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Archivo para febrero, 2011

Cultura

436588g0Por Gabriel Báñez

Capítulo I

—Escriba, Ibáñez, escriba.

Para algunas cosas la memoria de Ibáñez funciona mejor que la mía. Es muy obsesivo. Cada tanto relee sus anotaciones y no pierde detalle. Hay una, de la época en que ella se hizo cargo del Pasaje Central de la Cultura de la ciudad, que dice: “El amor es una mariposa vietnamita”. La escribí para olvidarme, como todo lo demás. El amor del sudeste asiático no es moco de pavo. Textual. Primero nos separó y después quiso juntarnos. “Hacernos uno”. Aunque lo que nos pasó, nos pasó por disociados. “Infradotados”. Él asegura que terminamos amándola para matar el Tiempo. “El de los tiempos verbales”. Puede ser, sobre todo el presente del indicativo.

—Las amarillas son los antidepresivos, Ibáñez.

Yo en cambio creo que la amamos para terminar con la turbina. ¿Te acordás? La primera vez que la vi me dio miedo. A él le pasó lo mismo: “Gorda Vietnamita”, anotó. Después me aclaró: “Yo no le puse así, fue Arnaldo Marinelli”. Lo cierto es que por aquellos días tanto él como yo veníamos en franco descenso, con la oscura certeza de ya no tener nada que esperar y con la secreta convicción del fracaso en la pista. Ni él había logrado mucho como escritor y editor, ni yo había logrado mucho como escritor y editor. Teníamos nuestras diferencias. A su modo, Ibáñez había anotado una frase dantesca de aquella época: “A la mitad del camino de nuestra vida, me encontré con que no había selva oscura, encrucijada, ni un sorete”.

—Hay que volver a la sabiduría de los clásicos. [...] Continuar la lectura

De cómo el hambre me hizo escritor

LVMPor Lucio V. Mansilla

Al señor don Mariano de Vedia

Si vous voulez bien parler et bien écrire,

n´écoutez et ne lisez que des choses bien

dites et bien écrites

BUFFON

Salí de la cárcel….. así como suena, de la cárcel; no han leído ustedes mal, -puedo declararlo bien alto y en puridad; tanto mas, cuanto que, siendo honrosos los motivos, como los míos lo fueron, hace mas bien que mal saber prácticamente que diferencia hay entre la crujía y la celda,- y, como Gil Blas, dueño de mi persona, y de algunos buenos pesos, me fui al Paraná. Digo mal, no me fui precisamente como Gil Blas, porque éste le había hurtado algunos ducados a su tío, y la mosca que yo llevaba habíamela dado mi queridísimo tío y padrino, Gervasio Rozas. Pero llevaba cierto bagaje de malicia del mundo, que le hacía equilibrio a mi buena fe genial.

Yo me decía, estando en el calabozo: “Cuando me pongan en libertad, -padecía por haber defendido a mis padres,- haré tal o cual cosa”… La prisión me había hecho mucho bien. ¡Cuan instructivas son las tinieblas! El hombre propone, Dios, o el Otro dispone.
No hay quien no tenga su ananké, prescindiendo de la lucha entre el bien y el mal, que será eterna, como aquellos dos genios de lo bueno y de lo malo: Dios, o el Otro. Me pusieron en libertad, -si en libertad puede decirse ser desterrado, y todos aquellos castillos en el aire, hechos a la sombra y en las sombras, se desplomaron, zapados por lo inesperado de mi nueva situación. Aquella transición fue como pasar de lo quimérico a lo real; tiene uno que volver a hacer relación consigo mismo, que preguntarse: ¿Quién soy? ¿Qué quiero? ¿Adonde voy?- Y no andarse con sofismas é imposturas. [...] Continuar la lectura

Apocalipsis, de nuevo

[Se llama Babel, es atravesada por la sombra de Auschwitz y reflexiona sobre el presente. Con teclados y plaquetas de computadoras inservibles, Gabriel Valansi montó una muestra escalofriante en la que el descarte tecnológico se convierte en la maqueta del mundo después de un apocalipsis, donde la humanidad sólo sobrevive en la memoria de los chips.]

Por Gustavo Nielsen

Y dijo Dios: “He aquí que el pueblo es uno, y todos estos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer. Pues descendamos y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero”.
Génesis 11:1,7.

La muestra se llama Babel. Es un grupo de obras que el fotógrafo y artista plástico Gabriel Valansi viene desarrollando desde hace algunos años. Trabaja en una especie de arqueología de anticipación, la mirada de un posible experto del mañana analizando los restos de nuestro planeta después de una explosión nuclear. La pregunta que Valansi se hace es qué podría reconstruirse de unos restos así.
Esto es lo que se ve. [...] Continuar la lectura

Heidegger: Nazismo y Política del Ser (VII)

LowithRome1936web

Por Nicolás González Varela

La crítica de Karl Löwith

Primera parte

“Teoría de las Ideas, presupuesto para el Marxismo y la teoría de las ideologías. ‘Visión del Mundo’ como ideología, abstracción, superestructura o de relaciones sociales de producción. ¿Superar al Marxismo? (Überwindung des Marxismus?)” (Martin Heidegger, Vom Wesen der Wahrheit. Zu Platons Höhlengleichnis und Theätet, 1931/32)

Excursus sobre el debate de Heidegger político en Francia

El debate de la posguerra sobre el compromiso político de Heidegger con el Nacionalsocialismo puso en cuestión, de manera directa, el alcance y sobredeterminación del peso especifico del propio Heidegger en la ideología francesa. El impacto de la filosofía heideggeriana en Francia después de 1945 ha sido comparado con el suceso que tuvo Kant en Alemania y en Europa al publicarse su Kritik de reinen Vernunft en 1781. Tal como sucedió a fines del siglo XVIII, muchos filósofos europeos no tenían interés en la teoría de Kant e incluso algunos se opusieron a ella. Pero en su mayor parte, su filosofía (y al discusión en torno a su validez) dominó la discusión inmediata post-kantiana en la filosofía alemana por casi dos siglos. Sin comentar a Kant, ya sea pro o contra, un pensador no tenía visibilidad ni posibilidades de publicar o ser considerado en los cenáculos intelectuales. En Francia se repite la historia: algunos filósofos están interesados en la teoría de Heidegger y otros la rechazan in toto, pero por más de setenta años ha seguido ejerciendo una influencia decisiva en la discusión filosófica francesa, ascendiente que aún no da señales claras de abatimiento.[1] Como una estrella oscura que sólo deja ver su magnetismo, Heidegger se ha convertido en el pensador maestro de la filosofía francesa, la Daseinanalytik es fundamental para la filosofía francesa actual, es ella la que configura el horizonte en el que la filosofía francesa formula sus problemas y busca las soluciones, entonces Heidegger es literalmente comparable al sujeto kantiano, en su unidad trascendental de apercepción, en la transmisión de sus categorías en el debate, en la estructuración de la discusión filosófica parisina. El dominio imperial de Heidegger y su influencia en la cultura francesa es impresionante y vasto: desde filósofos de calibre (Lévinas, Derrida, Lyotard, Henry), filósofos de segunda línea (Philippe Lacoue-Labarthe, Jean-Luc Nancy, Françoise Dastur), grandes especialistas en diversos filósofos: en Aristóteles (Pierre Aubenque, Rémi Brague), en Francisco de Suárez (Jean-François Courtine), en Descartes (Jean-Luc Marion), en Hegel (Alexandre Kojève, Jean Hyppolite, Dominique Janicaud, Catherine Malabou), en Schelling (Courtine, Miklos Vetö), hasta llegar a archivistas y teóricos sociales (Foucault), feministas (Luce Irigaray), psicoanalistas (Lacan) y muchos más (Alain Badiou).[2] [...] Continuar la lectura