Ingreso

Archivo para diciembre, 2011

Del melodrama como último recurso

Maquetación 1Por Omar Genovese

[Sobre De vidas ajenas – Emmanuel Carrère – Panorama de narrativas – Anagrama – 264 páginas – Julio 2011]

En la contratapa de este libro se citan conceptos de la “crítica francesa” que distan de lo que depara la lectura, o es evidencia de una escabrosa ironía: “Maestro de la non fiction novel a la francesa”, “nuevo Dostoievski”, “…en el sentido de La Condición Humana de André Malraux”, “nueva literatura, que afronta la realidad…”, entre otras tantas. Toda contratapa es un artificio de sospechosas sugerencias, seductoras o repulsivas, tendiendo a lo general en lo anodino. A tal afirmación, y con su discontinuidad contradictoria, De vidas ajenas también adscribe fiel al ego escurridizo y autorreferencial de Carrère. Pero, ¿cuál es el arabesco del escritor para plasmar las tragedias contemporáneas? Porque el hilo conductor son dos situaciones extremas: la muerte de una pequeña niña, la muerte de una madre (la cuñada de Carrère). [...] Continuar la lectura

Azul cuervo

Por Eduardo Montes-Bradley

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Impreso en Argentina. © de la presente edición: Edhasa, 2011. El auto que se ve en la tapa es un Saab.

Los cuervos son criaturas extraordinarias. También sociedades secretas. Digo: hay sociedades secretas que hacen honor a los cuervos, y hay cuervos que se apiñan en secreto elaborando estrategias de supervivencia. En Charlottesville se dan ambos casos. La Universidad de Virginia alberga a la Raven Society, en el bosque -que encapsula el lugar donde vivo- hay cuervos que insisten en demostrar que son capaces de guardar secretos. Es cierto, son azules, de un azul metálico que también puede encontrarse en el interior del abalón, en la profundidad del mar. No de todos los mares, de algunos. Por ejemplo: frente a la playa de Copacabana.

“Azul Cuervo” es también una novela escrita por Adriana Lisboa. Las críticas se empeñan en decir: “una novela de la brasileña Adriana Lisboa”. Digo: la crítica no entiende, se empeña en clasificar, etiquetar, describir lo indescriptible. Lisboa no es una ciudad, Lisboa no es fácil de catalogar, de doblar, de acomodar, de institucionalizar. Terminé de leer la novela de la mujer que tiene el mismo nombre de capital tercer-mundista-europea cuando el Dash 8-100 de United Airlines tocaba el extremo Norte de la pista de aterrizaje en el aeropuerto en Charlottesville: “Y lo fue”, fueron las últimas palabras con las que la escritora que ya no es de Brasil concluyó. El aterrizaje fue violento, la lectura no. Me gustó terminar el libro justo en ese momento. Ni antes ni después. El avión y yo acabamos juntos. [...] Continuar la lectura

Carta Abierta a Carta Abierta

(Sobre Cristian Ferreyra y otras “anomalías”.)

Por Eduardo Grüner

Integrante de la Asamblea de Intelectuales, Docentes y Artistas en apoyo al FIT

Estimados amigos:

Acaban ustedes de hacer pública su Carta Abierta No. 10, centrada principalmente (aunque no exclusivamente) en el asesinato de Cristian Ferreyra. Lo consideramos un documento importante, por razones múltiples aunque a veces contradictorias. Es en respeto a esa importancia que juzgamos igualmente pertinente debatir con él con toda la seriedad y el rigor de que seamos capaces. Nos permitimos, pues, una serie de fraternales pero firmes puntualizaciones:

1.Los intelectuales solemos tener un problema, que proviene de las propias ventajas –y privilegios- de nuestra posición social y cultural: nos fascinamos fácilmente con nuestras propias palabras. La muy encomiable y defendible búsqueda de “nuevos lenguajes” que puedan dar cuenta de una realidad compleja, cambiante, dinámica y no siempre transparente, y a lo cual no podemos renunciar, corre el riesgo de diluir la tensión con la propia realidad que intentamos indagar. Empezamos por decir que “en medio de las grandes esperanzas, sucede nuevamente el penoso acontecer de la sangre derramada”, o que “en cada una de estas muertes inocentes surge a bocanadas el signo de una historia irresuelta e injusta”, y ya parece que hemos establecido el marco profundo de la crítica de lo real . Y lo hemos hecho, además, con expresiones bellamente poéticas (nos eximiremos aquí de recordar –muchos de ustedes son atentos lectores de Walter Benjamin- los peligros de la “estetización de la violencia”, que afortunadamente la CA 10 logra sortear). A veces creemos que eso nos exime de la confrontación con la totalidad compleja de la realidad que lamentamos, y que a menudo excede el alcance de las palabras, e incluso con las implicaciones de las propias palabras que usamos para aludirla. Por ejemplo: a continuación de esos enunciados, ¿no convendría discutir cuáles son esas “grandes esperanzas” que aparecen sorprendidas por la “sangre derramada” (este último sintagma ya no suena tan nuevo ¿verdad?)? Dan ustedes por sentado que el contenido concreto de las “esperanzas” fue el que salió ¿homogéneamente? ratificado de las urnas por una abrumadora mayoría que, justamente por ser tan grande, incluye necesariamente a todas las clases sociales, sus distintas fracciones, sus intereses con frecuencia irreconciliablemente contrapuestos (de no ser así, ¿por qué haría falta asesinar militantes populares?). ¿Pueden ser las mismas “esperanzas” las que han votado los propietarios de un ingenio gigantesco que utiliza fuerza de trabajo semi-esclava, y las que han votado las víctimas de ese sistema? ¿Son comparables las “esperanzas” del terrateniente que busca expandir a cualquier precio las fronteras sojeras con las del indígena o campesino que –como muy bien dicen ustedes- representa una resistencia de más de 500 años a la expoliación genocida del Capital mundializado? Si no es así, quiere decir que ese 54 % es un campo de batalla , también aunque no solamente “cultural”, en el cual el gobierno, y cada uno de nosotros, deberá tomar partido. Del mismo modo, una vez que nuestra dolida crítica ha señalado “el signo de una historia irresuelta e injusta”, ¿no convendría poner en discusión qué se está haciendo realmente hoy , aquí y ahora –qué está haciendo nuestro Estado, para empezar-, para “resolver” esas injusticias históricas? ¿O es que el recurso a la “totalidad” histórica que nos ha determinado nos exime de analizar igualmente la “totalidad” de las responsabilidades que prolongan en nuestro presente la injusticia? [...] Continuar la lectura

La amable fragilidad de lo universal

253454_189332981115620_176102312438687_456908_2312425_n[Sobre Consecuencias de Penelope Lively, Trad. de Jaime Arrambide, Manantial, 2010, 344 págs.]

Por Omar Genovese

Representar una época en literatura es un arte de la evocación donde saber, experiencia y capacidad expresiva hacen una traza que supera el recuerdo colectivo. Si la novela resultante concreta un corte incisivo, el texto respira la historia con independencia del lector. Inmersa en la tradición novelística inglesa –y advertida del agotamiento de recursos en el tratamiento realista–, Penelope Lively ha fraccionado eventos en la existencia de tres personajes femeninos. Lorna, Molly y Ruth, madre, hija y nieta, quien cierra la historia recorriendo los lugares del pasado de las tres. Es recurrente el elogio a cómo –desde una perspectiva novedosa– el escritor sabe transportar al lector a través del tiempo. Lively demuestra conocer el triste rumbo de semejante supuesto, y para evitar el culebrón sentimental o el olvido en la lectura ocasional sin efecto estético, elabora con suma atención y cuidado los pasajes, las transiciones. Porque el común denominador, al desplegar una saga familiar, es el transcurrir glosado en el encadenamiento, ya de la acción, la memoria o el recuerdo de lo narrado. Con la primera persona omnisciente mantiene una afectuosa distancia, pero también construye sutiles herramientas a fin de lograr que esas transiciones para infancia, adolescencia, juventud, madurez y ocaso, configuren un flujo de tensión vital entre las tres mujeres y sus ámbitos de relación: introduce las primeras personas de cada una como un amalgama que activa y transfiere la marca genética de la expectativa humana hacia la vida.

La trama navega en la historia inglesa que va de los años previos a la Segunda Guerra Mundial hasta principios del siglo XXI. Las tres mujeres, despliegan sus acciones como un devenir de género contra la moral utilitaria, el determinismo machista, para plantear una independencia individual sólida, como muestra de carácter en cada una de ellas: hija de hija de hija… [...] Continuar la lectura

Presencia de Néstor Kirchner

Por Eduardo Montes-Bradley

Perón ordenó la realización de sendos panfletos en los que su esposa fue virtualmente canonizada a un año de su muerte. Sucesos Argentinos y Noticiario Panamericano prestaron el aval necesario, después de todo y como se sabe, los noticieros no mienten. Sin embargo, aquellos no resistieron el paso del tiempo. “Presencia de Eva Perón” como “Su obra de amor” del chileno Carlos Borcosque, acabaron por convertirse en groseros folletines de estudio que señalan el origen del mito. Según cuentan, Borcosque terminó arrepintiéndose de haber servido a los intereses del viudo-déspota.

Tras la muerte de Kirchner, la viudez en ejercicio volvió a solicitar el encargo. Una vez más el director no fue argentino. Adrían Caetano, de probada reputación, dice ser “escéptico de la política” aunque confiesa tener “más simpatías que antipatías por este gobierno”. Lo anterior no debería ponerse en duda, lo dudoso es que pueda concretar el encargo desde “un lugar objetivo”, como pretende. Según La Nación, la idea original fue de Fernando Navarro (FPV), y el “publicista” Jorge “Topo” Devoto. [...] Continuar la lectura