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Archivo para diciembre, 2013

Sobre cómo Delacroix provoca asperezas diplomáticas entre Francia y China

delacroix_1024-7683Por APG

Es 27 de julio de 1830.
Los parisinos se alzan por las calles formando barricadas bajo una proclama popular: cambiar a un rey tirano por uno más liberal. El éxito de la revuelta provocaría, el 2 de agosto, la abdicación de Carlos X y el fin de la monarquía de los Borbones. Eugene Delacroix está situado en medio del levantamiento como un mero espectador. Observa pasivo, impávido, aterrado. Esto apunta el escritor Alejandro Dumas que no lo pierde de vista en su calidad de testigo presencial desde un lugar de privilegio, y dice además, que recién cuando Delacroix advierte flamear la Bandera tricolor sobre la Catedral de Notre Dame, que no había vuelto a ser izada desde los tiempos de la Revolución Francesa, comienza, eufórico, a vitorear cánticos glorificando al pueblo. Días después, ya en su estudio del Quai Voltaire, con vista al Sena, Delacroix le escribe a su hermano: “Mi mal humor está desapareciendo gracias al trabajo duro: me he embarcado en un tema moderno: una barricada, y si no he luchado por mi Patria, al menos pintaré para ella”. Se trataba nada más ni nada menos que del cuadro  La libertad guiando a un pueblo, en el que pinceló los sucesos vividos creando una obra de arte inmensa que haría historia. Delacroix, que en ese momento tenía 32 años, se demoró apenas tres meses para finalizar el lienzo, en un estado de excitación febril, con mínimas horas de sueño. El resultado: una imagen que resume y revela la idea de la revolución en el Arte: la fuerza imparable de la multitud que se avecina (el joven que encarna el ímpetu de la juventud; el obrero, a la clase trabajadora, y el burgués, a la intelectual), y la figura de la Diosa clásica central, embadurnada de la suciedad de la batalla, que lidera esa gesta callejera: una mujer cuya túnica desprendida deja al descubierto sus pechos, sublevándose también a la moral de época. Lleva en alza la Bandera tricolor y la bayoneta. Simboliza Francia y la Libertad. La alegoría se instala en el inconsciente colectivo trascendiendo al tiempo.
Es Agosto de 1944. Surgen barricadas en el centro de París. Es la Resistencia Francesa que enfrenta a las tropas nazis de ocupación. Finalmente, el General de Gaulle convoca a un referéndum para establecer un gobierno para la Francia recién liberada. El anuncio va acompañado de una reproducción de la imagen de la Libertad, de Delacroix. En los años de posguerra, esta imagen se convirtió no sólo en el símbolo de la Revolución Francesa  o de la libertad sino de la misma Francia.

discurso2Es Mayo del ´68. La barricada ya forma parte de la mitología de la Revolución. Así lo entiende esta nueva generación de estudiantes que, en la era de los medios masivos y la fama instantánea, crea su propia versión de la Libertad, de Delacroix. Se trata de una joven, Caroline de Bendern; es llevada en andas, entre la estudiantina, con su brazo levantado enarbolando la Bandera tricolor. La imagen impactante se convierte en blanco de los reporteros y la fotografía es portada de la revista París Match; la reproducen velozmente medios de prensa extranjeros. La figura viaja ahora por el mundo como embajadora de su Nación.
El ícono revolucionario queda cimentado como sentimiento social. Se viraliza. Ilustra papel moneda, sellos postales, afiches, panfletos y graffitis. La actitud provocadora de la mujer en pechos simboliza el comienzo de la batalla por la emancipación femenina contra un orden moral que se desmorona en caída libre. [...] Continuar la lectura

2013 lo mejor y lo peor (resultados)

[A continuación, categorías y resultados de la nota de tapa del suplemento Cultura de Perfil Diario realizada por Gonzalo León, publicada el 29-12-2013.]

MEJOR LIBRO NO FICCIÓN
1. Modo linterna, de Sergio Chefjec (Entropía)
2. Un verano con Rhomer, de Débora Vázquez (Beatriz Viterbo)
3. Resonancia siniestra, de David Toop (Caja Negra)

MEJOR LIBRO PÓSTUMO
1. Mario Levrero: un silencio menos, conversaciones compiladas por Elvio Gandolfo (Mansalva)
2. Papeles de trabajo II, de Juan José Saer (Seix Barral)
3. Cuentos completos, de Rodolfo Walsh, edición y prólogo de Ricardo Piglia (Ediciones de La Flor)

MEJOR LIBRO DE FICCIÓN
1. Relatos reunidos, de César Aira (Mondadori)
2. Lumbre, de Hernán Ronsino (Eterna Cadencia)
3. El spleen de los muertos, de Ricardo Romero (Aquilina)

MEJOR DEBUT
1. Mi libro enterrado, de Mauro Libertella (Mansalva)
2. A rebato, de Emilio Jurado Naón (Blatt & Ríos)
3. Una muchacha muy bella, de Julián López (Eterna Cadencia) [...] Continuar la lectura

“Cierto negro brasileño leproso” un sueño político-filosófico de Spinoza (VI)

Spinoza1930[Para leer los artículos anterior clickear aquí.]

Por Nicolás González Varela

“La Esclavitud es una institución de Derecho de Gentes por la cual uno está sometido, contra la Naturaleza, al dominio ajeno”

(Florentino, Institutionum, IX inst. D. 1.5.4.1., circa 180 aC)

“La exclusión implícita de un individuo es lo ilegal, lo que no debe ocurrir, pues entonces lo excluido no se da como conciencia real ni mi acción lo considera como tal conciencia.”

(Hegel, Jenaer Systementwürfe, 1805)

Para los pensadores iluministas del siglo XVII la Esclavitud en abstracto aparecía como la metáfora central de las fuerzas que degradaban al Espíritu humano, connotaba todo lo negativo de las relaciones de Poder y de la intersubjetividad. Mientras tanto, formando parte de la dimensión tácita de la Ideología del primer Liberalismo, la economía esclavista de las colonias que funcionaba sin descanso generando el exceso de riqueza de estas maravillosas repúblicas comerciales, “abundancia de bienes” y el doux commerce, permaneció en la oscuridad. Esto se consolidó con la propia experiencia material de las primeras revoluciones burguesas en municipios y ciudades-estado desde el Renacimiento. De esta conjunción se debe la posterior asociación ideológica entre Liberalismo y Dominación, que haría posible y plenamente operativa la figura de la exclusión en la mayoría del pensamiento filosófico y político de la Modernidad. Tanto el simultáneo descubrimiento de América como la posibilidad de la explotación forzada de los negros africanos crearon una epistemología de la diferencia, una ontología de la discontinuidad con respecto a la tradición humanista clásica, que permitía fundamentar ideológicamente el contrato colonial y el esclavista. Negros e indígenas, etíopes y caníbales, africanos y brasileños ya no se pueden subsumir ni en la historia secular del mundo que comenzó en Grecia (la larga marcha de la tradición humanista grecolatina) como tampoco en la macronarrativa de la creación del Mundo proporcionada por la Biblia y la Ley Mosaica. Esta “brecha” de origen materialista, fuerza la reevaluación de las categorías universales, dando lugar a una redefinición de la Humanidad in toto paralelamente a la maduración del Racismo. Esta “redefinida” Humanidad sería crucial, como dimensión implícita y contenido tácito, tanto en el gobierno colonial como en la lógica imperial; a su vez dependía de un renovado trabajo de identificación con un pasado y un sujeto “europeo”, articulado en detalle por un Idealismo historiográfico, que permitía mantener la “brecha” parcialmente soldada, permitiendo un mínimo de coherencia y continuidad entre Edad Media, Renacimiento y el sujeto colonial. Estas son las coordenadas y el punto de condensación ideológico en que nació el Liberalismo burgués. La ley feudal llegó a ser particularmente susceptible a un discurso sobre la esclavitud, ya en manos de los realistas como Du Moulin – que generalmente favorecían lo que denominamos Absolutismo – la negociación sobre la paradoja de la Soberanía (Soberanía es el punto de indistinción entre la violencia y la ley, la fuerza y el consentimiento) se pone en una alineación estructural explícito y perfecta con la lógica de la esclavitud. Como Orlando Patterson ha demostrado en su momento la muerte y la esclavitud social justa fama, el poder total de un maestro o de los bienes en el esclavo requiere la exclusión de las reclamaciones y el poder de los demás en él, y ellos: la muerte social. No estoy sugiriendo que los vasallos feudales (es decir, vasallos en la relación formal del feudo-explotación) – ya sea antes o durante el siglo XVI – eran esclavos en un sentido institucional, o en el sentido de las condiciones que normalmente asociamos con el término. [...] Continuar la lectura

Autonomía: la coleta del Barón de Münchhausen

[Ponencia presentada en Lebrija, 22 de Noviembre, 2013 “Jornadas Internacionales de Autogestión”]

Por Nicolás González Varela

Un proemio a la cuestión

Entendemos la “Autogestión” como un movimiento real de acciones e ideas que, desde el mismo nacimiento del Capitalismo, estimula e incita a los trabajadores en sentido amplio a arrebatar al Capital el poder sobre los centros de trabajo y lugares de manufactura para substituirlos, superándolos en nuevas formas de dirección y representación, por la organización de los productores. Marx denominaba a esta nueva organización social como una comunidad de “productores asociados”. Los orígenes históricos de esta idea de organización desde abajo de una región o una nación en base a una institución de clase centrada en la hegemonía de los trabajadores (llámese foro, burgo, cantón, comité, consejo, asamblea, etc.) no ha sido todavía escrita, y no es casualidad. Aunque empecemos aquí con la tradición que nace en Engels y Marx, la idea de la autodeterminación y autogestión de los productores que generan la riqueza social como veremos es antigua, ancestra, nace con la misma división social del trabajo en los albores de la Humanidad.

Autonomía, autogobierno, autogestión, control obrero, democracia directa, sí, pero: ¿de qué hablamos?, ¿un shibbolet?, ¿santo y seña?, ¿una política reformista?, ¿una historiografía?, ¿un subproducto de la composición de clase?, ¿una cualidad de la explotación capitalista?, ¿una tendencia antagonista ontológica de las masas?,… Si sobre la superficie múltiple de todos estos nombres propios, profundizamos y trabajamos sus conexiones internas y su necesidad, surge como un hilo rojo de Ariadna el substrato último: la idea de la Autonomía. Pero la Autonomía en sí misma lleva sin resolver una contradicción. [...] Continuar la lectura

Racismo y Filosofía: Sobre los Schwarze Hefte de Heidegger

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Por Nicolás González Varela

Hay una foto muy curiosa y vergonzosa de Martin Heidegger, que ilustra el artículo. Se tomó en ocasión de un acto central en el Alberthalle de Leipzig; de izquierda a derecha aparecen: el dirigente de las tropas de asalto pardas, las Sturm Abteilung (SA) de la NSLB (asociación de profesores nacionalsocialistas) Schulrat Geyer de Sajonia; el rector de la Universidad de Leipzig, Dr. Arthur Golf; el rector de la Universidad de Hamburgo, Dr. Eberhard Schmidt; el Dr. y teólogo Friedrich K. Schumann de la Universidad de Halle; el profesor Dr. Emanuel Hirsch de la Universidad de Göttingen (¡teólogo y traductor de Kierkegaard!); otro dirigente de las SA y NSLB Arthur Göpfert de Dresden; por supuesto, con su bigote recortado, el Rektor de la Universidad de Freiburg, el Prof. Dr. Heidegger; el Dr. Wilhelm Pinder, historiador de arte de la Universidad de München (quien decía que el Arte debía ser Äußerung unserer Rasse, “expresión de nuestra raza aria”); el rector de la Universidad de Berlín Dr. Eugen Fischer (un eugenista siniestro y amigo íntimo de Heidegger) y finalmente el Dr. en medicina por la Universidad de Berlín,  Sauerbruch. La ocasión era un rally de intelectuales y científicos nacionalsocialistas por Alemania, bautizado como “Manifestación de la Ciencia Alemana”, con el fin de apoyar la decisión del Führer de abandonar la Sociedad de las Naciones. Heidegger aparece circunspecto y orgulloso, debajo de un muro de hombres de las SA, símbolos arios y de banderas con la cruz swastika. El atrezzo es casi similar al del día de la asunción de su rectorado. La idea del rally partió del Führer de la Asociación de Profesores Nacionalsocialistas (NSLB) de Sajonia, el Gauobmann Arthur Göpfert, que llegaría a ser una especie de ministro de educación sin cartera. Se suponía que lo más granado y destacado de la Intelligentsia nazi diera su apoyo a las últimas medidas tomadas por el gobierno de Hitler, entre ellas la suspensión de todos los derechos constitucionales, la prohibición de los partidos políticos, la disolución del Reichstag (Parlamento), las medidas raciales y, por supuesto, la política exterior agresiva del IIIº Reich. [...] Continuar la lectura

El temblor de lo real

ricardo-romero1[Sobre El síndrome de Rasputín (2008), Los bailarines del fin del mundo (2009) y El spleen de los muertos (2013) de Ricardo Romero, Colección Negro Absoluto, Ediciones Aquilina.]

Por Omar Genovese

La última novela de esta trilogía debió publicarse en 2010. La distancia entre el segundo y el tercer tomo, produce un desajuste para el lector desprevenido, una silenciosa mayoría, porque percibe que hay un antes narrativo de cuya ignorancia toma consistencia el fantasma de cierta falta triste. En realidad, y que me disculpe Juan Sasturain, director de la colección Negro Absoluto, debió esperar al 2013 y publicarlo en un solo ejemplar de 720 páginas, como dicta la lectura y relectura de los tres tomos consecutivos. Hasta me atrevo a proponer un título para ello: El temblor de lo real. Pero es sabido que el tiempo editorial utiliza un parámetro distinto al de la literatura, y lo que parece velocidad es lentitud, y en este caso lo lento puede que sea urgente. La clave no es un chiste, todo lo contrario: la apuesta es la dosis del folletín, de la fidelización de los lectores de la colección. Pero (siempre hay un pero en este llano), los tres relatos de Romero piden unirse. Es que amasan el tiempo para ofrecer un universo diminuto que estalla con la lectura. De ahí el mérito primero, y la salvedad que nos lanza a los primeros interrogantes de tan extensa novela (si se quiere, inaudita para un escritor argentino, en general bajo las órdenes de cortar y recortar, por los costos de edición). ¿Qué del tiempo percibido puede decirse extinguido para que así forme parte de nuestra memoria y permanezca allí para volver inesperado? ¿Dónde está el límite entre dos pulsaciones, como la experiencia real y la percepción individual?

Aquí es donde interviene la anomalía, como punto de partida y a la manera de Gabriel Báñez en La cisura de Rolando, ganadora de la primera versión del premio Letra Sur El Ateneo. Si la dificultad del habla en el personaje de Báñez obra como la llave mágica al discurrir del estilo, aquí la transferencia energética del síndrome de Tourette –entiéndase el pasaje del sintoma al pensamiento, y luego de éste a su interacción o eco en los sucesos del porvenir–, como percepción o subrayado de lo inevitable, hace que las distintas escenas del trío de personajes afectados extienda su área. Entonces, el padecimiento neurológico reverbera en todo, ¿y acaso no reconstruye seres fantásticos? ¿No altera el orden de los posibles espacios imaginarios? ¿Qué queda a salvo en lo real cuando se percibe con tal intesidad? [...] Continuar la lectura

La maquinaria perversa del peronismo

ustashas-ignacio-montes-de-oca-ed-sudamericana-6821-MLA5118108053_092013-O[Sobre Ustashas, el ejército nazi de Perón y el Vaticano de Ignacio Montes de Oca, Sudamericana, Septiembre 2013, 320 páginas.]

Por Omar Genovese

En este libro no encontrará el lector una obra de literatura fantástica, todo lo contrario, será la fantasía escasa para soportar tantas revelaciones. La lectura cae en el vórtice de una indignación creciente que Montes de Oca intenta dominar, pero a las claras supera al lector para instalarse como eje conductor a medida que las distintas facetas de esta historia, tan cercana como oculta, van mostrando su carácter perverso, conflictivo y amenazador. Este libro también introduce una verdad ineludible: la historia oficial del peronismo es funcional al mito de su perduración que, de manera precisa, omitió el escarnio pragmático de apropiarse de la representación del Estado proclamando un fin para hacer todo lo contrario. Y además, el intento de ocultarlo, negarlo, desaparecer la documentación, borrar las huellas de la infamia.

La estructura de Ustashas…, toma como modelo los programas de los canales televisivos dedicados a la historia documental, descubriendo material de archivos de inteligencia de países involucrados en los grandes conflictos armados del siglo XX. La exposición de los sucesos progresa en el contexto político y social que produjo, en primer lugar, la fanatización étnica de la población croata católica, resultando en un entramado de índole cultural y militar con sede en el Vaticano del Papa Pío XII. En segundo lugar, la acumulación de poder en un oficial del ejército, que como agente de inteligencia garantizó el éxodo de criminales de guerra hacia Argentina. Y como tercer espacio expositivo, la red terrorista ustasha que sirvió a las operaciones de contrainteligencia de las potencias occidentales enfrentadas con la Unión Soviética, y que tenían en los serbios y en la Yugoslavia de Josip Broz Tito, al enemigo perfecto en la impureza racial, la intolerancia religiosa y el fantasma del totalitarismo marxista. [...] Continuar la lectura

Enfundá Eso

enfundá eso joe newtonPor Dan Savage

Soy oyente del Savage Lovecast, pero te mando mi pregunta a la columna porque SEGURO que mi novio me reconocería la voz si llamara al programa. Tengo 25, vivo en Portland, mi novio y yo somos monógamos desde hace cinco años. Su pija es de un tamaño promedio. No es tan chica como para haber tenido que lidiar con la carga emocional asociada a las “pijas chicas”. Sin embargo tuve sexo con pijas grandes y me encantaría probar una de esas fundas, prolongadores o algo así. Pasa que mi novio es sensible y siento que voy a cagar nuestra vida sexual para siempre si le llego a pedir uno. ¿Cómo puedo proponérselo sin que él sienta que su virilidad es insuficiente? Te escuché decir que es mejor compartir nuestras fantasías como si fueran un bonus adicional –no un cáncer terminal–, pero no se me ocurre cómo hablar de esto sin lastimar su ego. ¿Consejos?

Ama Sinceramente Al Hombre Promedio

“Ponerle una funda a la pija de su novio sin lastimarle los sentimientos va a ser complicado”, me dice Matthew Nolan de OhJoySexToy.com. “Los chicos de todo el mundo, no importa el tamaño, se crían con inseguridades sobre su pija. Dicho esto, una funda no es lo peor que ella puede poner sobre la mesa: incluye a su novio como participante y mantiene su pija en el circuito”. [...] Continuar la lectura

44 años y regresó como único

Por Omar Genovese

[Sobre El fiord, Osvaldo Lamborghini, Editores Argentinos, 2013, 40 pág.]

“Aquí la crítica parece haberse iniciado antes de tiempo, invadiendo la escritura literaria en su mismo dominio”, escribió Oscar Steimberg en Los Libros, número 5, 1969, única reseña a la primera edición que, como prólogo, antecede a esta versión corregida. En El Fiord anida su regreso y adicción, el flujo de la marea que nos abandona para volver austera, desmoronando toda imagen de existencia. Hay algo en él, a pesar de la brevedad borgeana, del pliegue perfecto en lo íntimo al universal categórico de la expresión multitudinaria, que es desesperación, la exaltada penuria de una obra anunciada con el cierre de todas las salidas posibles, incluyendo la muerte: el abandono a la lectura, la letra en sí, mínima sigla o nombre apocopado, en una lápida sin cuerpo como es la literatura argentina. Releer El Fiord es su mueca fantasma, y el miniado de la anunciación resuena claro, hace imposible la frugalidad intelectual, define un territorio que contempla el todo: el mar donde los barcos huyen de sí mismos, dando silencio a la plana llanura. Un fiord está elevado confrontando el viento que horada, la palabra que horada, con el metrónomo de su exactitud, el pleno pasaje y pálpito poético convertido en alimento, sed agreste que conforma el primer estilo aborreciendo de toda paternidad. La materia lingüística está cruzada por el destino político en el sacrificio de la catacumba, invocación al amo del dolor ataviado como verdugo de una inquisición en ciernes.OL [...] Continuar la lectura