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Archivo para junio, 2014

Una iniciación que no tiene fin

[Sobre “El punto idiota”, de Pablo Farrés, Pánico el pánico, Buenos Aires, 2010.]

Por Eduardo Grüner

Y punto. Así termina (casi) cualquier libro. Con un punto, no siempre final –si es literatura en serio, el final empieza algo para el lector–. Con un punto. O “puntito”. Pero no este, no el de Pablo, que también comienza con un punto. O “puntito”, ínfimo, infinitesimal, si se quiere. Claro que este significante –“infinitesimal” – contiene otro: “in-finito” (vale decir: no terminado, interminable: como, digamos, el Dios-Naturaleza de Spinoza, que no termina de no inscribir su creación de un Universo que va chorreando incompletud en su propio hacerse). “Punto infinito”: no habrá que extrañarse –aunque sea motivo de alarma- que promediando el texto aparezca el Aleph –que no siempre, contrariando el mito, es necesariamente borgiano–. Un Aleph, para el caso, decidida e indecisamente idiota: girando y revolviendo las palabras sobre sí mismas, o contra sí mismas, ese baboseo multiforme expele ¿qué cosa? Humores -anfibología de la lengua (“madre”, ¿cuál otra?)-: mierdas, sémenes, vómitos, orinas que literalmente (y eso es más que “literariamente”) hacen nacer (in)seres para los cuales el nacimiento es algo mucho peor que la muerte, en tanto los condena a existir en el mundo de su propia mierda, a insistir en el fin –de mierda– que ya estaba en el origen. ¿”Mensaje social”? Puede ser. Pero a condición de que aceptemos incluir, como “fundamento” de la sociedad, la imposibilidad de todo mensaje que no sea… de mierda. [...] Continuar la lectura