charlie Hebdo, fue puesto bajo custodia policial y el pasado jueves abandonó París con destino incierto. En la señal de televisión Canal Plus dejó grabado un mensaje al público. El escape va más allá de sentirse afectado por la muerte de su amigo Bernard Maris en la masacre y de que él mismo formara parte del chiste de tapa de la última edición de la revista (en la caricatura afirma que en 2015 perderá sus dientes y en 2022 adherirá al ramadán). En sí, Houellebecq corre riesgo de muerte a raíz del lanzamiento, en el día del atentado, de su última novela: Sumisión. En ella propone que Francia será gobernada por un partido político islámico. La trama involucra a Marie Le Pen, líder de la derecha (que trata de capitalizar el magnicidio proponiendo una consulta popular para reinstaurar la pena de muerte), al desgastado Hollande y a una sociedad civil que claudica de la Ilustración convirtiéndose a la fe de Mahoma, ejerciendo sus costumbres, aceptando una verdadera sumisión.
A esta novela se la consideró como uno de los sucesos editoriales para el año que comienza. Así, el mercado cultural estaba advertido del contenido por la circulación de versiones apócrifas en internet, y hasta algún archivo con la novela original. Una forma tecnológica de crear expectativa que, ante la realidad contundente, queda como un detalle insignificante. La editorial Flammarion también está bajo amenaza y sus instalaciones tienen custodia policial. Es que ya no se trata de la fatwa que recibiera Salman Rushdie por parte del ayatolah Komeini en 1989, gesto político y de propaganda de su régimen en Irán, sino que la Jihad actual no advierte, entra en acción. Se puede inferir que los libros de occidente, la novela por caso, se encuentran en riesgo. Puede que un atentado se produzca en librerías donde se exhiba Sumisión. ¿El terror romperá la cadena de distribución del libro? ¿O alcanzará con inscribir en el frente de las mismas alguna frase alusiva de Estado Islámico?
Si bien Houellebecq tiene fama de escandaloso, la forma en que cuestiona el orden político abre la herida de los hipócritas, ya por su origen de clase o por el ejercicio de funciones relativas al poder. Ironía, humor, y una pizca de revulsión, siempre le reportaron beneficios. Pero no es tan importante reflexionar sobra la calidad literaria que ostenta como preguntar por cuál es el rol de la novela en tiempos de maximalismo. Humberto Eco acaba de declarar al Corriere della Sera: “Son las religiones del libro las que provocan las guerras para imponer las ideas contenidas en sus textos.” Esto implica que la lectura múltiple de estilos y géneros se enfrenta a una lectura que se profundiza en la repetición de un texto único, sagrado, y por lo tanto inamovible. El mandamiento, sin importar la religión, exige obediencia y respeto. Reclama un orden que aspira a lo eterno. Para Eco, este orden “es una nueva forma de nazismo, con sus métodos de exterminio y su voluntad apocalíptica de apoderarse del mundo”. Rushdie, amenazado, paseó de incógnito por Buenos Aires. Si ven a un tipo delgado, pálido y desprolijo como Charly García, ya saben de quién se trata.

Publicado en Sección Cultura, Perfil Diario. 10-01-2015

La vida de hotel y la llanura

Por Jorge Luis Borges

Ahora bien, creo que se ha confundido la excelencia estética del poema con la excelencia del personaje. El personaje no es un hombre admirable, desde luego, creo que los gauchos tienen que haber sido más duros, en cambio Fierro se queja continuamente; creo que eso es inverosímil. De algún modo, sin embargo, creemos en Fierro, nos identificamos con él, y además es un libro que da la impresión de… Parece que fue escrito, según el autor, en una semana. Parece que escribió ese poema para distraer el ocio de la vida de hotel. Quiere decir que, sin saberlo, estuvo preparándose toda su vida para escribir ese poema. Según algunos (creo que es lo que generalmente se acepta), ese hotel estaba en la calle Reconquista o 25 de Mayo, cerca de la Plaza de Mayo; pero otros piensan que lo escribió en un hotel de Santa Ana do Livramento, porque él participó en la conjuración por el asesinato de Urquiza y luego huyó al Uruguay; y puede haber escrito el libro en la frontera. Hay esas dos ideas: puede ser un hotel del Brasil o un hotel de la Plaza de Mayo. Aunque algunos brasilerismos hacen pensar que estaba refugiado allí y que los “gaúchos” o gauchos del Brasil le trajeron recuerdos de los gauchos de la provincia de Buenos Aires. [...] Continuar la lectura