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Archivo para septiembre, 2013

Nene sucio

joe newtonPor Dan Savage

Hace poco descubrí que mi hijastro de 14 años, que vive full-time con nosotros, estuvo robando, usando, ensuciando y escondiendo las pañales de su hermana. Los encontré escondidos en su placard. Lo conversé con él y estoy seguro de que usarlos le da placer. (Dice “curiosidad”, pero esto pasa hace tanto tiempo que ya sabe cómo se siente.) Hasta se robó pañales de los bebés de juguete de unos vecinos para usarlos y ensuciarlos. Le dijimos que tiene que parar de robar pañales –los de los vecinos porque robar está mal y los nuestros porque estas cosas son muy caras–. Estamos bastante asqueados con esto a pesar de ser personas de mente abierta. Debería darme más asco la imagen de pilas de pañales sucios escondidos en algún lugar de la casa, pero la idea de que se haga pis encima a propósito tampoco es agradable. Creo que tenemos un fetichista en la casa y no me parece que un padre tenga que verse involucrado, pero él está pudriendo todo.

Padre Seriamente Desconcertado

¿Preguntás si tu hijastro es un pervertido de los pañales? Por ahí sí, por ahí no.

“Esto podría ser un caso de ‘curiosidad’, tal como dijo el chico”, dice Jesse Bering, que es doctora, psicóloga investigadora y autora de textos científicos, y que colabora regularmente con Slate, Scientific American y otras publicaciones. “No es fácil para los adolescentes jóvenes explicar sus deseos irresistibles. Nosotros no proveemos válvulas de escape sexual socialmente apropiadas para los chicos de 14 años, aparte de la masturbación –que, admitamos, puede ponerse monótona–. Así que su hijastro puede estar explorando el material que , ehem, tiene a mano.” [...] Continuar la lectura

El lenguaje es un virus

[Sobre Serenata, de Rafael Toriz, ensayos, Conaculta, 2013.]

Por Rodolfo Edwards

“El que escribe siempre es un tejedor, sastre de de textos ajenos –él es su propio extranjero. Toda literatura –toda escritura- es siempre un intertexto.”, escribe Rafael Toriz en Serenata, donde tiende, con paciencia de araña, puentes entre la filosofía y la poesía,  religando las dos disciplinas. Serenata puede ser leído como un mega remix de textos provenientes de todo tipo de géneros. Discurso atomizado por el impulso del pensar, el diálogo es el motor esencial de Serenata: “Es la conversación la forma líquida del ensayo”.

Serenata

Libro del desasosiego de Fernando Pessoa es el modelo central al que apela Toriz pero también resuena la cáustica aforística de Friedrich Nietzsche y el látigo angustioso de Antonin Artaud.  Entre fraseos fugaces y veloces, agitando lecturas disímiles hasta sonsacarles intención y sentido, Toriz sienta en la misma mesa a Martín Heidegger y a Fernando Pessoa, a Susan Sontag y a Caetano Veloso, oficiando un rito donde se celebra el pensamiento y la palabra. [...] Continuar la lectura

Hay otro muerto en mi cadáver

Por Omar Genovese

Cuando se trata de historia, de casos reveladores del destino humano, de designios incontables finalmente contados por ancianos irreverentes, es propio del rebelde desconocer verdades y mentiras: la oralidad no es más que chismes.

No seré insolente ni recurriré a la tercera persona del singular para evadir tal impuesto a mi responsabilidad. Pagaré tributo con mi cuerpo, si es necesario. El comienzo es difícil, turbio, confundimos los finales y principios del saber, nos consideramos hidalgos y a la vez impíos. Pero para ser sinceros, y a la vez osados, para trasponer el delicado límite de la redención, ¿qué mejor que saturar nuestro pensamiento con posibilidades imaginarias? ¿Acaso el mundo no se vaticina a sí mismo por las sucesivas capas de conjeturas que constituyen el trasnochar? ¿No fue Frankenstein un error del exceso alcohólico? ¿O Hyde el regusto de un sueño poco memorable?

El tema en cuestión, la vibrante trama de acontecimientos, ha superado mi capacidad de ser imparcial. No duermo, el insomnio son los objetos que rodean a otros objetos: tantas dimensiones trastocadas evocan espacios en los que nada es definitivo pero sí, bastante cruel. Perdí algunos sentidos. El olfato, por ejemplo, va tras las murallas de flores pútridas que se acumulan junto a la basura. A veces creo que las dimensiones se alteran, y el silencio y la indiferencia del cemento alineado (horizontales propiedades de los cuerpos) no es otra cosa que un desplazamiento de la mirada desde el piso. Todo se ve enorme, alejado de una presunta mano insegura. [...] Continuar la lectura

Mi última crítica

Idez-Ariel-La-última-de-César-AiraPor Manuel Di Leo

[La Última de César Aira por Conrado Nalé Roxlo. Pánico el Pánico. Bs. As. 2011]

Se deberá suponer, pongamos que estoy diciendo algo, que esta novela no fue escrita por una persona sino por un estado de cosas, situación o grupo social. Con la salvedad asumida de que el esfuerzo lo sobrellevó el cuerpo de una sola persona, y se trata de una obra laboriosa –si es posible anotarlo así- aparte de sagazmente oportuna, ingeniosa y lúcida en dosis abundantes. Estado de cosas o grupo social al interior de esa quimera eventualmente abstracta denominada campo cultural o literario, ciertamente. Hay tres lugares para escribir, no dos –me dijo un pajarito: el mercado, la academia, y la locura. Los dos primeros operan de eventuales motores inmóviles del mentado “campo”, y polarizaron un dilema que ocupó hace algunos años unos cuantos artículos de prensa cultural, infinidad de exabruptos entre blogueros y trolls literarios, e incluso libros. Damián Tabarovsky por ejemplo reconoció un tercer lugar que me parece tan utópico y paradisíaco como el reino de la libertad pronosticado por Marx o cualquier otro engendro jegueliano o de diversa religión, aunque en rigor la patente es francesa (“deseo loco de lo nuevo” o algo así). Yo no vería otra cosa fuera del mercado y la academia que no sea la locura –en un sentido siempre más cervantino que clínico. Cuando a la locura se la hace entrar por la fuerza o la puerta de servicio se la ficha ocasionalmente con motes expiatorios, art brut, Kistch, raro, póstumo, excéntrico, mala y demás inventos, y siempre que se pueda coser un texto a una biografía ilustrativa y a una pertinencia histórica o tribal. Esto, igual, a título de nada, pasó un ángel y colgó una digresión. Volver. [...] Continuar la lectura

Hombresitios

Por Bernabé De Vinsenci

El lenguaje sintetiza, reduce, capta las miles de intensidades de un segundo sobre un código delimitado, fracturado frente a todo lo que ha acontecido.  En este rango puede ser que la existencia del lenguaje prevalece ante lo indefinido, como un proyectil amorfo. Michel Foucault dirá al respecto: “El lenguaje es, como saben, el murmullo de todo lo que se pronuncia, y es al mismo tiempo ese sistema transparente que hace que, cuando hablamos, se nos comprenda; en pocas palabras, el lenguaje es a la vez todo el hecho de las hablas acumuladas en la historia y además el sistema mismo de la lengua”. Pero a su vez, antitéticamente, el lenguaje embarca en sus episodios  representatividades que trabajan la forma de un cuerpo, de ciertos puntos de fuga que subyacen en la contingencia, para constituirlos, y al mismo tiempo desfigurarlos. En tanto que el lenguaje es un fenómeno ambivalente, por momentos negativo, por momentos una contribución a la inmanencia, queda ajustado a una especie de dios, es decir, a la divinidad no vista, que se siente en donde todo lo sucedido, malo o bueno, está puesto según la voluntad de éste. Empero, es el hombre quien se ve atravesado y puesto como hombre mediante el lenguaje. De lo contrario hubiese creado un sistema de señales.
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Los kirchneristas son incorregibles

borges-life2[Respecto a la intervención mediática de Ricardo Piglia sobre la obra de Jorge Luis Borges en la TV Pública (¿Púbica?)]

Por Omar Genovese

La televisión nos mira, está ahí como un escenario que representa todo tipo de teatralizaciones hasta que una palabra de su sonido resulta atractiva. “Encontraron un manuscrito inédito de Borges en la Biblioteca Nacional”, resuena grave. Es Telenoche de Canal 13, que destinó un cronista al extraño ovni ubicado en las cercanías de Las Heras y Pueyrredón. Entrevistan a un empleado de la institución que refiere al papel encontrado, donde el escritor ofrece una variante para el final de su cuento Tema del traidor y del héroe. Acto seguido aparece Alejandro Vaccaro –contador, pseudobiógrafo de Borges y presidente de la SADE por su oportuno kirchnerismo estratégico–, profiriendo incoherencias sobre “el papelito” hallado en un ejemplar de la Revista Sur. Tema del traidor y del héroe, y la secuencia de imágenes resulta borgeanamente premonitoria…

El cuento fue publicado en el libro Ficciones, en la segunda parte, titulada Artificios. La sección anterior del libro es señalada por La Nación, en su edición impresa del jueves pasado, como “El jardín de los senderos que se bifurcan”, cuando en los veinte tomos de las Obras Completas (ideal para el lector errante o en tránsito) que el mismo medio ofreció a la venta no hace mucho, figura claramente como El jardín de senderos que se bifurcan, páginas 9 y 82, del tomo 5. Vale decir, se filtró un artículo (los) en una nota periodística. Y como al juego borgeano nos llaman, y su desconfianza por el psicoanálisis resulta antológica, la errata no es un acto fallido. Y tiene tanto de casual como el presunto “descubrimiento”, a saber: en la misma nota, al pie, se hace referencia a las clases (grabadas, no es un programa en vivo) por Ricardo Piglia (producidas por la Biblioteca Nacional) que se emitirán los cuatro sábados que restan del presente mes, por la noche, en la TV Pública. Clarín da cuenta de la misma noticia, pero advirtiendo que el “descubrimiento” aconteció hace quince días y recien ahora trasciende. [...] Continuar la lectura

¡Bang! ¡Bang!… Estás liquidado

MARC3[Sobre ¡Marc! de Osvaldo Lamborghini (guión) y Gustavo Trigo (dibujo), prólogo de Oscar Steimberg, Puenteaéreo Ediciones, Mar del Plata-Barcelona, 2013]

Por Omar Genovese


Un miembro de la División de choque de la Asociación pro-Recuperación Mental de los Humildes, al pelear con Marc, frente a la madre que reclama por su hijo (dibujada como si fuera un pasajero de La nave de los locos de El Bosco), emite lo que será la exclamación del Monje Maker en Tadeys: “¡En el pecado encontré la penitencia!” Y al final, la exploración poética. Mientras una nube con forma de tigre anuncia su muerte, según un brujo de Laos, Balashenka, el obseo al que no le entran las balas, proclama: “La muerte es de una dulzura inimaginable.” Los dos subrayados apenas dan cuenta de la diversidad de ¡Marc! (publicada entre 1971 y 1972), que como “historieta” ya prefiguraba la galería de personajes y situaciones, así como la complejidad de un universo literario, la potencia de una prosa. Hay un goce en la lectura, un goce en ciernes. También abre la mirada sobre la novela gráfica erotómana titulada Teatro Proletario de Cámara (homenaje en desenfreno al Gran Teatro-Circo de Oklahoma, en América de Kafka). ¿Acaso la obra de Osvaldo Lamborghini no es un entre paréntesis entre la imago-texto investigada con partículas poéticas concentradas con un fin sublime? Antes de convertirse en ¡Zas, novelista!, recurrió a un nombre que exclama y celebra la llegada de sus animales sueltos, precursores de El ex Galewski en la pesada (Sebregondi se excede, 1981), y que se despliegan en un mundo confabulando de manera mafiosa, donde la confrontación es a sangre y fuego: metralleta Dalfia Oken (dulce nombre de la parca). Y también, educar como fin: crear en aquellos jóvenes lectores del género lo imposible de todo verosímil, minarles la expectativa con tensión de futuro, hacerlos sus lectores de manera subrepticia. ¿Cuántos fueron? ¿Cien? ¿Mil? Nunca se sabrá, pero sería interesante que todo lo ensayado sobre su obra se repliegue a los capítulos de ¡Marc! en busca de más referencias, cruces, anticipaciones. Respecto a la conformación del dúo dibujante, Gustavo Trigo y el novelista, en el prólogo de Oscar Steimberg se descubren sus elementos y métodos, y tal vez otro objeto, una puesta en escena del decir y ser dicho.

MARC 2

Al margen, el contexto histórico: en 1968, luego de robar 65 millones en la sucursal Banco Nación de Boedo, son detenidos François Chiappe y Lucien Sartí. El primero, corso, ex miembro de la OAS, soldado francés en Indochina, proveedor de picadura de opio para la French Connection; el segundo, su socio y par, hace unos años señalado como el segundo tirador que asesinó a Kennedy en Dallas, ejecutado a tiros en México en 1972; forman el crisol oficial-marginal que pinta a Marc como personaje al mando de un grupo parapolicial contra cierta organización terrorista regenteada por un ex nazi (ambos modelos de lo real fueron colaboradores del régimen de Vichy). Contemporános, ya se encontraban los oficiales franceses para instruir sobre la guerra contrarrevolucionaria en el estado mayor del ejército argentino, a expensas del general López Aufranc. ¿Coincidencias? De la mafia corsa existió una gran resonancia mediática, mientras que de lo segundo, algunas sospechas de órdenes en francés durante la masacre de Ezeiza, y también murmullos sobre el terror por venir… [...] Continuar la lectura

Esclava chúpale la sangre al mar la infeliz

Por Ana María Manno

Esclava chúpale la sangre al mar la infeliz
se babosea habla sola

paso la lengua por la piedra esclava
nada es eterno
te veo constelada en los ojos de los muertos
abre la puerta apura esclava
ya no hay gatos negros por la calle hablo sola aferrada a la reja

¿ a dónde van los muertos ?
<¡lo ves esclava?>

lo dice, Marguerite Duras “ Primero el azul líquido y vacío de tus ojos”

el dispositivo del tiempo se detiene

no grites no se te ocurra mirar

Esclava esclava me digo de no poder esclava de lo tuyo

Por Ana María Manno

esclava esclava me digo de no poder esclava de lo tuyo
muerto ahora tan muerto como para  presionar
el contacto con el cielo esclava esclava madura sus
ojos ya no son sus ojos en la constelación de nuestra
vida se ha perdido el color lo he perdido lo has perdido
carnecita chamuscada es eterno el resplandor en que
vivirás eternamente libre esclava milimétrico desenlace
de muertes a cambio de un solo presente esclava revivido
clamor despierta esclava los ojos ya no son ojos son
mejor no hablar no decirme esclava
nunca serás libre jamás se quebrará la presión que te
nombra empujo quiero salir  salto
acumulo chorros de sangre  retumba es la
tos es mía la abundante tos amor esclava esclava el
destino no parte y yo que haré con el dolor esclava no
me mientas fluye fluye aparta dilucida  la voz
perturba no deja de llamarme esclava esclava hay
no hay deshace la penumbra obtura el deseo resuena
háblale de él córtale las piernas
córtale el alma esclava repasa el  nombre de los árboles
camina estoy en Paris en una calle de Buenos Aires
el tiempo acumula lo que los ojos pierden amar
consiste en una fuga de errores regreso hablo con vos
entre papeles te deslizas tibio creo en la asonancia de
los muertos tiemblo pienso articulo multitud era
mirarte dolor abrasivo te busco esclava de flores te cubro
¿dónde ponerme?  en esta confusión
Escribo

regreso a casa prendo una vela pienso en algún santo la
voz responde
muerto
muerto

Estábamos manifestando

Por Omar Genovese

Estábamos manifestando. Era época de hacerlo. Las cosas no estaban como debían estar: estar las cosas, ¿cómo están las cosas? ¿Cuál es el sistema por el que una geometría determina el estado de las cosas? Lacan hacía dibujitos, nosotros no. Nosotros (hablo por ellos, mis compañeros de ruta) vamos en manifestación. Llevamos los bombos, las banderas, también piedras en las mochilas, varias molotov, agua mineral, pañuelos, pasamontañas, navaja, fósforos, bombas de estruendo, un librito con los pensamientos de Marx cuando no era Marx, o era un Marx para ser pensado como un joven idealista. Dos días atrás habíamos manifestado a las cuatro de la mañana, día feriado, en Avenida de Mayo. No había nadie, pero no nos importaba nada. La nada, como buena nada, importa poco. Íbamos llevando la bandera punzó, la rojo sangre con la hoz en amarillo huevo. Amarillo, o amariyo, como dicen las burguesitas que van al colegio privado de nuestra señora del huerto nacional y popular. Porque es así, hay que tributarle algo al compañero Stalin. Entonces dije: “Nos tenemos que tatuar el pene”. La marcha se detuvo, se paralizó la manifestación, y todos me miraron con desconfianza. Expliqué: “Nos tatuamos la hoz, porque el martillo es el pene. Entonces (otra vez, con énfasis), vamos al colegio de la sagrada señora del hueco virginal y vaginal, las tomamos a todas desprevenidas, rasgamos sus ropas de alumnas prístinas, y les damos un orgasmo revolucionario. Las embarazamos con marxismo explícito.” De inmediato, sonó la respuesta apresurada: “Si son menores, sería estupro.” “De ningún modo, si las llenamos embarazándolas, no hacemos más que entrismo en la clase dominante, para generarles la culpa burguesa por la que dejarán de resistirse a la revolución.” Todos sonrieron. Llegaba la época del celo primaveral adolescente, de las formas curvas envasadas con estrechez, con esas ganas terribles de ser atravesadas por la mirada encendida en el furor masturbatorio acumulado y a la vez negado por el pudor militante. Como si se tratara de una aprobación general de mi razonamiento revolucionario, retomamos el ritmo de las consignas, bombo y megáfono a todo volúmen, por Avenida de Mayo, día feriado, nadie en la calle, cuatro y media de la mañana. Éramos los dueños de todo lo posible. [...] Continuar la lectura

Izquierda-Clase-Composición. Una polémica con Pablo Iglesias (Segunda Parte)

PrecariatPor Nicolás González Varela

[La primera parte del presente artículo puede leerse clickeando aquí.]

“No podemos no poder”

(Gunthers Anders)

“Los medios destruyen los fines”

(Günther Anders)

“Toda Ciencia estaría de más si la forma de manifestarse las cosas y la esencia de éstas, coincidiesen directamente”

(Karl Marx, ‘Das Kapital’)

Terciarización posmoderna, flexibilidad númerica, funcional y salarial

¿Qué significan estos nuevos precarios que llaman tanto la atención de Iglesias? ¿Por qué “aquí y ahora” esta precariedad y qué significa esta determinada precariedad, este homo flexible en el contexto internacional del Capitalismo global? Es un perogrullo pero a estas aplicaciones express de “sociologismo” hay que aclararle una vez más el ABC del método dialéctico: la “cosa misma” no se manifiesta directamente a la reflexión, para captar su necesidad interna no solo es indispensable el esfuerzo del concepto, sino dar un rodeo. Si cualquiera con solo percibir lo heterogéneo de la realidad captase inmediatamente las conexiones de las cosas ¿para qué serviría la Ciencia?  Con la “forma de manifestación” que llama poderosamente la atención a Iglesias (“los de abajo”, gente cada vez más precarizados) ocurre lo mismo que con todas las formas de manifestación en la sociedad burguesa y su trasfondo oculto, su verborgen Hintergrund según Marx. El impresionismo de la forma manifiesta se reproduce de manera directamente espontánea como formas comunes, naturales y corrientes del pensar; el trasfondo oculto de los nuevos asalariados flexibles tiene que ser primeramente descubierto, desvelado por la Ciencia. Iglesias tropieza casi con la verdadera relación de las cosas, pero no la formula conscientemente ni críticamente sin embargo. Muchos de los contra-argumentos contra la tesis ¿posmoderna? de Iglesias fallan el blanco, porque no se está muy seguro del punto de partida, que no debe ser otro que la idea de obrero y trabajador asalariado en Marx. De un lado no se toca en el fondo la evidencia empírica y material del argumento de Iglesias, la creciente informalidad real a nivel fenomenológico, no se la explica ni se la “integra” en la lógica del Capital, repitiendo que siempre fue igual, precariedad hubo y habrá ayer, hoy y mañana, o recurriendo a argumentos morales y piadosos, con lo que se pierde la “especificidad” de la precariedad en el Postfordismo (que no es ni la del primer Capitalismo, ni la del Taylorismo, ni la del Fordismo).Y en segundo lugar, no se comprende el por qué de estas nuevas formas de precarización capitalistas, el ¿cui bono? de las transformaciones de la relación Trabajo-Capital, no se las explica en lo profundo del mecanismo de la relación de producción y circulación, perdiéndose la preciosa Kritik a la Economía Política. En cambio de analizar, desmembrar y reconstruir la dialéctica histórica de la composición técnica y política del obrero asalariado (y los sectores proletarios), única via regia para entender “materialísticamente” los nuevos intereses y necesidades de clase, se utiliza el dato real para ilustrar y confirmar tesis universalmente válidas en todo tiempo y lugar. ¿Dónde está el análisis concreto de la situación concreta? [...] Continuar la lectura

Vacante

Por Dan Savage

Queridos lectores: dos escritores excelentes contestaron la Carta de Amor Savage mientras yo estaba de vacaciones y quise compartir una respuesta de cada uno en la columna de esta semana. (La CASDD [Carta de Amor Savage Del Día] sale todos los días –cof, cof– en Slog, el blog El Extraño, y se le dispara a la gente que tiene la aplicación Savage Love). El primero es Daniel Bergner, autor premiado de cuatro libros de no ficción. Su título más reciente es ¿Qué quieren las mujeres? Aventuras en la Ciencia del Deseo Femenino, sobre el que Salon.com dijo: “Debería ser leído por todas las mujeres de la Tierra”.

Me declaré gay estando casada, cinco años atrás. (Soy una mujer a la que no le gusta la palabra “lesbiana”). Quiero estar en pareja con mujeres, casarme, etc., pero no salí con nadie desde que me divorcié. Pero estoy lista para empezar. Entré a Craiglist, primero a la sección w4w [mujeres para mujeres] y después me pasé a la de m4w [hombres para mujeres], esperando cumplir una fantasía de pegging. Mientras me armaba de valor para responder la publicación de un chabón –y después contándole por mail y por mensaje de texto a un total desconocido que me estaba masturbando– pensé en pedir mi propia fantasía: sexo intrusivo con un extraño. Le pregunté si podíamos “encontrarnos” sin encontrarnos: ir a un café, sentarnos uno en cada punta y mensajearnos. Si eso iba bien, quería que me persiguiera hasta mi casa, que se metiera, me maltratara un poquito, que me cogiera y se fuera. Eso era demasiado para él. Está bien. Hay otros tipos. No me parece que sea una fantasía de violación. NO me calienta una violación. Me violaron, fue la peor experiencia de mi vida. Esto es sexo consensuado. No quiero que tengamos un encuentro directo porque quiero que siga siendo un extraño. Quiero estar segura. Voy a tener una palabra clave con la que llegado el caso pueda desactivar todo. [...] Continuar la lectura