Por Nicolás González Varela
“No siendo ya el portavoz de la Nación
ni el defensor del Pueblo,
el Estado ya no nos habla,
o más bien ya no nos habla de la Nación
y de su Pueblo, su razón de ser,
sino de sí mismo.
El medio ha suplantado al fin”
(Regis Debray, “El Estado Seductor”)
“Inventar la tierra prometida a medida que avanzamos”
(André Gorz)
“El 66% de los españoles declara simpatizante del 15M;
una inmensa mayoría (81%) considera que los “indignados” tienen razón,
solo el 9% dice que carecen de argumentos.
El 84% añade que el Movimiento trata de problemas
que afectan directamente a los ciudadanos.”
(Encuesta de Metroscopia, junio, 2011)
En la reflexión anterior nos preguntábamos si el Movimiento 15M podría derivar hacia transformarse en un movimiento antisistémico maduro y con reivindicaciones clasistas, un auténtico Contrapoder que sea en potencia el origen de un nuevo Poder constituyente, el inicio de una era democrática real y participativa. Tratamos de enumerar algunos elementos vitales que lo definirían, en este estado naciente, como enfrentado al “sistema”, tal como denominan sus integrantes al régimen actual. Aquí “sistema” es el complejo capital-parlamentario español, una democracia opaca, tecnocrática, unilateral, muy restringida (tanto que podemos hablar de una tendencia hacia una suerte de Totalitarismo invertido) tal como se despliega institucionalmente teniendo como fundamento la Constitución de 1978 y la ideología neoliberal más extrema en Europa. Otros elementos esenciales que podemos encontrar en el 15M serían los siguientes:
La respuesta del adversario, del “enemigo”, globalmente el sistema, es un indicador extremadamente importante del significado del Movimiento
Pretender que hombres que durante siglos han gozado de toda la libertad para dominarnos, robarnos y oprimirnos impunemente, se decidan ahora y de buen grado a ser simplemente nuestros “iguales”, es el colmo de la locura, señalaba Jean Paul Marat en los días iniciales a la Gran Revolución francesa. El Movimiento es una enorme amenaza al sistema y los que lo integran o simpatizan con él (amplia mayoría a lo largo de toda España) pueden entender su importancia histórica e identidad de una manera indirecta pero muy objetiva: en la dialéctica del reconocimiento que le hace el Poder, en la forma en que se percibe en los círculos dominantes y el tratamiento en el media framing. Después del domingo 15 de mayo al unísono se ha trazado una línea divisoria profunda entre el bloque hegemónico de la burguesía española y esta nueva autonomía, esta área liberada: todos los “partidos de estado” (nacionales y autonómicos, salvo Izquierda Unida, Bildu, Compromís, Revolta Global y poco más), más el complejo mediático industrial y los intelectuales orgánicos, han primero ignorado al 15M, luego censurado, luego intentar seducirlo y domesticarlo. [...] Continuar la lectura