Por Nicolás González Varela
“Siamo noi marxisti? Esistono marxisti? Buaggine, tu sola sei immortale… Eppure cosí è: tutti sono marxisti, un po’, inconsapevolmente.”
(Antonio Gramsci, 1918)
“¿Podemos recolectar toda la obrade Marx y Engels (o copias de ellas)? ¿Es una tarea realizable?”
(carta de Lenin a Riazanov, 1921)
El patrimonio literario inédito de Marx sufrió, de parte de sus herederos, un auténtico maltrato. Algunos capítulos sueltos de la Die deutsche Ideologie fueron apareciendo sin criterio editorial alguno, aquí y allá, en diversas publicaciones del partido-guía del proletariado mundial, el SPD alemán, que era el albacea absoluto de la herencia literaria de Engels y Marx, incluyendo su valiosa biblioteca personal.[1] En 1896 el político liberal ruso Peter von Struve reproduce, en la revista teórica marxista creada por Kautsky, la mítica Die neue Zeit, bajo el título de “Dos documentos desconocidos de Marx de la década de los cuarenta”,[2] algunos párrafos del capítulo IV del II volumen, los escritos contra Grün, “Karl Grün: Die soziale Bewegung in Frankreich und Belgien…” de la Die deutsche Ideologie aparecido en el periódico socialista verdadero Das westphälisches Dampfboots en agosto y septiembre de 1847.[3] El otro documento que presenta es la “Circular contra Kriege” de 1847, que luego publicaría Mehring. El contexto en el cual los presenta Struve es la reconstrucción de la prehistoria del wissenschaftlichen Sozialismus, del Socialismo científico, ahora coronado como sistema.[4] El dirigente socialdemócrata y padre del Revisonismus Eduard Bernstein, que poseía la mayor parte del manuscrito tal como se lo había entregado Engels en el verano de 1883, publicó un sugerente artículo donde menciona brevemente la Die deutsche Ideologie, sin nombrarla, también en Die neue Zeit,[5] en el cual la califica, como Engels, de un trabajo de frescura juvenil pero sin límites racionales, un texto imposible. Bernstein concluye que es un trabajo de mera Selbstverständigung, reduce la mayoría del texto a una parodia satírica (satirische Persiflage), llena de humorismo contra una tendencia política-filosófica que ya no existe históricamente, cuya vigencia se reduciría a la polémica con Karl Grün.[6] Para quién desconozca su papel, Eduard Bernstein era reconocido como uno de los marxistas más destacados de su época, junto a August Bebel y Karl Kautsky; y el autor de un ensayo de apenas doscientas páginas, Die Voraussetzungen des Sozialismus und die Aufgaben der Sozialdemokratie, publicado en marzo de 1899 (traducido al español como Las premisas del Socialismo y las tareas de la Socialdemocracia),[7] que inició el llamado Revisionismusdebatte, en el cual se cuestionaba desde posiciones idealistas neokantianas lo que se conocía de la teoría de Marx in toto: desde el Materialismo histórico hasta el papel de la Dialéctica. Ahora, este ejecutor del testamento científico-literario de Engels y Marx, y en posesión de importantes partes de su Nachlass, declaraba que no creía en el método ni en la concepción materialista de Engels y Marx, reducía la Kritik de la economía política de Marx a una copia escolar de David Ricardo, sostenía que la teoría de la plusvalía estaba de más, que la teoría de la concentración capitalista y la del empobrecimiento relativo eran errónea y que no existía para la Socialdemocracia ningún Endziel, ningún objetivo final (Comunismo): lo único real era el Bewegung, el “Movimiento” reformista práctico, la ampliación gradual de los derechos políticos y sindicales de los trabajadores.[8] Es éste Bernstein el que controlaba muchos textos desconocidos marxianos, y que no tenía dudas a la hora de censurar y editar según las necesidades políticas coyunturales del “Movimiento”, la Raison de parti o sus caprichos ideológicos, el Nachlass de Engels y Marx.[9] Bernstein… ¡“corregía” a Engels y Marx! El Revisionismus de Marx se basaba en una edición mutilada, controlada y manipulada de su obra, y no es casualidad que surgió vigorosamente a partir de la muerte de Engels. Marx no había “impregnado” de ningún modo a la socialdemocracia de la época, y además, la misma socialdemocracia impedía u obstaculizaba su difusión y adecuada recepción. El Marx mutilado e incompleto es una de las premisas ideológicas elementales del Revisionismo y de la vulgata en torno a Marx, funcional al “cretinismo parlamentario” práctico[10], una estructura conservadora de funcionarios de partido, sindicatos afines, diputados parlamentarios y representantes de administraciones regionales y locales. La praxis reformista y social-liberal del SPD exigía un Marx descafeinado, o mejor: ningún Marx. En el caso de la Die deutsche Ideologie en particular, Bernstein le da un uso muy puntual a su información privilegiada que se encuentra en esta obra, en artículos ya sea formativos o de polémica, a lo largo de los años 1896-1900, como por ejemplo a propósito de la crítica al individualismo posesivo de Marx Stirner, citando el capítulo IV del segundo volumen de Die deutsche Ideologie; o en un artículo sobre la relación entre Marx y Grün, en el cual utiliza profusamente el manuscrito en varios lugares del texto.[11] Finalmente Bernstein realizará un esfuerzo editorial más formal, publicando junto con La Sagrada Familia la crítica de Marx al egoísmo posesivo radical de Stirner, es decir el capítulo III “Sankt Max”, que forma parte del primer volumen de la Die deutsche Ideologie.[12]
El primer esfuerzo serio aunque desigual por recuperar al Marx desconocido provino del biógrafo ocasional de Marx, el socialdemócrata de izquierda Franz Mehring, a través de unas obras escogidas: Aus dem literarischen Nachlass von Karl Marx, Friedrich Engels, und Ferdinand Lassalle[13] publicado en 1902, aunque se trataba no tanto del Nachlass en sí mismo, como de trabajos juveniles publicados de Marx entre julio de 1844 y noviembre de 1847, y finalmente de una selección de la correspondencia de Engels y Marx con el dirigente Ferdinand Lassalle. [...] Continuar la lectura