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Archivo para febrero, 2013

Contra la ceguera social

cultura-jpg_e6fbbd8ebff35e89b04c7241ed49b275b9e576f9_big[Manual Práctico del Odio – Autor: Ferréz – Traducción, prólogo y glosario: Lucía Tennina – Colección Vereda Brasil – Ediciones Corregidor – 320 páginas – Diciembre 2011]

Por Omar Genovese

Ciertas novelas logran independencia de toda defensa o conjetura y cuando eso ocurre, ni el autor, ni la nacionalidad, incluso la situación histórica, resultan relevantes. Más aún, adviene lo universal que atraviesa todas las categorías culturales, con la sensación de que semejante relato se actualiza en lo contemporáneo, casi como un juego macabro de repeticiones degradadas en la condición humana.

Esta novela ve la luz en Brasil hace nueve años y accedemos a ella con una traducción sumamente cuidada que posee un glosario. La ficción del Manual Práctico del Odio se ubica en la existencia amurallada por la exclusión, en un barrio mísero del suburbio de San Pablo, la ciudad industrial más grande (en el sentido territorial absoluto) de nuestro distante país vecino. Férrez elige la zona reducida por pocas calles o pasadizos, también magnética, donde los personajes necesariamente deben volver, estar ahí; así sus ansias, deseos, hasta la desesperación, se resuman en abandonar el territorio sin rejas. Esto nos lleva a interrogantes sobre qué es una megaciudad, cuáles sus recursos para contener a cada quién de manera centrípeta y perversa. ¿Pertenencia? ¿Lazos parentales? ¿Fuerza misteriosa de un culto subyacente? [...] Continuar la lectura

Sobre “marxistas” plagiarios

[La revista francesa Avanti ha publicado recientemente el artículo de Nicolás González Varela en francés: David Riazanov (1870-1938), éditeur de Marx et dissident rouge. El mismo artículo ha sido copiado, pegado y firmado por un tal Javier Biardeau R. en la revista virtual venezolana Aporrea. A continuación la carta de nuestro colaborador a dicho medio.]

Queridos camaradas venezolanos: es honesto intelectualmente poner las fuentes, pero esto es demasiado: este señor ha plagiado literalmente mi artículo, ni se ha molestado en re-escribirlo un poco, un trabajo que he realizado estudiando documentos en varios idiomas, un saqueo desagradable y mediocre, bien burgués, con tan solo hacer Copy&Paste. Para que lo tengan en cuenta en sus futuras colaboraciones.

Original: 13 de septiembre, 2006, en Nación Apache: http://www.nacionapache.com.ar/archives/634 y 6 de julio, 2008, Rebelión.org: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=69880

Plagio de Javier Biardeau R.: 9 de agosto, 2009: http://www.aporrea.org/ideologia/a84143.html

Espero publiquen mi razonable queja.

Nicolás González Varela

Gramsci y el Marx desconocido (III)

[El artículo anterior puede leerse aquí.]

GramsciViena1924(2)Por Nicolás González Varela

“Toda Política es implícitamente una Filosofía, aunque sea inconexa y en esbozo.”

Antonio Gramsci, Quaderno 11, 1932

“Gramsci combate esencialmente el mecanicismo ‘socialdemócrata’ y ‘bujarinista’, concebidos ambos como fatalismo.”

Regis Debray, 1967

“Me basta la compañía intelectual del valeroso Gramsci para hacer envidiable mi nueva residencia en la cárcel de Turi.”

Francesco Lo Sardo, 1929

Gramsci encarcelado desconfía no solo del Marxismo tal como lo presenta el segundo violín Engels (enfáticamente declara que “no hay que identificar a Engels con Marx”), sino de la naciente ortodoxia de las dos almas de la izquierda europea: tanto del Marxismo oficial de la Segunda Internacional (el Kautskismus) como del nuevo DiaMat soviético (momificación de Lenin) apoyado por un entero estado.[1] Siguiendo su propia reflexión, denomina al DiaMat encarnado en la teoría de Bujarin de mera Ideología: “debe examinarse cómo (Bujarin) quedó atrapado en la Ideología, mientras que (la teoría de Marx) representa una clara superación e históricamente se contrapone precisamente a la Ideología… esta misma ‘Ideología’ (la vulgata marxista encarnada en Bujarin) debe ser analizada históricamente, según la teoría de Marx, como una superestructura.”[2] La nueva canonización que se está condensando en la ideología stalinista, qua Marxismo-Leninismo, puede y debe ser criticada entendiéndola en su función superestructural. Incluso la teoría de Marx mutilada o reprimida puede convertirse y degenerar, como de hecho se despliega ante los ojos de Gramsci, en una ‘Ideología’, en una superestructura de una organización política (el SPD) o un estado (la URSS). La exasperación teórica gramsciana llego a tal punto que, como recuerdan compañeros de la cárcel, “para romper con aquellos que acusaban al Marxismo de ‘mecanicismo’, de ‘fatalismo’, de ‘determinismo económico’, de ‘economicismo’, invitaba a no hablar más de ‘estructura’ y ‘superestructura” sino sólo de proceso histórico, en el cual todos los factores toman parte: solamente la prevalencia de ese proceso era económica.”[3] En esto coincide in toto con otros autores heterodoxos del Marxismo occidental como ya vimos, renegados y herejes como Lukács, Luxemburg o Korsch. Gramsci entiende su tarea como la construcción de la auténtica Ortodossia (Ortodoxia), en franca ironía, aclarando que el concepto pensado desde Marx debe ser “renovado y reconducido a sus orígenes auténticos. La ortodoxia no debe ser buscada en este o aquel seguidor…, en esta o aquella tendencia vinculada a corrientes extrañas a la doctrina original, sino en el concepto fundamental de que (la teoría de Marx) ‘se basta a sí misma’, contiene en sí todos los elementos fundamentales para construir una concepción del Mundo total e integral, una total Filosofía y Teoría de las Ciencias Naturales, y no sólo eso, sino también para vivificar una organización práctica integral de la sociedad, o sea: para convertirse en una civilización integral y total…. (la teoría de Marx) no tiene necesidad de apoyos heterogéneos, ella misma es tan robusta y fecunda de nuevas verdades que el viejo mundo recurre a ella para equipar su arsenal con armas más modernas y eficaces.”[4] Solamente cuando se haya cristalizado esta ortodoxia “servirá para precisar mejor el atributo de ‘revolucionario’”. Y, coincidiendo tanto con Lukács como con Korsch, declara que si la teoría de Marx “afirma teóricamente que toda ‘Verdad’ creída eterna y absoluta ha tenido orígenes prácticos y ha representado un valor ‘provisional’ (“historicidad” de toda concepción del mundo y de la vida), es muy difícil hacer comprender ‘prácticamente’ que semejante es válida también para la misma (teoría de Marx) sin hacer tambalear aquellas convicciones que son necesarias para la acción”[5], al Marxismo hay que aplicarle el propio Marxismo, su Kritik materialista, su método materialista revolucionario. A contracorriente, Gramsci desmonta y deconstruye la secuencia ideológica establecida por Bujarin-Stalin de la relación Marx-Lenin en el Quaderno 7 (VII) de 1930-1931, secuencia que muy pronto será el alma escolástica del DiaMat; allí escribe: “Marx es el creador de una Weltannschauung, ¿pero cual es la posición de Illich (Lenin)? ¿es puramente subordinada y subalterna? [...] Continuar la lectura

La parte que no sólo empobrece

La confabulación de los suplementos literarios

Por Omar Genovese

Bajo el título “Las vueltas de la teoría. Teoría y crítica literaria a comienzos del nuevo siglo”, la editorial Eterna Cadencia publica en su blog un “análisis crítico de las revistas Planta y Luthor”, escrito por Leonora Djament, editora de la casa. Invito a los lectores a repasar las líneas citadas, muy especialmente la particular lectura que Djament realiza de ambas revistas digitales (todas las citas web se encuentran al final del presente texto). Ahora, ¿qué me lleva a comentar el artículo de marras? Algo llamativo, no alarmante. Ninguna cadena de afirmaciones puede arruinarle la paz textual a nadie, salvo… Que el texto del otro sea manipulado para que el propio enunciado haga celosías en la cita.

Djament utiliza ciertas referencias lexicales que responden a las expectativas académicas de las tesinas formales, y elogia la llegada de ambas revistas virtuales ubicando la aparición en un contexto de novedad que acompaña a otras publicaciones como El interpretador, No retornable y la sección libros de Inrockuptibles. Del resto, afirma: “Estos jóvenes críticos plantean su propia agenda de intereses pero, sobre todo, proponen otras herramientas de análisis, otros conceptos operantes, otras concepciones sobre el lenguaje. (…) Rodeada de blogs, webs y suplementos culturales, surge, así, Planta…” Vale leer: y todo el resto no es crítica. Párrafos mediante, agrega: “tanto Planta como Luthor surgen con un carácter fuertemente afirmativo, contraponiendo otro modo de ser en la web, haciéndole frente al aparente relativismo reaccionario y al hedonismo inconducente que parecieran gobernar muchas de las páginas contemporáneas; contraponiendo otro modo de escribir y pensar desde la crítica o la teoría literaria.” También: “Se trata de reconstruir una crítica literaria que sea efectiva y que vuelva a tener valor en tanto praxis política concreta en el caso de Planta, en tanto teoría, en el caso de Luthor. Se trata de hacer algo nuevo con lo viejo, de reciclar.” Y la frutilla del postre: “Pero, sobre todo y fundamentalmente, lo que estos críticos literarios vienen a corregir, como señalábamos, son algunos aspectos teóricos en materia literaria que se han interpretado o analizado erróneamente. Los críticos de Planta quieren desenmascarar parte del periodismo cultural y de la crítica literaria que pueblan infinitos blogs y parte de los suplementos culturales, donde la literatura no es analizada sino tan solo glosada y empobrecida; donde, con brocha gorda, se agrupan paquetes literarios como quien arma paquetes turísticos.” [...] Continuar la lectura

Entrevista a Nicolás González Varela en torno a la publicación de “Sobre el suicidio” de Karl Marx (II)

Por Salvador López Arnal (*)

[La primera parte del reportaje puede leerse aquí.]

Peuchet, y Marx con él, hablan del patriarcado, de la tiranía familiar, de la violencia de género en suma. ¿Es el caso o leo mal, muy mal, y anacrónicamente además?

No en absoluto, estás en lo correcto. Debido a esta suerte de multidimensionalidad de la crítica materialista, una valencia científica, multidisciplinar y antidogmática, creo que reside la originalidad de este Marx desconocido, a veces, como todo gran clásico, y reducido por la vulgata a un economista más o a un simple continuador de los utópicos fantásticos del Renacimiento. O peor: a un legitimador de determinados estados de partido único. Marx puede hablarnos de violencia de género, de racismo y xenofobia, de opresión de un sexo sobre otro, de patriarcado, de cuerpos dominados y, por supuesto, de la nueva explotación del hombre por el hombre que nace con el Capital.

¿Se puede afirmar también, con términos nuestros si quieres, que el texto de Marx es una aproximación crítica a la vida cotidiana del capitalismo de aquella época, que lo supuestamente privado también es público para él? ¿Hay también aportaciones en torno a la temática de la alienación?

Pensemos que en esa época recién se estaba conformando la idea de un espacio privado, lo económico, el bourgeois, separado de lo público (vagamente lo político burgués, el citoyen), y las consabidas superestructuras político-jurídicas, por lo que la afirmación de Marx que todo es político resultaba novedosa y con un fuerte pathos antiburgués. Aunque hay que decir que ya los socialistas utópicos y anarquistas habían empezado con una corrosiva crítica a la vida cotidiana del Bovarismo de las clases dominantes. El suicidio es el deux ex machina de la tragedia humana, una irrupción antinatural, pero que se puede analizar los mecanismos ocultos o invisibles que lo hacen entrar en escena, tal la idea de Marx. Estos mecanismos no son accidentes naturales, sino constitutivos a la forma en que se organiza la sociedad en una momento dado. Al fenómeno general de la alienación bajo el Capital, que lo llamaremos más técnicamente como “enajenación” (Marx utiliza indistintamente Entäusserug, Entfremdung y Veräusserung, que significan un estado de enajenación o extrañamiento) cuya idea abstracta en lengua alemana es una situación en que un sujeto se enfrenta a una situación hostil, producto suyo, que destruye su propósito. Ya en Die heilige Familie de 1844, inmediatamente anterior al texto sobre el suicidio, Marx señalaba en el capítulo dedicado a Proudhon que “la Clase Poseedora (besitzende Klasse) y la Clase del Proletariado (Klasse des Proletariats) representan la misma Autoenajenación humana (menschliche Selbstentfremdung). En estos textos se pueden reconocer cuatro aspectos principales: el hombre está enajenado de la Naturaleza (en tanto el trabajo es una interacción con lo inerte para transformarlo); el hombre está enajenado de sí mismo, de su praxis (de su propia actividad e intencionalidad); el hombre está enajenado de su “Ser Genérico” (de su ser en cuanto miembro del género humano); el hombre está enajenado del hombre (de los otros hombres y mujeres). La Entfremdung del Capital, que subsume antiguas y pasadas dominaciones, es totalitaria, abarca aspectos económicos, políticos, ontológicos, morales, éticos, e incluso estéticos. Estamos en un texto tan corto, viendo un sistema in statu nascenti. [...] Continuar la lectura

Entrevista a Nicolás González Varela en torno a la publicación de “Sobre el suicidio” de Karl Marx (I)

“Es probable que la temática social del suicidio bajo el capitalismo pueda haber estado influenciada por las vivencias de Marx en su exilio”

Por Salvador López Arnal (*)

Profesor, filósofo, trabajador incansable, activista, autor de un libro imprescindible –Nietzsche contra la democracia- y un número ilimitado de artículos deslumbrantes, Nicolás González Varela es el editor -traductor, anotador y presentador- del Cuaderno Spinoza de Marx (El Viejo Topo, Barcelona, 2012) y uno de los marxistas de mayor erudición y proyección internacional. Su último trabajo es la edición de un texto del joven Marx.

***

De nuevo tengo que felicitarte por la excelente edición de este nuevo texto, desconocido o casi desconocido, de Karl Marx “Sobre el suicidio”. Nunca se había traducido al castellano hasta ahora si no ando errado. ¿Por qué? Es algo extraño, ¿no?

Sí, efectivamente, no existía una edición en español hasta ahora. Como la mayoría de los escritos del Marx desconocido, permaneció en el olvido en su Nachlass, hasta que el sabio y malogrado editor David Riazanov lo rescató completo, aunque con escasas notas, en la que puede considerarse la primera edición crítica en la Historia de Marx y Engels que se editó en la URSS en 1932. Hubo que esperar al fin de la Segunda Guerra Mundial para que este texto volviera de nuevo a la luz pública en el nuevo proyecto editorial de obras completas, la Marx-Engels Gesamtausgabe (MEGA) 2, el tomo correspondiente en el que tenía que aparecer no llegó a ser publicado al desaparecer la URSS y la RDA, naciones que financiaban la obra; está anunciada a publicarse con un aparato crítico en la renacida y renovada Marx-Engels Gesamtausgabe (MEGA) 2, un ambicioso proyecto multinacional. El texto tuvo ediciones menores en revistas de la izquierda europea, muchas ligadas al Bordiguismo, y en formato libro existen en inglés, francés y portugués. Nos hemos enterado de una edición en español, junto a otros textos de Marx de diferentes épocas, editada en Argentina casi simultáneamente a la nuestra, que no hemos podido consultar. Creo que la temática del suicidio –incluso entre las clases dominantes pero en especial centrado en la figura de la mujer– nos muestra a un Marx un poco incómodo (comunista “filosófico” y en plena lucha interna con corrientes de la misma izquierda), por lo que se habría condenado el texto al olvido. [...] Continuar la lectura