Ingreso

Archivo para junio, 2013

Savage Love III

Drama tortil

Por Dan Savage

Soy una chica bisexual de veintisiete años y me acabo de mudar con mi novia con quien salgo hace diez meses. La amo y tenemos una gran relación (sexo caliente, risas, buena comunicación). Hete aquí el problema: me gusta fumar marihuana y a ella le incomoda. Hemos hablado mucho al respecto, ya sabrás cómo son las tortas, y siempre fui frontal con el tema desde el principio. Soy responsable y exitosa, y no fumo constantemente. He considerado desterrar el porro de mi vida, pero sé que una parte de mí se resentirá con ella por no permitirme ser quien soy. Para su beneficio, diré que no quiere que deje de fumar pero se enoja y se culpa a sí misma. Siento que le pido que cambie y no sé cuán justo es eso. Básicamente, necesito otra perspectiva. ¿Estoy siendo una boluda?

Torta Turbada de Kentucky.

¿Qué hay con el lesbianismo (inclusive chicas bi identificadas como lesbianas) que se vuelven personas incapaces de aceptar un sí por respuesta? (¿O será el cunnilingus? ¿Tendrá Michael Douglas el mismo problema?) Tu novia no te pide que dejes de fumar marihuana, reconoce que es quien tiene un problema con las drogas, y con el tiempo –¡han sido solamente diez meses!– se repondrá de estos ataques (“Ay, Dios mío, mi novia fuma porro”) panicosos. Te está dando un gran sí, TTDK, y creo que deberías tomarlo. Pero si insistes en verlo como un problema que debe resolverse (si insistes en el cliché de ser una pareja de lesbianas que sienten que deben llevar una relación basada en un modelo consensuado o donde uno resulte oprimido) entonces este problema será una fuente de infinita ansiedad y drama. Es preferible estar de acuerdo que en desacuerdo, fuma mientras ella no esté y recuerda devolver el favor cuando sea necesario. Por ejemplo: déjala disfrutar algo que no te guste sin joderla. [...] Continuar la lectura

Dos fotogramas

Por Eduardo Montes-Bradley

Charlottesville, Junio de 2013 | El hombre del laboratorio se mostró inquieto cuando le dije que tenía urgencia por ver los resultados del revelado. Al verificar que el rollo tendría al menos una década ya expuesto no tuvo más alternativa que preguntarme a qué venía tanta urgencia. De modo que no tuve más remedio que confesar que no recordaba qué imágenes hubiera estado sepultadas en aquel film durante tanto tiempo y que la curiosidad me estaba consumiendo. A continuación el hombre del laboratorio, parsimonia debida, depositó el rollo de otra época en un sobre de esta y rotuló: “Procesar para el jueves”.

Por ser jueves, hoy me desplacé hasta el local del buen laboratorista para hacerme de los resultados de aquel experimento. En el trayecto conté 23 vacas lecheras, 11 de cuernos prolongados, tres caballos de salto, un zorro y dos faunos. Al llegar me esperaban dos sobres blancos con los detalles del proceso de laboratorio. Dentro de los sobres una tira de negativo velada, y otra con dos negativos rescatados del naufragio.

De regreso a casa noté que faltaban dos de las vacas con cuernos prolongados y que uno de los faunos se había marchado con ellas. Con el negativo en mi poder me dispuse a imprimir lo que fuera. Lo que fue, había sucedido en las postrimerías del XIX.

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El primero de los negativos corresponde a una quebrada precordillerana en Salta, poco antes de arribar a un inmenso salitral en el que la gente puede perderse como se pierde en el desierto. Años más tarde encontré una imagen de esa misma quebrada tomada por Juan Montes-Ziegler en 1891. Por esos lugares anduvo el abuelo de mi padre a fines del XIX. Me pregunto porqué, de todas las fotografías que pude haber tomado en aquel viaje, sólo sobrevivieron dos, y una de ellas es de un paisaje que no me pertenece sino por herencia. [...] Continuar la lectura

Arte de injuriar por Ignacio B. Anzoátegui

images(2)Por Un Filósofo Producido (aka Luciano García, antes: Manuel Di Leo [¿?])

Pre-fascio

Desde la Silla Apostólica, en 455 León I detuvo a los vándalos que saqueaban Roma. Dios sabe si hoy podría detener al vandalismo progresista que ha entrado a saco por la  Iglesia”.

I.B.A.

Mediados del marzo pasado, el director de la Biblioteca Nacional –aún desinteresado por medírsela con Genovese en franco duelo de barrocos de nuestra penúltima retórica digital– descarga por CN23 que estamos en presencia de un nuevo oleaje de “nacionalismo católico”. El nuevo papa exportado alcanza según el alboroto oportunista mediático una dimensión no menor a la que lograron en los últimos lustros los “commodities” del monocultivo sojero. El papa embanderado en pleno Vaticano con los colores del club llamado a la vez el Santo o el Gauchito irrumpe en la esfera público-mediática como un cuerpo celeste en caída libre, un Halley de Belén al choque, que al colisionar con Canal 13 ha producido una emanación incontenible de un gas espiritual que ha convertido a todos, paganos, judíos, infieles, evangelistas, new-agers macritas y multiperonistas polirrubro, en papistas por el papismo mismo. Pero la mayor tradición del catolicismo nacionalista argentino no fue la plebeyo-populista sino la de los señoritos patricios amenazados. Estos muchachos no esperaban una neoargentinización de la iglesia católica universal que acabara con el celibato la veda al profiláctico y armara la selección del Vaticano para el 2014. El más lúcido de sus gacetilleros no era un “sedevacantista” pero condenaba íntegramente las concesiones sesentistas de Juan XXIII y Paulo VI –entroncándolas en una reyerta que llamaba la de la “Iglesia Militante” contra la “Iglesia Dialogante”- y su nombre era Ignacio Anzoátegui. Fue un señor laico y argentino cuya obra es un canto permanente por un catolicismo de máxima, imperial belicoso caballeresco medieval y nazi-fascista, una curiosidad para leer en este momento en el que despunta un papa porteño que es ungido aparentemente por el consenso mundial para reformar al catolicismo en un sentido contrario en vistas a obstaculizar su camino de extinción.

“La vieja liturgia era la cortesía del alma: la manera de dirigirse a Dios con el debido protocolo. Hoy todo eso ha quedado a cargo de los peluqueros del post-Concilio, maestros de ceremonias del más abyecto guarangaje”.

“En plan de aggiornamento, los equipos post-conciliares han corrido al latín hasta de las misas, que día vendrá en que tendrán que ser rezadas en lunfardo, con un fondo de música pop”.

El destino póstumo de este escritor viene siendo un poco extraño. Hoy aparece publicado a condición de ser enajenado con esa franja roja en diagonal como advertencia que dice raro y maldito, en la colección “los raros” de Colihue y en una antología de “malditos” latinoamericanos publicada en Chile. Fue un hombre público, minoritario pero lejos de ser un marginal. Altísimo funcionario, abogado, ideólogo, historiador escolar, pedagogo, docente universitario. Publicaba en editoriales de su ghetto cuando no lo hacía por sus propios medios en ediciones de escasos ejemplares, y en los 50 llegó a publicar un par en Emecé. Fue reeditado siempre por editoriales católicas y nacional-conservadoras. Hoy la única que lo publica sin el mote de “raro” o “maldito” es una editorial hispanista de ínfima llegada al circuito mainstream de las librerías. [...] Continuar la lectura

Respuesta a Horacio González

Por Héctor Ricardo Leis

[...] Decís que no quisiste ser “un alma angelical” y que por eso no agarraste las armas. Curioso comentario, ya que continuás justificando angelicalmente con tu discurso a la insensata lucha armada de nuestra generación contra la democracia, mientras yo hace tiempo dejé de hacerlo. Pero no abandoné las intenciones de transformar al mundo para mejor desde una perspectiva universalista e inclusiva. Sólo dejé de ser fundamentalista. Lo que nos vuelve fundamentalistas no es la acción equivocada, sino la creencia de que cualquier cosa que hagamos en nombre de buenas intenciones no afecta nuestras almas y que, por lo tanto, no precisamos hacernos cargo de las consecuencias. Esto se aplica a vos (y a tantos otros argentinos igualmente fugitivos de la historia), que creen que hacer un memorial conjunto de todas las víctimas es una propuesta irrisoria, porque piensan que en una guerra civil o conflicto interno las víctimas deben ser divididas entre inocentes y culpables. Lo tuyo es fundamentalismo puro, pensás que la culpa es siempre del otro. Creés que podés salvarte porque conseguiste evitar las armas, te equivocás. Tenía razón Oscar del Barco cuando se sintió interpelado íntimamente por asesinatos que no eran de su autoría material. Los intelectuales también son responsables si una lucha armada fuera de propósito fue elogiada por ellos en algún momento. En una democracia regida por el Estado de Derecho podrían ser condenados por “apología de la violencia”[...]

Para leer el artículo completo en TP clickear aquí: http://bonk.com.ar/tp/daily/1970/respuesta-a-horacio-gonzalez

Apuntes sobre un documental en ciernes

Por Eduardo Montes-Bradley

Charlottesville, VA. – Carola Saavedra es una escritora brasileña. Eso debería ser suficiente, debería bastar. Pero no. Digo: Saavedra es una escritora que incomoda al lector con la peculiar erudición, una que podría reconocer entre tantas otras prosas. Decía que el argumento debería bastar, pero no. Dicen: “Carola Saavedra es una escritora chilena que vive en Brasil desde los tres años”. Digo: la crítica me aburre.

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Un primer registro tuvo lugar en Berlín donde habíamos quedado en mayo. Hizo frío y conversamos; paseamos por una ciudad que bien conoce y aprendí algo de lo que sabe, y seguramente de lo que no quiere que yo sepa que sabe. En una avenida de Kreuzberg Saavedra me habló de la revelación que llevó a su abuelo a convertirse en místico; en una estación del metro estalló de risa y la expresión quedó registrada. Hablamos de islas… “Berlín es una isla”, Chile también. Hablamos de Flores Azules como las de Novalis. Yo había leído Flores Azules de Carola Saavedra a razón de un capítulo por día, en un intento por reproducir los tiempos en los que se desenvuelve la acción. Digamos que fue una lectura en tiempo real. Lo que no parece tan real es la historia fuera de la relación que uno establece con el libro. Digo: Flores Azules es algo que le sucede al lector con quien (Saavedra) escribe. De repente hay cuatro personas en mi cuarto… [...] Continuar la lectura

¡Peligro… intelectuales “orgánicos” al acecho!

¿Intelectuales? En los 90 ocupaban el borde del borde, eran apenas la expresión de un resto arqueológico que remitía a otra época del mundo. Ahora, cuando por esas locas sorpresas de esa misma historia a la que se había decretado finalizada y decrépita, regresan los intelectuales, los mismos que se congratulaban de su inutilidad y de su volatilización sin ruidos ni conflictos, se sienten con el extraño derecho a determinar qué es y qué debería ser un “intelectual crítico”.

Por Ricardo Forster *

Todo se discute, con más furia y descalificaciones que con argumentos, en la Argentina actual. Hemos atravesado con diversas intensidades cuestiones significativas o que adquirieron significación a partir de su visibilidad pública. Cuestiones que no imaginábamos que podían ocupar el centro de la escena y que, en muchos casos, habían permanecido al margen gracias a las estrategias de ocultamiento y ninguneo de quienes detentaron (y que todavía detentan) el poder de decidir qué es visible y que no (¿alguien imaginaba, no demasiados años atrás, que se discutiría el rol de los medios de comunicación o la política de derechos humanos, que se debatirían en el parlamento los derechos de las minorías sexuales o la política de reestatización de la energía hidrocarburífera, que se disputaría la renta agraria o que se debatiría una reforma del sistema judicial? ¿Alguien, instalado en la década del 90, y en sus paradigmas hegemónicos, siquiera pensaba que a partir del 2003 íbamos a reabrir discusiones que parecían definitivamente saldadas a favor del neoliberalismo? ¿Creíamos, más allá de nuestros deseos, que lograríamos sortear las trampas del fin de la historia y la muerte de las ideologías con las que se intentó clausurar para siempre cualquier posibilidad de transformación de la realidad a favor de las mayorías populares? ¿Veíamos en el horizonte el “regreso” de los intelectuales al centro de la escena política después de haber declarado su defunción al calor de una época signada por la despolitización, el pragmatismo de mercado, la simplificación mediática y el consensualismo gerencial? ¿Utopizamos siquiera la actualidad sudamericana y la cristalización de nuevos derechos que incluyen un lugar relevante a los pueblos originarios y a experiencias popular democráticas que recorren países como Bolivia, Ecuador, Venezuela, Brasil, Uruguay y Argentina, o más bien padecíamos el síntoma de la resignación?) Seríamos hipócritas o mentirosos si dijésemos que todo eso estaba presente en lo que se discutía o se alcanzaba a pensar en las décadas que cerraron el siglo pasado. En el mejor de los casos buscábamos proteger saberes y tradiciones en desuso y amenazadas con ser convertidas en piezas de museo mientras avanzaba brutal y hegemónica la ideología del liberal capitalismo que, de manera inmisericorde, decretaba lo que merecía permanecer y lo que debía ser arrojado al tacho de los desperdicios más allá de toda legitimidad. [...] Continuar la lectura

Un mundo feliz y kirchnerista

Por Omar Genovese

Los debates intelectuales necesitan de cierta luz. Debatir en la oscuridad es un poco bizarro, se obvian los gestos, la postura del emisor, esos datos que ponen picante al diálogo, dando entidad a la ironía, el sarcasmo y hasta al desprecio más elemental. Por escrito hace falta luz, iluminar el texto con ideas, dar ejemplos, hacerse cargo de lo publicado en otro lugar, por ejemplo. No se puede subtitular el texto con frases como: “esto es una ironía”, “esto está relacionado con la forma conservadora que adopta el progresismo”, “esto otro es puro humor sobre lo escrito”. Subtitular hace difícil la lectura y comprensión, es más, espanta al lector de cualquier diario. Porque la primera nota que desató la furia de Horacio González fue publicada en un diario, en un espacio reducido, como respuesta a 9 largas carillas tamaño carta que componen la ya célebre Carta Abierta 13, titulada Lo(s) Justo(s). Mi respuesta tenía un límite: 7.500 caracteres con espacios.

La sorpresiva respuesta del director de la Biblioteca Nacional se publicó en un blog, no en un medio masivo “amarillo” (como si Crónica no perteneciera al arco de medios adeptos al oficialismo) y la reproducimos aquí, en Nación Apache. No somos egoístas, al contrario, admitimos un texto que en otra oportunidad nunca se hubiese publicado debido a su pobreza literaria y ausencia de ideas, o sí, como editor de este blog colectivo le hubiese devuelto la pieza al autor instigándolo a que no personalice y responda a la crítica formulada que la originó, que se atenga a contestar lo que no contesta. Pero no se trata de eso. Horacio González tomó un camino de herrumbre y ofensa, de agresión y odio, odio del que acusa a este humilde escriba. ¿González posee un odiómetro? ¿Cómo funciona? ¿Detecta el odio a distancia, a través de las palabras? ¿Qué unidades de medida utiliza? ¿Injúricos? ¿Lo habrá patentado? ¿Saldrá La Cámpora con odiómetros para detectar opositores díscolos? Qué misterio. Pero vayamos al rigor intelectual. A ver, González, yo estudié ciencias duras en la Universidad de La Plata. Bioquímica y luego Química. Y allí, en la ciencia, la palabra es estricta, define al universo o lo convierte en un error irreparable. Por caso, en un experimento, todo puede volar por los aires. Así que errar es algo peor que humano, puede ser una catástrofe. Y cuando se escribe, la forma en que se utilizan las palabras, qué palabras, definen el campo de alcance de un texto. Si utiliza el término “pepinazo” sabrá usted que evoca cierta cuestión fálica de dudoso gusto, tal vez añoranza de un festín que ahora le es esquivo. Pero no se preocupe, la química aporta compuestos que compensan la falta de irrigación sanguínea. Y eso es ciencia dura, algo que le pesa a usted, que de la metáfora y el eufemismo es un excelente atleta. [...] Continuar la lectura

Lo justo… para seguir arrodillados ante el gobierno nacional

[A propósito de la Carta Abierta 13]

Por Demian Paredes (*)

En un país donde –por poner solo un ejemplo– los salarios docentes son miserables, y donde las mayorías trabajadoras y populares padecen (y mueren por) el funcionamiento criminal las estructuras surgidas del neoliberalismo –estructuras que el kirchnerismo, en su supuesta “década ganada”, no ha cambiado: quedó eso a las claras, una vez más, con las inundaciones recientes–, el espacio de intelectuales Carta Abierta se preocupa, al parecer, por cosas tan importantes para la “vida popular” como el devenir ontológico de empresarios argentinos como Lázaro Báez (y sus “bóvedas” y cajas fuertes). Y para esto nos regala una nueva misiva, la número 13, que contiene una serie de repeticiones de las anteriores: estaríamos transitando un tiempo inédito, único, de “reparaciones”, desde 2003. Contra esto –y más en general, afirma la carta, contra “la democracia”–, habría una conjura del poder mediático, empresarial y financiero que pretendería que todos los “cambios progresistas” que habría hecho el kirchnerismo fracasen.

No se explicita con nombre y apellido, pero el principal –sino único– objetivo “Los justos” es el de defender al gobierno nacional de las denuncias semanales del programa de Jorge Lanata, “Periodismo para todos”. Para esto, una vez más, Carta Abierta no duda lanzarse al ruedo con su relato (el de un kirchnerismo “transformador”, “abridor de brechas antes inimaginables”, etc.) en aras de defender al gobierno. [...] Continuar la lectura

La orfandad y el sujeto

jacques-lacan-pasadopresente-badiou-roudinesco_MLU-F-3376258030_112012[Jacques Lacan Pasado-Presente, Diálogos, de Alain Badiou y Élisabeth Roudinesco, Edhasa, 128 páginas, Diciembre 2012]

Por Omar Genovese

La forma breve como diálogos de Jacques Lacan Pasado-Presente, da por sentado que los interlocutores tienen méritos que los autoriza a la síntesis de una evocación, entre biográfica e intelectual, del médico psiquiatra francés, quien muriera mudo, ofreciendo sesiones de atención brevísimas (diez minutos), realizando dibujos intrincados para apoyar sus teorías donde el habla adviene poder puro, secuela que se reflejó en la respuestas de sus últimos pacientes: el suicidio (ver Reinventar el psicoanálisis, documental con guión de Roudinesco en Youtube). La tendencia tanática debería ser objeto de estudio, también la forma tribal cercada en el recurso de una metalengua que se referencia en la endogamia, forzada por la incomprensión como límite que todo define y generaliza. A la vez, y esto es notable en Badiou, si bien marxista admirador de la enciclopédica y adelantada mente de Lacan, las comparaciones para el “rescate” del intelectual a contracorriente de las clínicas contemporáneas que no lo reconocen, llegan a niveles de desajustes notables. Frases como “Lacan es el mimo, el ventrílocuo del inconsciente” (Roudinesco), “Lacan se asimilaba a Lenin, dentro de la comparación de Freud con Marx.” (Badiou), exponen el altanero tono de jactancia ideológica (también de ubicuidad), a cuya sombra renace el turbio aliento del vanguardismo iluminado, práctica ontológico-política de la que los argentinos podemos dar cátedra sin aulas. [...] Continuar la lectura

Mármoles genoveses

[Republico el artículo aparecido en la revista digital La Tecla Eñe debido a que dicha página web tiene problemas de visualización en distintos sistemas operativos. OG.]

En respuesta al libelo aparecido en Perfil y escrito por Omar Genovese contra la última carta “Lo Justo” y no “Los justos”  – como titula el autor – redactada por Carta Abierta, La Tecl@ Eñe publica este artículo de Horacio González que polemiza con el texto del inquisidor lingüístico que en una nueva manifestación del persistente clima odiante expresa todo lo previsible del mismo: desprecio y denostación.

Por Horacio González (*)

El señor Omar Genovese está a punto de tener talento para la crítica. Inspirado en secretos tutores que no tiene porque declarar a fin de no debilitar sus aguerridas argumentaciones, se muestra sobre todo como un maestro del desprecio. Como le molesta que se escriba mal, no solo cuida que se escriba bien, sino que odia con pertinencia de togado a los que escriben fuera de la ciudad literaria que él vigila. ¿Ideología? ¡No! Glotología pura y dura. Se le pasa que una carta titulada Lo justo –con artículo neutro, lo que significa un concepto- no debe leerse Los justos, que postula otro tipo de entidad concreta, plural que ni invocamos ni solicitamos, salvo para recordar la gran obra de ese título de Albert Camus.
No es que Genovese insulte. No, hace otra cosa. Sabe odiar. No cualquiera odia con el auxilio del diccionario de la RAE. Y odia a los que escriben mal. ¡Que bien le hace a la literatura argentina que existan hombres como él! ¡Con que destreza brota el odio vocablo tras vocablo, encajados como pepinazos (RAE: aumentativo de pepinos) en las zonas donde la enjundia se ve amenazada! Ha sopesado sin duda con mucho cuidado su cita del diccionario de la RAE. [...] Continuar la lectura

Savage Love II

Tipos increíbles

29 de mayo de 2013

Por Dan Savage

Me estoy viendo con un tipo increíble a quien conocí haciendo un trabajo sexual (es decir, él me pagó por puro sexo). No es una situación como la de Mujer bonita. Tiene mi edad y no es rico, y de cualquier modo ya estoy grande para eso. Compartimos intereses raros, tenemos una gran conexión y el sexo es fantástico. Cuando lo veía por dinero, pensaba “Definitivamente saldría con este tipo”. Meses más tarde, nos transformamos en amigos con derecho a roce. Luego se intercambiaron algunos “te amo” y ahora estamos en plena relación monógama. Para contextualizar, he sido acompañante escort unos seis meses, cuando estaba en la universidad (representaba el papel de la estudiante inteligente con tremendo éxito). Sigo pensando que debe haber algo “incorrecto” con el modo en que nos conocimos, pero quizá sólo sean mis prejuicios acerca de los trabajadores sexuales, ¿puede funcionar? Se siente muy bien en realidad, pero a veces pienso “¿De veras? ¿Saliendo contigo John?”. Tal vez sólo necesite su aprobación para saber que está bien.

Saliendo Con Mi John [...] Continuar la lectura

Una respuesta infecta escrita desde la cloaca del lenguaje

Julio-Lopez[Ante la última Carta Abierta –Nro. 13– titulada “Los justos”.]

Por Omar Genovese

Tan penosa es la factura de “Los justos” que invoca al viejo dicho “muchas manos en un plato hacen mucho garabato”. Pero supongamos que un solo redactor puso estructura básica a la pieza, y luego “el colectivo” corrigió. Ahora, el conjunto de nociones que los distintos párrafos tratan de hilvanar se convierte en una repetición de dos o tres líneas del discurso oficialista que el aparato mediático afín sabe matizar con nutritivas piezas de pauta publicitaria, las mismas que el jefe de Gabinete repite con furor con evidentes dificultades en la construcción gramatical. Vale decir, el conjunto es autorreferencial y reverencial. Ocurre que el texto, sabiéndose intervenido por lo oficial, se inscribe en el motor de una supuesta “creencia colectiva”, algún “sentido común” y hasta en un fantasmal “núcleo de creencias públicas”, a las que viene a iluminar o corregir, en las secuelas de su incidencia sobre el voto próximo. El ensamble entre la materia lingüística “intelectual” con la doxa de propaganda política resulta forzada, y tal combinación alude a la necesidad intrínseca de demostrar una visión superior o que supera cualquier contradicción en los argumentos (o de los mismos con la realidad, anulando la necesidad de cualquier autocrítica). [...] Continuar la lectura