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Archivo para junio, 2012

“En muchos casos el joven Marx da la sensación de parafrasear a Voltaire, Kant, Hegel, Lessing o incluso al mismo Spinoza”

9788415216834Entrevista a Nicolás González Varela sobre la aparición  del Cuaderno Spinoza de Karl Marx

Por Salvador López Arnal

[Junio, 2012. Autor del ensayo ‘Nietzsche contra la democracia’ (Montesinos, 2010), el editor, traductor y periodista cultural Nicolás González Varela ha enseñado Ciencias Políticas en la Universidad de Buenos Aires, así como traducido a Heidegger y Pessoa, entre otros. Autor de diversos artículos y estudios sobre Arendt, Blanchot, Heidegger, Engels, Graves, Marx, Pound, Spinoza, colabora en distintos medios impresos y digitales de actualidad y cultura.]

Después de felicitarte por tu traducción, por tu deslumbrante prólogo, por tus notas, te pregunto por el nombre del autor del libro que has editado: ¿por qué Karl Heinrich Marx y no Karl Marx?

–Si es curioso, pero se trataba de ser fiel a Marx mismo. Incluso desde la rúbrica. El trabajo juvenil sobre el libro más político de Spinoza, por primer vez traducido al español, en su portada original, lleva como autor, escrito de su propia mano, “Karl Heinrich Marx”; simplemente traté de respetar el espíritu original que le había acuñado desde la escritura y quizá disolver el óxido de la marca “Karl Marx”, tan desigualmente conocida, y creo que provoca una productiva sensación al lector (y efectivamente es así) de que se introducirá en un Marx inédito, irreconocible, incómodo, menos familiar, un pensamiento que hay que volver a re-econtrar y conocer. Por cierto, y nunca tan actual como hoy.

¿Se había editado alguna vez en castellano Cuaderno Spinoza? ¿En qué idiomas se había editado hasta el momento?

–No, es la primera edición al español, una edición crítica lo que nos enorgullece (a mí y por supuesto a la editorial). Los cuadernos de la época berlinesa de Marx están depositados actualmente en el Internationale Marx-Engels-Stiftung, fundación perteneciente a la Internationaal Instituut voor Sociale Geschiedenis (IISG) de Amsterdam, en el depósito Marx-Engels Nachlass, junto a gran parte de su legado literario. Hemos publicado los tres cuadernos centrados en el Tractatus theologicus-politicus, la obra política más importante de Baruch de Spinoza, escritos por Marx y un escribiente profesional desconocido. Una primera publicación parcial de extractos de estos textos apareció en la primera intento de edición de la obra completa de Marx y Engels, iniciada por el ya mítico y trágico marxólogo David Riazanov en la URSS en los años 1920’s, en los llamados MEGA 1, siglas de: Marx-Engels historisch-kritische Gesamtausgabe, aunque su publicación completa recién apareció en la siguiente edición MEGA, denominada 2, recién en 1976. Existe una edición en francés, en una revista académica especializada de circulación limitada, los Cahiers Spinoza, de 1977, y otra en italiano, ya en formato de libro, bajo el título Quaderno Spinoza, 1841, de 1987. Hemos consultado todas estas ediciones en nuestra versión al español, y debo decir que es más completa que las precedentes.

¿Qué contiene el Cuaderno Spinoza?

–La lectura del texto spinoziano más político por parte de un joven Marx asume la forma de una apropiación y recomposición personal del Tractatus theologico-politicus. Pensemos que este libro, el más político de Spinoza, fue durante mucho tiempo considerado un libro “maldito”, condenado por la Inquisición, y que en España recién se lo tradujo vergonzosamente por primera vez… ¡en 1878! Debemos situarnos en los inicios de 1841: Marx planifica junto a Bruno Bauer la creación de un periódico filósófico ateo, un radikale Zeitschrift, el abortado Archiv des Atheismus. Ese mismo enero comenzará a escribir y anotar en unos cuadernos  sus primeros extractos y comentarios sobre una serie de filósofos clásicos de la Modernidad, Leibniz, Hume, y los más extensos sobre el texto más político del judío subversivo de Vooburg, como se le llamaba, Baruch de Spinoza.De la última fase del período berlinés del joven Marx, centrado en el año 1841, han sobrevivido otros seis cuadernos aparte del de Aristóteles, numerados como B1 y B2. De ellos los dedicados a Spinoza se basan en la Opera… también en latín, la edición de uso académico más usual en esa época en Alemania. Los extractos del joven Marx se centran en el Tractaus theologicus-politicus y en su correspondencia. [...] Continuar la lectura

El engordado

Por Pablo Omar Katchadjian Genovese

A la memoria de Gabriel Báñez:

el próximo 9 de julio se cumplen 3 años de su partida.

[Aproximadamente 5496 palabras es la cantidad decantada –o lo que queda- una vez extraídas todas las oraciones de El Aleph, cuento original de Jorge Luis Borges, a la versión engordada por Pablo Katchadjian y que fuera motivo de una demanda en el fuero penal argentino por parte de sus derechohabientes. Dicha cifra no incluye la “Posdata del 1¼ de noviembre de 2008” que, a continuación, se reproduce al principio, pues es atinente a los efectos de aclarar a qué viene el texto decantado y, además, es el único párrafo en donde Katchadjian escribe sin interferir o intervenir el texto original, mientras que en dicha mixtura también hace de colofón. Sobre su contenido: el subrayado es mío, porque no es verdad que no haya alterado el texto original, palabras, comas, puntos. En lo que se reproduce, entre corchetes [ ], el lector encontrará lo omitido o modificado del texto original. Incluso, una oración llamativa: “vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó”, que fue suprimida por completo. La omisión, tal vez, fue involuntaria, o no tanto. Su significado puede referir a la lectura final del texto perimido: el original borgeano es todos los espejos del planeta, y Katchadjian, aún inteviniéndolo, no se veía reflejado… ¿Profecía autocumplida? Dejo aquí la materia por la que –Porlock, diría Chitarroni– el poeta, novelista y profesor universitario, ha dado entrevistas, comentado, ufanándose de un trabajo intelectual. Leerlo así, desnudo de original, da un sentido muy distinto a todo lo dicho por el autor y sus apóstoles. Ahora bien, el ordenamiento es sucesivo, y a cada oración-palabra de Borges sustraída corresponde un salto de línea, vale decir, que cada línea completa representa una “mancha de intromisión”, esto incluye dos notas al pie del texto original de las que no existen referencias más que en lo que tienen agregado (nota 1) y lo que nada (nota 2). Tampoco queda la referencia numérica a las dos notas dentro del cuerpo del texto, pues se fueron con el texto nativo porque a él pertenecían. En sí, y para sí, lo que se lee es el crudo agregado. La firma autoral que figura en el encabezamiento entremezcla mi nombre y del interventor-engordador, y en alguna medida es una alegoría de su atrevimiento. Finalmente, mi trabajo ha sido el de un catalizador químico: quedaron las moléculas impuras, aquello que, en apariencia, ya no es literatura, ¿o sí? Veamos dijo el rápsoda y cayó al precipicio.]

“Posdata del 1¼ de noviembre de 2008.

La posdata del 1º de marzo de 1943 no figura en el manuscrito original de «El Aleph»; posterior a la escritura del cuento, es el primer agregado y la primera lectura de Borges. Esa posdata es la única parte que quedó intacta en este engordamiento. El resto, de aproximadamente 4000 palabras llegó a tener más de 9600. El trabajo de engordamiento tuvo una sola regla: no quitar ni alterar nada del texto original, ni palabras, ni comas, ni puntos, ni el orden. Eso significa que el texto de Borges está intacto pero totalmente cruzado por el mío, de modo que, si alguien quisiera, podría volver al texto de Borges desde éste. Con respecto a mi escritura, si bien no intenté ocultarme en el estilo de Borges tampoco escribí con la idea de hacerme demasiado visible: los mejores momentos, me parece, son esos en los que no se puede saber con certeza qué es de quién.

A Jacqui Behrend.”

were it not that I have bad dreams.

y húmeda

finalmente

y extensa

ni tampoco al abandono y la indiferencia,

y plástico

, junto a la boca del subterráneo,

mentolados; o sí, sé o supe cuáles, pero recuerdo haberme esforzado por despreciar el sonido irritante de la marca;

, Beatriz,

que acabarían por destruirme también a mí. Tenía ya, un poco debido al calor y otro poco a mi nerviosismo, el cuello de la camisa completamente húmedo; me saqué la corbata y, como ofreciéndole el gesto al fantasma de Beatriz, la tiré a la basura; inmediatamente me arrepentí y estuve a punto de meter la mano en el cesto para rescatarla.

, una vanidad autoindulgente que también me generaba una vergüenza doble cuando la descubría responsable de actos como el que acababa de realizar.

a Beatriz hasta el punto del vituperio

Los insultos y burlas que tanto me habían dolido desaparecían con ella; justamente, la corbata preferida de Beatriz era ahora el símbolo del comienzo de su segunda muerte. La interpretación me animó, aunque sólo se trataba de un paliativo para no sufrir la pérdida de una corbata tan fina.

sedado y ausente

verde con paredes forradas de seda rosa,

, cansada

; Beatriz en los carnavales de 1922 disfrazada de sirena, rodeada de hombres

de

ya arrepentida aunque alegre.

, rodeada de hombres y caballos; Beatriz, en líneas duras, dibujada por Dela-Hanty en 1925;

(Daneri); Beatriz, desnudada por un pintor cubista; Beatriz, con uno de sus supuestos novios;

Rawson; Beatriz con fondo futurista, aún joven, con un libro brillante entre las manos;

a escondidas

Un día, incluso, aburrido y con buena voluntad, llegué a cortar las páginas de algunos libros que no habían sido regalo mío.

o veintiséis

temprano [tarde]

más tiempo [un rato más];

y ofrecerme una cama para pasar la noche. La cama estaba sucia, pero yo dormí contento.

y un vino patero

y luego, con la excusa de que mi casa estaba siendo pintada, me quedé a dormir

, que invariablemente aparecía en mi habitación a las cinco y cinco de la mañana y me preguntaba varias veces, con volumen creciente, si dormía; luego me tocaba escucharlo semiconsciente por una hora hasta que me levantaba, me vestía y desayunábamos juntos. A la cuarta vez descubrí que había quedado prisionero de un ritual anual que me disgustaba; el disgusto, de a poco, fue pasando del ritual a Carlos Argentino; sólo pude disfrutar del ritual anual que me disgustaba; el disgusto, de a poco, fue pasando del ritual cuando Carlos Argentino se convirtió para mí en alguien ya del todo insoportable y, por lo tanto, irremediable y especial.

como una torre italiana

racional, una decisión involuntaria

mente rosado

y afilados

húmeda y desordenada

y lúcido

y necio [...] Continuar la lectura

Al día siguiente, la gente se siente bien

Por David Wapner

Nos sentimos con en una aldea polaca, que tras la invasión alemana en 1939, se deshizo de sus vecinos judíos.

Hoy hubo que salir a hacer compras, todo parecía en orden, “cómo está, buenos días”, “qué calor, cómo no”, “¿doscientos gramos?”. Nada en la expresión de los vecinos de Arad alude a algo anormal que está sucediendo, que comenzó a suceder. Sonrísas, preparativos para las vacaciones, ofertas para el camping. Así sucedía en Polonia, en Austria, en Hungría, en Croacia, en Lituania. La vida seguía su curso. En apariencia, porque la guerra al fin les cobró su precio. En la España de la Inquisición, a judíos y musulmanes se les daba la oportunidad de convertirse, acá no. Se sabe hoy que docenas de familias africanas intentaron iniciar los trámites para convertirse al judaísmo. Las solicitudes fueron rechazadas de plano, bajo el argumento de que se trataría de conversiones de conveniencia, para evitar la expulsión. El recurso que permitió sobrevivir a marranos y mozárabes se les niega a lo africanos. En Israel, casi todas las conversiones son de conveniencia. Ex-soviéticos, peruanos de la Amazonia, hasta coyas de Bolivia, han sido hebraizados por conveniencia del Estado. Todas las puertas le han cerrado a los sudaneses.

Nos acabamos de enterar de que han detenido a una familia en el barrio El Patio, aquí, en Arad.

Tragedia y fracaso

Por David Wapner

Foto: RonG LevyZ

Esta tragedia es un fracaso.

El fascista es implacable, arrolla con su discurso e hipnotiza a un auditorio de ciudadanos que mastican frustración y se intoxican a causa de ella. El fascista les da el remedio, droga de efecto inmediato: miedo, odio, receta infalible.

Ante estas artes de brujo, los buenos de los organismos de derechos humanos israelíes no tienen respuesta. Incapaces de interpretar la realidad en su dinámica, limitados en dialéctica, lentos de reflejos, fracasan en anticipar los movimientos como rayo del fascista, siempre quedan pagando. Pero ellos sobreviven, la peor parte la pagan aquellos necesitados de su intervención.

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Sudaneses del Sur en Arad, el 17 de junio de 2012, día de su expulsión.

¿Cómo puede ser que nadie advirtió a los refugiados de Sudán del Sur que al firmar un acuerdo para abandonar en forma voluntaria Israel, perdían en forma automática la posibilidad de pedir asilo en un tercer país? [...] Continuar la lectura

La expulsión

DSCF1048Por Ana Camusso

Foto: RonG LeviZ

Afuera, 38 grados. Y a la sombra.

Hace semanas que aquí nos invade el infierno. Sabemos que un número importante de vecinos sudaneses, refugiados legales o no, que han cruzado fronteras para llegar a Israel y salvar sus vidas, y se han radicado aquí bajo la protección de convenios internacionales a los cuales este estado suscribió,  serán expulsados de esta ciudad, Arad, y del país. Una campaña de desprestigio y humillación a esta población africana ha invadido las portadas de los diarios más importantes y todos los medios de comunicación. Y por último, los barrios pobres de Tel Aviv, Shapira y Hatikvá, han sido protagonistas de manifestaciones expresamente racistas, de pogromos en donde se ha agredido verbal y físicamente a todo vecino negro y atacado comercios en donde estos eran empleados o concurrían a diario.  Los israelíes de estos barrios han definido a los refugiados como vecinos indeseados, y el propio ministro del interior Eli Yishai declaró que los africanos parecem no comprender que este es un país de blancos y que él  se  iba a abocar a limpiar el país de estos infiltrados, un eufemismo instaurado ya en la sociedad israelí para definir al refugiado o inmigrante africano.

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Jóvenes diablos

Por Marina Califano

Cero en conducta 1

De lo que se presume un colegio parte la comitiva; como rasgo definitorio comparte la particularidad de la diferencia: esa edad en la que ninguna apariencia, ninguna altura, incluso ningún porte resulta elocuente o una generalidad. Un grupo que se define en sus contradicciones: formas en que los cuerpos desenvuelven una madurez. Marcado el paso por el silbato monocorde, los primeros (los últimos) se escabullen sin esfuerzo apenas el profesor abandona el final de la fila. [...] Continuar la lectura