Por Nicolás González Varela
La crítica de Karl Löwith
(segunda parte)
“La contraseña metafísica de la completitud de la Edad Moderna es históricamente la obtención esencial de la potencia de parte del ‘Comunismo’ (Kommunismus) en la constitución del Ser en la época de la total falta de sentido. El carácter de ‘sin sentido’ del Comunismo viene aquí entendido según el concepto de sentido pensado en mi libro ‘Sein und Zeit’ de 1927.
Por el contrario una sola cosa es necesaria: el saber (Wissen) de la inevitable multiplicidad de formas esencialmente diversas en las cuales se debe actuar para la superación histórica del Comunismo (geschitliche Überwindung des Kommunismus).”
Martin Heidegger, ‘KOINON. Aus der Geschichte des Seyns’, 1939-1940
Estamos analizando el debate sobre el caso Heidegger y su compromiso político e intelectual con el Nacionalsocialismo entre 1933 y 1945. Hemos expuesto las primeras críticas, ya en la misma década de los años 1930’s, y nos centramos especialmente en la del filósofo Karl Löwith, uno de sus más antiguos discípulos que había tenido el honor de ser el primer graduado en Filosofía de Heidegger y además un filósofo con su propia obra e intereses autónomos. En el artículo anterior expusimos su importante y profunda crítica, aparecida después de la Segunda Guerra Mundial, que se hizo pública en lo que se considera el primer debate amplio sobre el Fall Heidegger. Fue nada menos que Jean Paul Sartre quien en su mítica revista Les Temps Modernes, re-lanzó el debate y un poco más tarde, entre 1946 y 1947, publicó el seminal ensayo de Löwith, escrito en 1939, “Les implications politiques de la Philosophie de l’Existence chez Heidegger”, en el número 14 del mes de noviembre de 1946. En ese artículo, precisamente el libro Sein und Zeit es definido con precisión por Löwith como una obra que intenta presentar “una teoría de la Existencia Histórica” (théorie de l’existence historique), por lo que la aplicación ética y práctica de ese proyecto incompleto en una determinada situación histórico-política es solamente posible a condición que Sein und Zeit contenga una relación esencial con el tiempo contemporáneo en el que se encuentra arrojado el propio Dasein. Justamente, señala Löwith, es esta application politico-pratique, visible en el compromiso material y efectivo en favor de una decisión política determinada, la que justifica o condena en verdad la teoría filosófica que funge como fundamento. Lo que es verdadero o falso en teoría lo es también en lo ético, en la práctica, en especial cuando la teoría misma arranca su origen de un modo consciente sobre un hecho supremo (la Existencia histórica) y que su propio camino la lleva de nuevo aquí. Los propósitos e intenciones personales e inmediatos de un pensador (más todavía en el caso de Heidegger) muestran de manera límpida el motivo fundamental de su pulsión filosófica, mejor que cualquier discusión técnica sobre las categorías del Dasein. Sein und Zeit como obra, ha asumido responsabilidades y complicidades políticas en plena coherencia con la tesis central sobre el existir histórico, y apara comprobarlo no hay más que citar a Heidegger textualmente: “Sólo un Ente esencialmente venidero en su ser de tal manera que, siendo libre para su muerte y estrellándose contra ella, puede dejarse arrojar hacia atrás, hacia su ‘Ahí’ fáctico,… asumir la propia condición de arrojado y ser en modo de la mirada, ‘para su tiempo’.”[1] A partir de esta advertencia al lector francés, Löwith desarrolla lo sustancial de su crítica, su vasto proyecto de Kritik der geschichtlichen Existenz que combina argumentos ad hominem[2] con un conocimiento experto no sólo de Sein und Zeit, sino de la evolución interna de Heidegger como filósofo: se trata de comprender el Grund de la filosofía heideggeriana desde la perspectiva de la Historia de su época (l’arrière-plan historique). [...] Continuar la lectura