Ingreso

Archivo para noviembre, 2012

La Maloka

Por Magasich-Airola-de Beer(*)

La manera en que vivían su sexualidad los Tupinambos, y por extensión numerosas tribus de la región, sorprendió a los europeos e hizo sonrojar a más de un misionero. Los adolescentes gozaban de una amplia libertad sexual; una alianza matrimonial podía romperse por simple decisión de uno de los cónyugues, y ciertos incestos  no constituían una grave infracción a las normas de comportamiento social. La homosexualidad masculina y femenina era tolerada. En este caso, cada tupinambo asumía el rol social que correspondía a sus inclinaciones sexuales.
Los hombres homosexuales se comportaban como mujeres y la sociedad los trataba como tales. De la misma forma, las lesbianas eran asimiladas al grupo masculino y se arrogaban prerrogativas exclusivamente viriles; participaban en las deliberaciones al interior de la “casa grande”, tenían una mujer y manejaban las armas en la caza y en la guerra.
Estas precisiones permiten explicar, con poco riesgo de error, el origen de las guerreras. Se trataba de mujeres asimiladas a los hombres a causa de sus preferencias sexuales, y libraban batalla como cualquier otro guerrero. [...] Continuar la lectura

10 motivos para luchar contra el proyecto de ley que pretende privatizar las semillas en la Argentina

Sectores del Agronegocio, de las transnacionales, así como el Ministro de Agricultura y otros funcionarios, vienen trabajando sobre un nuevo proyecto de Ley de Semillas. Según los borradores que se conocen y por las declaraciones públicas, el mismo busca subordinar la política nacional de semillas a las exigencias de la UPOV y las transnacionales.

Las consecuencias las sufrirán los campesinos y agricultores familiares, pero también el pueblo argentino, ya que golpeará sobre el mercado interno de alimentos.

Podemos afirmar que:

1. La ley propuesta no protege los conocimientos ni la biodiversidad; sólo fomenta la privatización y protege la propiedad sobre lo que es un patrimonio colectivo de los pueblos, especialmente de las comunidades campesinas y los pueblos indígenas. De esta forma expande un principio inaceptable, el de que es posible y aceptable privatizar los conocimientos y diversas formas de vida. La ley es parte de un conjunto de normas e iniciativas políticas que fomentan la privatización de los conocimientos y de las formas de vida, como las leyes de patentes, la privatización de los sistema de investigación, la privatización de la educación, etc. Este tipo de normas concentra un poder creciente en manos de unas pocas empresas transnacionales, expropia y privatiza el patrimonio biológico nacional, arruina los sistemas nacionales de investigación, dificulta el intercambio de información -fundamento del avance científico-, agrede e impide el normal desarrollo de las formas campesinas e indígenas de relacionarse y hacer agricultura, y violenta principios éticos fundamentales, como es el libre acceso al conocimiento. Al permitir la privatización de las semillas, esta ley y su antecesora además ponen el lucro por sobre el derecho fundamental a la alimentación.

2. Abre las puertas para que se profundice la expropiación y privatización de la biodiversidad agrícola y silvestre de Argentina. El proyecto de ley hace posible la mayor privatización de los recursos genéticos y de la biodiversidad nativa de Argentina al expandir los llamados derechos de obtentor sobre las especies vegetales. Al aplicarse la ley a todas las especies vegetales, el proyecto permite que toda especie nativa pueda transformarse en propiedad de empresas nacionales o extranjeras. Lo único que se requerirá es hacer un trabajo simple de selección para lograr una población o grupo de plantas relativamente homogéneas. Adicionalmente, el proyecto de ley facilita que cualquier empresa se apropie de las variedades campesinas e indígenas, al considerar como “nuevo” cualquier variedad que no haya sido comercializada ampliamente o inscrita en registros de propiedad intelectual. [...] Continuar la lectura

“Cierto negro brasileño leproso” un sueño político-filosófico de Spinoza (V)

Spinozacaute[Para leer los artículos anteriores clickear aquí.]

Por Nicolás González Varela

“En 1517 el padre Bartolomé de las Casas tuvo mucha lástima de los indios que se extenuaban en los laboriosos infiernos de las minas antillanas y propuso al emperador Carlos V la importación de negros que se extenuaran en los laboriosos infernos de las minas antillanas”

Jorge Luis Borges, ‘El espantoso redentor Lazarus Morell’, 1935

“La Esclavitud es el estado o condición de un individuo sobre cuál se ejercitan los atributos del Derecho de Propiedad o alguno de ellos.”

Convención de Ginebra, 1926

“Azúcar y Esclavitud negra fueron los fundamentos principales en la formación del Capital”

Richard Konetzke, ‘Der Weltgeschichiliche Moment der Endekung Americas’, 1956

La idea básica de las diferencias raciales, por lo que se entiende que los seres humanos pueden ser divisibles en tipos físicos discretos, cada uno de los cuales posee capacidades morales e intelectuales supuestamente desiguales u opuestas, estaba bastante bien establecida ya en tiempos de Spinoza. Un holandés burgués, culto, liberal y moderno de la época seguramente sería neoaristotélico, Späthumanisten, calvinista y cartesiano, “tacitista”,[1] partisano de los derechos naturales del Hombre y, al mismo tiempo, pro-esclavista. Lo mismo valdría para un francés o un inglés. En esa época del comercio de esclavos holandés del Atlántico era floreciente, y la esclavitud racial (de África occidental) se había institucionalizado a través de la reformulación de la Ley feudal y el renacimiento de la Lex romana. Ambas operan como premisas en la Filosofía práctica spinozista, y también en los oficios terrestres del Doux commerce en las colonias portuguesas, holandesas, francesas e inglesas. Esta evolución se resume en la condensación material que pueden rastrearse en los mismos textos, pero todavía más en una dimensión implícita que muchas veces no aparece en la superficie textual, a un nivel ideológico y jurídico de baja intensidad, como en la inocente operación de etiquetar como “Raza de negros” a diversos pueblos de África Occidental. Este “cierto negro brasileño leproso” que irrumpe con temor y temblor en la ensoñación de Spinoza fue una compleja construcción ideológica totalmente distinta de aquellas imágenes de africanos que habían precedido en Europa a lo largo de la Edad Media y el Renacimiento, algunas de las cuales resuenen como un eco en el sueño spinoziano (por ejemplo, como “etíope” y “sarnoso”). Esta novísima conceptualización se diferenciaba tanto por su función como en definitiva por su objetivo. Si previamente los negros eran un fenómeno terrible a los ojos de los europeos, debido por su asociación etnocéntrica e histórica con civilizaciones desafiantes, superiores, dominantes, y/o antagónicas a las sociedades occidentales (la más reciente había sido la confrontación a muerte con el Islam), ahora el ideograma de los negros vino a significar una différance ontológica, de Estirpe, Linaje o Raza. Las conquistas españolas en las Américas habían obligado a debatir cómo deben tratar a estas poblaciones. [...] Continuar la lectura

La prisión antes del vuelo

Por David Wapner

Hace un año que está preso en la cárcel de Ramla, se llama Dedé, es de Costa de Marfil.

Marcel, compatriota suyo, lo llama desde mi casa a su celular, no atiende: “lo deben haber llevado a la prisión que está en el aeropuerto”. Marcel conoce esa cárcel, hace cinco meses que salió de allí y ahora pelea por que no lo echen de Israel. En el aeropuerto le quitaron el teléfono, explica, llegó sin pertenencias, en cualquier momento lo deportan. A la hora que haya un vuelo, si es que nadie lo rescata, lo suben a un avión de vuelta a casa. Si se resiste, lo arrastran a la fuerza.

Comment ça va, ivoirien”, cómo anda todo, marfileño, a las diez y media de la noche Marcel llama desde mi casa al celular de un compatriota, cuatro años preso en la misma cárcel, por inmigrante ilegal. La voz del otro lado se oye clara, la de mi amigo, en un francés ladeado de costado, transmite más ansiedad que la suya, “¿no sabés nada de Dedé?”, “no lo vi, ese muchacho protestaba por un dinero que le debían, ¿no?”. [...] Continuar la lectura

Vonnegut, de Bioy Casares a Roussel

2-26indexPor Omar Genovese

Juego de espejos y de expedicionarios. Si en la traducción de Moby Dick de Herman Melville realizada por Enrique Pezzoni (1970) (luego reimpresa por Sudamericana en formato pocket con prólogo de Jaime Rest), leemos la fabulosa elusión inicial a la cacofonía traidora: “Pueden ustedes llamarme Ismael”, no es de extrañar que en la traducción de Cuna de gato (1963) de Kurt Vonnegut, la cita y el homenaje coincidan con guiños cómplices. “Pueden ustedes llamarme Jonás” es la primera oración, traducida por Carlos Gardini, de donde Vonnegut invoca a Melville, que Chitarroni –editor de La Bestia Equilátera– marca como pista, en un catálogo que extiende su base no exenta de exigencias. Es que aquí se invoca al lector, a la memoria del lector que se construye: Funes universal, párpado que no puede cerrarse y sueña.

Números, ¿cuándo fue escrita Cuna de gato? 1958, 1959, marca de una generación, el comienzo del beatnik, el ocaso del baby boom, como la imposibilidad de un cambio sin el advenimiento de la catástrofe planetaria con misiles anidados en desiertos y estepas. Época de amenaza, pero de una única y definitiva. Para ello las escenas dantescas en Nagasaki e Hiroshima, y el personaje científico –con su progenie– sobre el que gira la novela, Felix Hoenikker, premio Nobel, de cuyo aporte al contenido del Enola Gay queda un último invento terrible: hielo 9, contracara de la deflagración radioactiva, un arma silente, fábrica en cadena de estatuas naturales. Pero, sin anticipar la trama, puede pensarse en que Jonás no es quien narra (al fin biógrafo perdido), ni el mismo Vonnegut trasvasado a la fantasía de una parábola ideal, en un territorio azaroso, como la Isla de San Lorenzo, tan bananera y prosaica, improvisada y frugal. [...] Continuar la lectura