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Archivo para abril, 2014

Hitler escapó a Marte

la-madriguera-hitler-y-el-reich-andres-bufali-ilustrado-11977-MLA20051772087_022014-OPor Omar Genovese

[Sobre La Madriguera, Andrés Bufali, Distal, Noviembre 2013, 168 páginas.]

Una novela con el tamaño de una revista es un despropósito, tal vez lo explique la biografía del autor en la página 4, se trata de un autor de no ficción en su primera ficción. Pero la mayor contradicción está en la portadilla antes del índice: “En esta novela, basada en hechos reales, hay personajes que lo son y otros surgidos de la imaginación del autor.” ¿Los “personajes” producto del imaginario no son personajes?

De la lectura se obtienen tres problemas básicos. El lector, o destinatario del texto, carece de memoria suficiente y debe ser reubicado, capítulo a capítulo, en las situaciones transcurridas, guiándolo como si fuera incapaz de relacionar dos enunciados. [...] Continuar la lectura

Marx y Ucrania: contra la “Realpolitik” infantil

Por Nicolás González Varela

“Jamás olvidaremos que los trabajadores de todos los países son nuestros amigos  y los déspotas de todos los países nuestros enemigos.”

(Primer Manifiesto del Consejo General de la Iº Internacional sobre la Guerra Franco-Alemana, 19 de julio de 1870)

En las revoluciones burguesas europeas de 1848-1849, que removieron y hicieron salir al escenario de la Historia a muchas nacionalidades oprimidas, resultaba característico que, siempre que el movimiento ucraniano se incrementaba en fuerza y voz, lo declarasen de inmediato como “invención” de cualquier “potencia foránea” o del mismísimo maquiavélico Metternich; incluso en la Rusia prerrevolucionaria se consideró entre los socialdemócratas que la cuestión nacional ucraniana era una “quimera” o bien de Bismarck, o bien del “Estado Mayor alemán”, o incluso del Vaticano. Ucrania era una falsa tierra irredenta. En la prensa burguesa revolucionaria se etiquetaba a los ucranianos como un pueblo ahistórico, contrarrevolucionario de “campesinos y popes”. Cuando en 1890 Engels escribió en Ginebra para el diario Sotsialdemokrat ruso su estudio sobre “La política exterior del Zarismo” (por cierto, puesta en el Index por Stalin), los editores Vera Zasúlich y el padre del Marxismo ruso, Plejanov protestaron escandalizados contra un pasaje en el cual Engels designaba a los ucranianos como nacionalidad “especial, diferente de los rusos” y que habían sido anexionados “por la fuerza” en 1772. El Marxismo ruso ortodoxo, del cual evolucionó el Nacionalbolchevismo stalinista, consideraba a los ucranófilos (antiguos “rutenos” bajo la nobleza polaca y el Zarismo) con desprecio y hostilidad. No era raro que entre 1918-1919 el Ejército Rojo fusilara a gente en Ucrania meramente por hablar ucraniano, lengua que se consideró “contrarrevolucionaria” per se en la época del dominus Stalin.

La teoría de Lenin de las nacionalidades intentó poner paños fríos sobre el asunto… La incomprensión de la nación ucraniana (o de la polaca o de la finlandesa o de la letona o de la bielorrusa o de la georgiana o de la armenia) al Partido Bolchevique le costó tres años de cruenta guerra civil y una sangrante división en su interior. Ucrania finalmente perdió su independencia en 1922, en el anticlimax de la represión de Kronstadt, las revueltas de Tambov y la restauración capitalista de estado de la NEP. Hasta tal punto llegó la incomprensión que Lenin tomó medidas radicales contra el Chauvinismo ruso bolchevique en el aparato del estado y del partido en su sección ucraniana (creado ex post facto de la Revolución de Octubre, en abril de 1918, compuesto en su mayoría por ¡rusos! y que representaba al 0,2% de la población ucraniana), las llamadas medidas de “Indigenación” o Korenizatsiia. Hubo que esperar a finales de los años 1920’s para que Ucrania tuviera por fin en la estructura del PCU y en las del estado a… ucranianos. En aquellos años dentro del mismo PCUS se alzaban voces contra las relaciones “colonialistas” de Moscú sobre Kiev. Por supuesto la Korenizatsiia pensada por Lenin, se detuvo y se invirtió a partir del dominio de Stalin en 1929. Las sangrientas purgas comenzaron en el PCU en 1933, los detenidos (ejecutados) eran acusados, ironía de la Historia, como criptofascistas y terroristas “nacionalistas degenerados”. Se prohibió al lengua ucrania y se impuso como lingua franca oficial el ruso. Por eso puede decirse que la cuestión ucraniana debe considerarse como el “punto neurálgico” del Socialismo y del Comunismo ruso, ayer y hoy. [...] Continuar la lectura