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Archivo para octubre, 2013

Gramsci y el Marx desconocido (V)

Taylorismo[El artículo anterior puede leerse aquí.]

Por Nicolás González Varela

“Se trata de ‘usar’ a Gramsci, no sólo de citarlo.”

Raúl Mordenti

El progreso de la Técnica y de la Ciencia es en la sociedad capitalista el progreso en el arte de estrujar sudor.”

Vladimir Illich Ulianov, “Lenin”, 1913

“La selección de un nuevo tipo de obrero posibilita, mediante la racionalización tayloriana de los movimientos, una producción relativa y absolutamente mayor que antes, con la misma fuerza de trabajo.”

Antonio Gramsci, 1931

Americanismo: ¿crítica radical al Stalinismo?

La atención intensa y prolongada de Gramsci sobre la temática del Americanismo solo puede ser comprendida desde su intento de volver al Marx auténtico y recuperado. La genial fórmula gramsciana puede ser esquematizada de la siguiente manera: Taylorismus+Fordismus=Americanismo. Gramsci destaca, sobre la vulgarización economicista y tosca del Dia-Mat, de nuevo la primacía lógica de la producción en el Capitalismo. La Kritik marxiana de la economía política (burguesa), hay que recordarlo, es un doble mandoble: consistía, por una parte, en la consecuente aplicación de la Teoría del Valor-Trabajo al desarrollo capitalista sobre la base de las categorías económicas fetichistas dadas; y, por otra parte, en el desenmascaramiento de esas categorías poniendo de manifiesto su carácter de meras “relaciones de clase y explotación” (en absoluto neutrales) peculiares de un modo de producción determinado, el burgués. La injusticia se concentra en el núcleo de las relaciones de producción y allí se define, desde allí se despliega. Pero Gramsci no solo habla de América (EE.UU.) o de Europa, no solo intenta aplicar las herramientas de la Kritik de Marx a la táctica y estrategia del Partido Comunista italiano, a los problemas del desarrollo capitalista italiano, sino simultáneamente observa negativamente los desarrollos de construcción del Socialismo en Rusia. Paradójicamente, los mecanismos de contratendencia del Capital (que ignoran per definitionem el elemento humano), como el Taylorismo, llegaban importados acríticamente al mismo país de los Soviets, en esas fechas ya bajo el régimen político stalinista maduro. Frederick Winslow Taylor y sus colegas, pioneros en la organización científica del trabajo, mostraron al Capital la forma de reducir el propio trabajo a un control tan estricto y sistemático que, supuestamente, la disciplina del trabajador ya no sería un problema. Se podía anular el carácter revolucionario de la doble valencia de la fuerza-trabajo. Afirmaron incluso una suerte de “revolución mental” (de conciencia) implícita en su reorganización del trabajo que sentaría toda una época de Pax burguesa (se reduciría cero la intensidad de los desafíos en la producción) y al mismo tiempo, en consonancia, un creciente aumento de la riqueza nacional. El aspecto decisivo del Taylorismo, en palabras del propio Taylor, fue descrito como “la acumulación deliberada por parte de los empresarios de la gran cantidad de conocimientos tradicionales, que en el pasado estaban en la cabeza de los trabajadores y en sus cualificaciones físicas y destreza, que habían adquirido durante años de experiencia.”[1] Se socavaba el poder del proletariado artesanal, basado en la superioridad de sus conocimientos sobre su trabajo en relación con el patrón, y se estableció un dualismo entre los artesanos que manejaban las máquinas y un continuo de obreros descualificados controlados por un enjambre de capataces y supervisores. Hubo tres grandes consecuencias para los trabajadores: la primer es el divorcio de los sistemas técnicos y sociales de control de la fábrica; la segunda es que cuanto más racionalizada estaba la empresa, mayor era el caos y la precariedad de la vida del proletariado (desaparecían los privilegios artesanales: valor de la cualificación progresiva, estabilidad de empleo, normas del sindicato de oficio, tarifas estándares); y la tercera que el poder oligopolista de la nueva empresa proporcionaba a ésta una nueva capacidad para administrar los precios (valor de cambio) basándose en el plan capitalista a largo plazo. La contratendencia del capital segmento dentro de la fábrica al proletariado, generó dos tipos de reacciones obreras, dos morfologías en la lucha de clases, que a menudo tendieron a fundirse o cruzarse: una procedía de los amenazados artesanos (generalmente en cuestiones de gerenciamiento de la producción) y la otra de los nuevos peones descualificados y operarios fordistas (generalmente huelgas salariales puras, el salario se transformaba en una variable independiente). Como Gramsci señalaría en sus Quaderni “se crea un tipo nuevo de obrero, monopolizado mediante salarios altos”. Taylor fue la vanguardia articulada y consciente de los esfuerzos contratendenciales de la burguesía más avanzada, tanto que a mediados de los 1920’s los elementos esenciales de sus propuestas habían sido acogidos favorablemente en casi todas las industrias. [...] Continuar la lectura

Richard Feynman

li-zhengseheng04Por Jeremías Maggi

I

En la introducción a sus clases de Física, Feynman nos dice que, si la especie humana tendría que elegir entre el cúmulo de conocimientos que posee, de ellos legaría a las próximas especias, en caso de que se acabase el mundo, sería el conocimiento que posee sobre los átomos. Lo dice de forma que es posible entender la sentencia por todo tipo de inteligencia diferente a la nuestra. Si tomáramos al azar cualquier cosa que vemos y la fuésemos separando en sus partes y componentes siempre, según Feynman, seremos capaces de llegar a la unidad menor que compone a las entidades del Universo, el átomo. Esa noche Jimmy Choo soñó con Feynman abriéndose paso en un campo de lava que a duras penas se mantenía cristalizado. El roce entre dos átomos genera una transferencia de calor que solo es perceptible por seres preparados y aptos para comprender ese sencillo movimiento perpetuo. Jimmy Choo era uno de ellos. Esa noche soñó con cadáveres saliendo a flote de un lago diminuto en las afueras de Mendoza, todos los cadáveres latinoamericanos de todas las dictaduras de todos los tiempos al mismo tiempo, entre ellos veía a su padre, y también, en solo uno, se vio a sí mismo, el viento era de veinte nudos y bajaba de los Andes arrastrando tras de sí todo el frío posible.

II

2 de Abril

10 de la mañana. Juan Terranova escribió algo sobre la novela y la modernidad, un texto que en el fondo habla sobre el fin y sus derivados.

12 del mediodía. La novela fue la institución de entretenimiento del siglo XIX cuando la burguesía no era analfabeta. La narrativa es el proyecto precursor del acto del fake. En los inicios del siglo XXI la burguesia es claramente analfabeta y poderosa, dos actos altamente relacionados con la expansion de la brutalidad como instinto. [...] Continuar la lectura

Carta abierta de Elsa Drucaroff a la Nueva Narrativa Argentina

Elsa-Drucaroff_658x3501[A 7 meses de publicada en redes sociales, la presente misiva encarna cierta lógica de difusión, pertenencia, apropiación y figuración, basada en el “trabajo del otro”. En este caso se trata de una “generación” o corte etario, de una fracción, de alguna porción del inasible conjunto de voluntades que escriben. Por su condición de “abierta”, decidimos publicarla para someterla a discusión. ¿Existen los nuevos narradores? ¿Necesitan de un madrinazgo para publicar? ¿Los juicios de valor en torno a los modos sociales de vinculación son atinentes o muestran cierto interés por sujetar un discurso y lugar de supuesta competencia? Los escritores nuevos, ¿dejaron de escribir luego de tal renuncia o siguen con sus intentos a pesar de todo? ¿Estamos todos locos y la literatura depende de una sola persona? Sigan formulando más preguntas, es un buen ejercicio. OG.]

Bs. As., 1 de marzo de 2013.

A los integrantes del movimiento de la NNA:

Alguien parece haber hackeado mi muro: desapareció el post que hice ayer sobre el actual ambiente literario y un tal Ignacio Colina, fake que anda por Factbook buscando patéticas roñitas y a quien he bloqueado. Los anónimos no me inspiran curiosidad ni respeto, usar las ventajas del anonimato frente a gente que da su nombre y su cara es canalla, sobre todo si se usa para tener impunidad en el bardeo y la siembra de cizaña. Ese fake, refugiado cobardemente en el anonimato, me llamó cobarde porque le paré el carro cuando insistía en que yo hablara públicamente mal de escritorxs que recién empiezan, una actitud que repudio en la crítica literaria, por motivos que expliqué largamente en Los prisioneros de la torre.

En el post que “mágicamente” desapareció, dije que he decidido retirarme del estudio y la difusión de la nueva narrativa argentina. Escribí que esto era lo último que iba a decir sobre el asunto, pero han logrado borrar mis palabras, así que las reafirmo ahora y las amplío.

Este fue un movimiento que durante la primera década del siglo consiguió mucho a través de la unión y la colaboración. Priorizaba la discusión sobre literatura, la creación, la autogestión solidaria. Siempre hubo canallas y arribistas (en qué grupo humano no hay), siempre hubo egos (los escritores lo tenemos, y cómo), pero en las lógicas que el movimiento proponía, la canallada arribista y el ego no hegemonizaban. Sin decir mucho, de hecho y con buenos reflejos, algún canalla evidente quedaba rápidamente aislado, iba intentando meterse en los espacios que se creaban pero se iba yendo, porque no podía lograr que su lógica imperara y los demás lo íbamos identificando y repudiando sin demasiados aspavientos, pero con eficacia. Como una vez escuché decir a uno de las tantas buenas personas que tiene esta movida: “todos sabemos quiénes son y simplemente los mantenemos lejos”. [...] Continuar la lectura

Interminable batalla de los textos

el-libro-de-los-placeres-prohibidos-federico-andahazi_MLA-F-3840774088_022013[El libro de los placeres prohibidos, de Federico Andhazi, Novela, Planeta, noviembre 2012.]

Por Omar Genovese

En la sencillez de la trama, dos historias paralelas encuentran un personaje común que las define disociándolas. Las líneas se cruzan inexorables, para tomar rumbo equidistante en la pérdida histórica: toda biografía es imposible. ¿Y una aproximación a los hechos? Cajas, cajas con puertas que abren otras cajas. Sucesos a merced de los dueños de un único capital, el saber, esa ventaja táctica del pasado en la que la vivencia en sí queda como incógnita. En El libro de los placeres prohibidos existe el narrador omnisciente que, sin preámbulos, instala una ciudad, Mainz, en la Germania anterior a lo alemán, a los descubrimientos geográficos, al cisma religioso, a la locura inquisidora. En la mansedumbre social (apenas asoma el Renacimiento), las prostitutas de la ciudad son adoratrices de un culto milenario que se remonta a la misma Babilonia cuna de los primeros libros (o de los misteriosos placeres prohibidos como texto iluminador de toda noche y sus sueños). Ignorante aún del propio destino, se desplaza el intrascendente artesano con una ambición sin límites, que no descarta la estafa luciendo artificios de tahúr, se trata del afamado Gutenberg. [...] Continuar la lectura

Hinchar las velas

Savage-400Por Dan Savage

Soy una mujer linda, bastante hetero, de veintipico, soltera y tengo una vida sexual (segura) activa. Esto me pasa todo el tiempo: pego onda con un tipo, empezamos a jugar, bajo y está a toda vela. Seguimos adelante –vuela la ropa, etc.– y, como ocurre generalmente en el orden correcto, la dama acaba primero. (Este no es el problema.) No soy agresiva, pero tímida tampoco, le digo al otro qué me gusta y cómo hacerlo. Se ponen siempre contentos de complacer. El tema es que muchas veces después de que acabo, el tipo está blando. (Este es el problema). Suelen expresar frustración y aclarar que están muy calientes, pero simplemente no les está funcionando. En general, después de un par de veces el problema se les pasa y terminamos divirtiéndonos mucho, así que no creo que esté haciendo algo “mal” para bajar las erecciones. Pienso que quizás intimido, simplemente. De hecho, me lo dijeron alguna vez. ¿Por qué pasa esto y cómo puedo reducir la incomodidad? ¿Debería hablarlo o ignorarlo? ¿O debería seguir tratando de ponerlo duro, o eso empeora su “pánico de pija blanda”?

Machos Ego Frágil

PD: Me parece que cuanto más le gusto a un tipo, más le pasa esto.

Entonces… te vas a la cama con un tipo, está a toda vela, y ahí le informás que vos, la reina del polvo, vas a acabar primero. Lo instruís en el arte de Lo Que Me Gusta & Cómo Deberías Hacerlo y en cuanto lo consigue –en cuanto te hace acabar a vos– la pija hinchó las velas. O tiene las velas rotas. O algo.

¿Por qué pasa esto? Tengo tres teorías…

Teoría uno: Muchos tipos heterosexuales llegan a la mitad de los veinte sin haberse encontrado con ninguna mujer sexualmente asertiva. Una mujer que aboga por ella misma en la cama, que sabe lo que le gusta y es suficientemente segura como para pedirlo / insistir, puede resultar un shock para el sistema operativo protegido / consentido / con-derechos de la pija de un chico. Y aunque a tipos profundamente inseguros (con quienes no querrías perder tu tiempo y tu concha, de todos modos) les puede parecer cortamambo tu determinación, puede pasar que hasta los tipos más seguros con los que te acostás (a quienes sí querrías prodigarles tu tiempo y tu “conchatración”) se derriben en el primer encuentro con una mujer asertiva.

Teoría dos: Los tipos que se lanzan a llevarte hasta el final podrían estar perdiendo sus erecciones por concentrarse en complacerte y hacerte acabar. Llevar al otro al final –especialmente si lo estás haciendo con la boca y tarda más de 15 minutos– puede ser un trabajo duro. Un tipo puede quedar envuelto en darle placer a alguien, caer en un espacio mental más orientado al servicio, y después descubrir cuando llega su turno que su erección se perdió.

Teoría tres: Si te estás llevando tipos a tu casa a las 3 de la mañana después de una noche de alcohol y se pasa los primeros 45 minutos comiéndote la concha, para cuando acabes puede estar agotado.

Y así es como reducís la incomodidad: reconocés la situación sin enroscarte. No lo plantees como una catástrofe y sugerí que se tomen un recreo –¡tomen helado!, ¡duerman un par de horas!– antes de volver a tratar. Y cuando empiecen de nuevo, MEF, elegí el orden incorrecto: que él acabe primero la próxima vez.

PD: Cuanto más le gustes a un tipo, es más probable que se ponga ansioso por rendir bien. Y cuanto más le gustes, más abocado estará –y más se puede distraer– en hacerte acabar. [...] Continuar la lectura

¿Qué significa ser escritor en Brasil?

ruffatoluiz01[El escritor minero Luiz Ruffato, participó junto a la presidente de la Academia Brasileña de Letras (ABL), Ana Maria Machado, en la inauguración de la Feria del Libro de Frankfurt. En tal contexto, criticó duramente la desigualdad social en Brasil, así como la violencia histórica contra los indios, los negros, las mujeres y los homosexuales. Al final, terminó diciendo que con sus libros intenta “afectar al lector, modificarlo, para transformar el mundo”. Su intervención fue muy aplaudida. Al preguntarle el por qué un discurso tan duro, Ruffato respondió:

–Fue un homenaje a mi padre y a mi madre –le dijo al diario O Globo.

A continuación el discurso completo de Ruffato.]

¿Qué significa ser escritor en un país situado en la periferia del mundo, un lugar donde el término “capitalismo salvaje” no es, definitivamente, una metáfora?

Para mí, la escritura es compromiso. No hay forma de renunciar al hecho de vivir en los albores del siglo XXI, de escribir en portugués, de vivir en un territorio llamado Brasil. Se habla de globalización, pero las fronteras cayeron para las mercaderías, no para el hablar de la globalización, cayeron las fronteras para las mercancías, no para el tránsito de personas. Proclamar nuestra singularidad es una manera de resistir el intento autoritario para suavizar las diferencias.

El mayor dilema del hombre en todas las épocas ha sido exactamente eso, lidiar con la dicotomía ”yo-el otro”. Porque, si bien se establece la declaración de nuestra subjetividad a través del reconocimiento del otro –es la otredad que nos da sentido de la existencia– el otro es también uno que nos puede destruir… Y si la humanidad se construye en este movimiento pendular entre la agregación y dispersión, la historia de Brasil se ha basado casi exclusivamente en la negación explícita del otro, por medio de la violencia y la indiferencia.

Nacimos en el marco del genocidio. De los cuatro millones de indios que existían en 1500, hoy en día existen alrededor de 900 mil. Algunos de ellos viven en condiciones miserables en asentamientos a la vera de las rutas o incluso en los barrios marginales de las grandes ciudades. Se invoca siempre, como un signo de la tolerancia nacional llamada “democracia racial brasileña”, el mito de que no se ha diezmado, sino asimilado a los pueblos indígenas. Esta subestimación, sin embargo, sólo sirve para encubrir un hecho indiscutible: si nuestra población es mestiza, se debe al cruce de los hombres europeos con mujeres indígenas o africanos –es decir, la asimilación era a través de la violación de las mujeres nativas negras por los colonos blancos. [...] Continuar la lectura