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Archivo para enero, 2013

Gramsci y el Marx desconocido (II)

OcchialiGramsci[El artículo anterior puede leerse aquí.]

Por Nicolás González Varela

“Las grandes ideas no las porta en la espalda un solo hombre, ni caminan sobre hilo de un razonamiento de un discurso. Es necesario pioneros y lentos trabajadores de todos los días, espíritus ardientes y calmos polemistas, entusiastas y críticos, destructores y reconstructores, y que cada uno haga su parte’’.

(Antonio Labriola, 1889)

“Gramsci, es una pena. Ya nadie lee sus escritos”

(Paolo Spriano, historiador del PCI, 1986)

La estrecha relación entre Política y Filosofía no era un asunto extraño a sus intereses, incluso mucho antes de que comenzara con la escritura de los Quaderni en 1930: hay dos años claves en la vida de Gramsci en el extranjero que serán fundamentales tanto para su evolución político-filosófica como para su vida personal. Podemos comenzar a encontrar este pathos que jamás abandonará ya durante su soggiorno moscovita, aunque poco se sabe de su estadía en la URSS entre mayo de 1922 y diciembre de 1923. Viaja a la URSS en calidad de delegado del PCI al Comité Ejecutivo al IVº Congreso de la IIIº Internacional, participando en varias comisiones. Allí conoce a su futura mujer Julca Schucht, participa en el fermento revolucionario que todavía palpita en la URSS y tiene contactos personales con los máximos dirigentes del VKP(b) como de personalidades internacionales. Entre otras grandes influencias directas está la de mayor alcance y profundidad: la de León Trotsky.[1] En este sentido podemos reconocer algunas áreas que marcaron la posterior evolución de Gramsci, tanto como organizador y táctico, como teórico revolucionario,[2] a partir de la reflexión que en esos años realizaba Trotsky: 1) conceptualización y aplicación de la política del “Frente Único”; 2) el análisis diferenciado del fenómeno del Fascismo como una forma muy particularizada de reacción capitalista, cuya más original y peligroso componente era su capacidad para competir con éxito con los partidos de la clase trabajadora con el apoyo activo de la masa descontenta y empobrecida de los pequeños-burgueses;[3] 3) la lucha bicéfala en dos frentes, que Trotsky ya había asumido hacia 1923, tanto contra la creciente burocratización del sistema político dentro de la URSS, como por la extensión de la democracia dentro del partido; 4) la preocupación por la calidad de la Nueva Cultura (interés por el Proletkult), con los usos y costumbres de la transformación radical de una entera civilización y la defensa de la integridad (parcial autonomía) de la Literatura y el Arte contra el acoso de burocratizados dogmáticos proletarios disfrazados de “moralistas”;[4] 5) la idea que la Revolución de Octubre tal como se produjo en Rusia fue sui generis, y que por esta razón los revolucionarios comunistas de los países capitalistas avanzados de Occidente tendría que enfrentarse a un conjunto diferente de tareas y perspectivas para finalmente tomar el poder. Todos estos hilos rojos históricos-políticos-filosóficos, creativos y antidogmáticos, se plasmaron y condensaron mas tarde en los mismos Quaderni.[5] Trotsky incluso debatió cara a cara con Gramsci (teniendo como blanco a Bordiga y la propuesta del Frente Único) en la reunión de la comisión italiana el 15 de diciembre de 1922, un recuerdo imborrable que aparecerá en documentos políticos decisivos, como la poco conocida carta abierta al PCUS de 1926 o su postura contra el Bordiguismo. Un testigo calificado, que recordaba las discusiones e intercambios, decía que “Trotsky no ocultó el hecho de que en 1922 había desempeñado un papel decisivo en las presiones ejercidas sobre Gramsci para que adoptara una actitud crítica frente a Bordiga.”[6] A su vez Trotsky nunca olvidó la estatura teórico-práctica de Gramsci, como recordaba nueve años después: “Los rasgos particulares de Fascismo surgen de la movilización de la pequeña burguesía contra el proletariado… algo que el Partido Comunista Italiano no pudo discernir. Camaradas italianos me informan que, con la sola excepción de Gramsci, nadie en el partido Comunista italiano hubiera podido evitar ni siquiera la posibilidad de la toma del poder por el Fascismo.”[7] [...] Continuar la lectura

El camino abandonado

EC TAPA autoayuda Final Nueva[Sobre El Camino TotalSalvador Benesdra – 352 páginas – Eterna Cadencia – Octubre 2012]

Por Omar Genovese

No somos quién para horadar en el desmedro de una mente: su faz oral, cansina en el rito de la permanencia que, demudada de todo prurito, nos pone en un lugar incómodo como lectores. En El Camino Total, de alguna manera asomamos por el hombro del autor para espiar un falso diario y a la vez borrador catártico de una necesidad inevitable, anterior a la clausura silenciosa. La edición del presente libro consta de seiscientos ejemplares, mínima expresión del editor a la sombra de la reimpresión de la obra más contundente de Salvador Benesdra, El Traductor, que consta de mil ochocientos. La apuesta de bajo riesgo es también una advertencia sobre la valoración en catálogo, o una alarma sobre el inerte género donde se la clasifica: autoayuda. Ahora, en la lectura de las primeras cincuenta páginas la autoayuda se diluye, y no hay objeto, aunque la insistencia del autor se extienda en argumentos sobre la posibilidad de superar todo límite. Existe otra característica y es la falta de edición, pues abundan las reiteraciones, como regresos argumentales sobre el zen, el deporte y las neurociencias. Se debió aplicar un criterio de selección y recorte, sin que esto obrara (todo lo contrario) en desmedro de la noción general que transmite la obra. El tono de Benesdra es de divulgación y con la reiteración contamina su propio texto, ya por desconfianza hacia el fin, ya por considerar al público lector del género un desmemoriado a la deriva. Pero si la edición tiene la intención documental, considerando que el mítico escritor exige un respeto incólumne por su tarea, hay otro tipo de lectura, sacrificada sí, pero enriquecida por el fracaso. [...] Continuar la lectura

Martín Kohan: “Hay una política cultural oficial”

tm1012081Por Omar Genovese

Profesor de Teoría Literaria en la UBA. Incursionó en el ensayo y el cuento. Martín Kohan (1967) ha publicado las siguientes novelas: La pérdida de Laura (1993), El informe (1997), Los cautivos (2000), Dos veces junio (2002), Segundos afuera (2005), Museo de la Revolución (2006), Ciencias Morales (2007), Cuentas Pendientes (2010) y Bahía Blanca (2012).

–¿Cómo fue la repercusión de tu última novela? ¿Qué expectativa te había generado la publicación y cuáles fueron los resultados?

–Yo no tengo una idea previa demasiado definida de cómo quiero que se reciba un libro mío que se publica. Quedo más bien ansioso, expectante, deseoso de que las lecturas iluminen aspectos que yo no necesariamente había contemplado. Bahía Blanca recibió muchas lecturas de esa clase; lecturas en clave de humor, o de amor, o de pasión irracional y racional a la vez, que me entusiasmaron mucho. Otros en cambio la leyeron como si fuera una novela realista, y yo me siento totalmente ajeno a la escritura realista, escribo inclusive en contra del realismo; esas lecturas, en consecuencia, me resultaron deprimentes.

–Un tipo de realismo, casi como informe histórico de situación, fue premiado con el Nobel de Literatura: Mo Yan, que de García Márquez no tiene nada. ¿Notás alguna corriente similar en Latinoamérica?

–La verdad es que no leí a Mo Yan. Pero creo que Beatriz Sarlo ha dado una buena definición acerca de la narrativa argentina actual cuando habló de literatura etnográfica, es decir una literatura del registro y la constatación inmediata. Lo que escribo va por otro lado, lo que no lo hace de por sí mejor o peor. Pero aplicarle una lectura en clave etnográfica me resulta un desacierto que me aflige, es casi la decisión de impedir que el texto funcione. [...] Continuar la lectura

Derivación de un laberinto

MADE[Sobre Más allá del espejo de John Connolly – Tradución: Carlos Milla Soler -176 páginas – Tusquets Editores – Colección Andanzas – Septiembre 2012]

Por Omar Genovese

Estamos ante la décima publicación de Connolly traducida a nuestra lengua. En realidad, esto no es una novela y sí un cuento extenso que pertenece al libro titulado Nocturnes (2004), y que se publica en inglés entre dos títulos de la serie policial del investigador Charlie Parker: El camino blanco y El ángel negro. La saga del émulo de Marlowe comienza en 1998 con Todo lo que muere, El poder de las tinieblas (2000) y Perfil asesino (2001). Semejante conjunto forma un universo de ficción estructural que, a la manera del laberinto inconcluso en distintos niveles, permite al escritor extender la trama, vincular personajes, instalar temas universales en el fino límite donde un realismo policial quirúrgico inserta elementos inquietantes del terror, recordando el refinamiento de Oscar Wilde (al fin, Connolly es irlandés) así como la alucinación inteligente de Edgard Allan Poe. [...] Continuar la lectura

Gramsci y el Marx desconocido (I)

GramsciMarxPor Nicolás González Varela

“Si se quiere conocer a Marx hay que buscarlo ‘especialmente’ en sus obras auténticas publicadas bajo su directa personalidad.”

Antonio Gramsci, 1930

“¿Cómo describir físicamente a Gramsci? Imaginemos el cuerpo débil de un pigmeo, y  sobre este cuerpo, la cabeza de Dantón”

Sandro Pertini, 1986

Es un vulgar cuaderno escolar a rayas, de formato comercial en ochenta hojas, en cada página hay veintiún líneas; cubierta de cartulina rígida, forrada en tela de sospechoso color rojo. En cada página hay una numeración correlativa hecha con pluma en tinta verde, lleva un sello burocrático y ominoso: “Casa Penale Speciale di Turi” (Casa Penal Especial de Turi), un lugar de reclusión en Bari del Stato Totale. El detenido es el preso Nº 7047, un tal Antonio Gramsci, arrestado desde 1926 cuando ejercía como diputado y al mismo tiempo como Secretario General del Partido Comunista. Un Tribunal político especial le condena en 1928 a 20 años, cuatro meses y cinco días de reclusión. Estará cuatro años en la gris celda de Turi, hasta ser liberado por razones de salud el 21 de abril de 1937, muriendo pocos días después en la clínica privada “Quisisana” de Roma. Será allí donde escribirá la mayoría de sus famosos (¿y retocados para la posteridad por el equipo de Togliatti?) Quaderni dal carcere,[1] formidable trabajo político, filosófico e histórico en lenguaje esópico.[2] Iniciará la escritura de su famoso Nachlass exactamente el 8 de febrero de 1929, dos años y tres meses después de su arresto. En las duras condiciones de la prisión fascista las primeras reflexiones de Gramsci a inicios de ese año 1930 sorprenden: se trata de apuntes filosóficos, el inicio del bloque se titula “Appunti di Filosofia. Materialismo e Idealismo”. ¿La Filosofía como consolación de la derrota de la izquierda en toda Europa? ¿Una consolatione philosophiae en clave comunista? En parte sí, en parte no: Gramsci apunta con urgencia y ansiedad las claves para re-leer a Marx, para volver a reconstruir su teoría separada de todo Idealismo y volver a empezar en la práctica con nuevas herramientas críticas. El estímulo es múltiple: los oscuros años del Comunismo en Italia en primer lugar. Es importante comprender la coyuntura crítica de las reflexiones gramscianas: antes de la llegada del Fascismo el PCI nunca llegó a ser más que una organización minoritaria en el interior del vasto movimiento socialista (que era bastante izquierdista para la época). Hacia 1929 el porcentaje en la masa electoral no había alcanzado nunca el 5%; en mayo de 1934, antes que la IC reorientara su línea internacional hacia la propuesta de Dimitrov, el PCI tenía 2400 miembros, menos que en el peor momento del diminuto e intrascendente PC británico.[3] La mayoría de sus principales dirigentes estaban en prisión desde 1926 (incluido Gramsci), su actividad interna era mínima, incluso Mussolini se había dado el lujo de amnistiar a centenares de presos comunistas en la celebración del Xº aniversario de la Marcha sobre Roma. La situación era catastrófica. Se debe sumar a esto la campaña externa de la IC de Stalin (donde ahora se integraba en la ejecutiva el titular de la policía secreta, la GPU, Yezhov) contra el PCI desde fines de los años 1920’s, que concluyó con la suspensión drástica de toda ayuda financiera desde Moscú y una escandalosa disolución “rusa” del Comité Central del partido en 1938.[4] El PCI era un fracaso completo, un grupo de unos pocos de centenares de exiliados políticos enteramente dependientes de la ayuda material de Stalin y un gran número de militantes confinados o presos en las cárceles de Mussolini. Desde 1932, con la caída en Milán de la última cabeza operativa de un centro dirigente, era una organización descabezada y sin rumbo.[5] A la situación interna desesperada, se le suma la derrota de la estrategia de la IC en toda Europa (la táctica de “clase contra clase”), el creciente burocratismo sin retorno y consolidación del régimen stalinista en la URSS, en suma: la metamorfosis del pensamiento de Marx en una tosca ideología de legitimación de aparatos o estados. ¿Por dónde empezar entonces? Se preguntaba Gramsci, y respondía con seguridad: “parecería que la clase obrera italiana nunca hubiera tenido una concepción propia de la vida, de la historia, del desarrollo de la sociedad humana. Y sin embargo, la clase obrera tiene una concepción propia: el Materialismo Histórico. [...] Continuar la lectura

Me siento deudor de Caravaggio y Cartier Bresson

[Entrevista a Daniel Mordzinski]

Por Omar Genovese

En la Usina del Arte (Pedro de Mendoza y Caffarena, La Boca), se expuso hasta el 31 de diciembre pasado, “Los Rostros de la Escritura”, fotografías de Daniel Mordzinski, que incluye 110 retratos de escritores latinoamericanos especialmente editados para esta ocasión. Muchas de las fotos fueron tomadas en 2012. También contó con fotos anteriores de grandes nombres que Mordzinski nunca había expuesto.

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Nos encontramos en un bar cercano a Estado de Israel y Palestina (“una ironía de Buenos Aires”, refiere), y señala su reciente logro: “ayer tomé fotos a J. P. Zooey (publicó Sol artificial y Los electrocutados), el escritor argentino que no tenía rostro”. Le sugiero que contacte a Pynchon, ambos reímos. Toda su trayectoria es un océano de fotos: “el 80% está sin digitalizar, lo que hace muy difícil la manipulación del archivo”.

–La web difunde la obra de los fotógrafos a nivel mundial y también pone en evidencia la repetición: las notas que te realizaron tienen un tema en común, tu excepcional trabajo fotográfico con escritores. Prefiero ir por otro camino, el estético. ¿Cuál fue tu fotógrafo de referencia en los inicios? ¿Tuviste un modelo “de iluminación”, ya de la pintura, o de la fotografía, por ejemplos y al azar: Tissé o Caravaggio, Turner o Cartier Bresson?

–Víctor Andresco, un escritor español que estudia mi trabajo desde hace años dice que en mi proyecto de retratar las Letras hay también un subtexto pictórico, o gráfico/visual, que está relacionado con la “tradición visual de la modernidad”. Él insiste en que en mi caso se trata de un subtexto muy ‘argentino’, es decir, cosmopolita y fascinado con la tradición europea,  y creo que hay algo de verdad en todo eso pero yo, más humildemente, solo puedo decir que desde chico viví deslumbrado por la pintura europea –me pasaba horas mirando los grandes libros de arte en la biblioteca de mi papá- y también por las artes aborígenes. Mi tío Mario Ekman me regaló, a las doce años, un libro de Arte Popular y recuerdo que me pasé noches enteras imaginando cómo sería la vida en la cueva de Altamira cuando uno o dos “graffiteros” –diríamos hoy– dibujaban un bisonte o al hombre del hacha. Tal vez, ahora que lo pienso, las estéticas precolombinas tuvieron siempre una influencia en mi gusto artístico, sí. Pero no sé si soy capaz de llegar a conclusiones al respecto. Entre todos los maestros que citás me siento deudor de Caravaggio y Cartier Bresson. [...] Continuar la lectura

Una secta del delirio

cocainómanos-mansalva[Sobre Cocainómanos chilenos de Gonzalo León – Mansalva – Agosto 2012 – 112 páginas]

Por Omar Genovese

Un grupo de ingenieros empecinados en descubrir cierta armonía musical divina en el Palacio Barolo (mítica construcción de Buenos Aires, que evoca los cabalísticos numerales de la Divina Comedia del Dante), puede ser una secta del delirio, con ritos paganos y un tanto estúpidos. Pero describir las luchas intestinas así como los titánicos esfuerzos por lograr la partitura celestial, es de otra índole, algo que requiere el conocimiento de las distintas funciones literarias que hacen a la novela. Gonzalo León recorre Buenos Aires con esas armas, y como si aquella construcción tan compleja se hubiese derramado entre las calles: más aún, como si el tiempo contenido en ella, el de su perduración, fuera el aire entre sus habitantes. La ciudad puesta así, es un laberinto en acto. Detalle no menor, los recursos utilizados para construir la trama provienen de los distintos recortes (fractales despedazados en la caída iniciática), que se adhieren a un recuento sencillo a manos de una dependiente de supermercado, alguien translúcido (un ánima madrina, otra Alicia) que abre y cierra la fantasía, que atesora el cuaderno marca “Cocainómalos Chilenos” del que nos llega la obra. [...] Continuar la lectura