Una visión sin territorio
[Sobre Amor ciego – Victor Sawdon Pritchett – La bestia equilátera – 288 páginas –Septiembre 2011]
Por Omar Genovese
A la perfección natural expresada en una gema como el diamante corresponde la habilidad de un tallador, ambos se buscan por efecto de una atracción que supera el devenir de los tiempos. V. S. Pritchett ha sabido viajar y explorar en el mundo ése valor para que su grafía fuera la única capaz de moldear tal material lingüístico. La opresión en mínimos gestos y entonaciones, componen las finas aristas por donde la lectura queda cautiva. Y además: una lógica basada en el pleno conocimiento de la conducta humana en condiciones inquietantes, fruto de obsesiones, fobias, caprichos o torpezas. Más que recomendar la lectura de los seis cuentos que componen el título, aconsejo abrir la memoria y la percepción estética para percibir aquellos bordes ínfimos que componen el tiempo de cada relato. Amor ciego es una experiencia para recuperar el valor semántico de la narración suscinta y veraz, a la vez que ejemplo de cómo toma dimensión un verosímil repleto de incertidumbres, al punto de exponer frentes escénicos que lindan con la puesta en lenguaje de la angustia, la crueldad y la paradoja. Hay, además de tan sólido estilo, una sabiduría de los mecanismos literarios que remite a célebres como R. L. Stevenson, Graham Greene, J. Conrad y A. Burgess, quienes conforman una noción sobre lo que es el oficio del escritor, pero no como profesional ni laborioso, sino como paciente explorador de sutilezas culturales. [...] Continuar la lectura




