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Archivo para Enero, 2011

Sensibilidad financiera y progresismo

Por Leonardo Sai

Oh, Lord, won’t you buy me…

Mercedes Benz

Janis Joplin

Cuando los números del consumo en la costa argentina salpiquen con alegría de salitre y piel erotizada por el sol, el recuerdo de Soldati, para la mayoría de los argentinos, habrá sido, apenas, una frívola profecía del Ámbito Financiero en su tapa del 15 de diciembre del año pasado[1]:

Los ahorristas argentinos están más preocupados por cuanto sucede en Wall Street que en Soldati. Pese a las imágenes espantainversores que se veían por TV, las decisiones de compra o venta de activos locales se hicieron en función de lo que acontecía en Nueva York. El Banco Central continuó comprando dólares en la plaza para mantener estable la divisa… En realidad, el mercado vio siempre los sucesos de  Soldati como eventos de corto plazo. Preveía que en algún momento se iba a alcanzar una solución. No estaba en peligro el crecimiento de la economía (lo que hubiera afectado las acciones) y menos, la capacidad de pago de la deuda pública (lo que hubiera afectado los bonos) En tanto y en cuanto los precios de los commodities sigan elevados, las expectativas de los inversores no se modificarán. Hasta pareciera ya que todos se hubieran olvidado de la crisis en Europa. Está claro que Soldati no alentó las compras de bonos o acciones. Pero al menos no generó pánico…  (Vacuna Anti-Ocupa para los mercados; Diario Ámbito Financiero; 15/12/2010) [...] Continuar la lectura

Brutos sin fuerza

cadenaPor Leonardo Sai

“El modo de renovarlas (las instituciones) es, como se ha dicho, llevarlas a sus orígenes, porque todos los orígenes de las sectas, de las repúblicas y de los reinos deben tener cierta bondad, por la cual retomarán su primera reputación y su primer crecimiento. Y como en el proceso del tiempo esa bondad se corrompe, si no sucede algo que las lleve de nuevo al límite, necesariamente ese cuerpo muere”

Discursos sobre la primera década de Tito Livio

Maquiavelo

Ante todo: ¡Sed sinceros con vosotros mismos! ¡No hagáis pose de respeto y equilibrio interpretativo cuando todo en vuestro corazón escupe ponzoña de la más baja!

Platón explica cómo se edifica una ciudad. Afirma que es una tarea que debe ser encomendada a reyes-tejedores. El tejer es cadena y trama. La cadena es elemento masculino, la trama, femenino. La cadena es vertical, tendido de un hilo muy tenso, suspendido por pesos cruzados con tipos de encaje comparable a los testículos. En la literatura órfica mitos quiere decir “cadena” “esperma”, el mitos es macho. Pero la trama es femenina, transversal, donde todo el tejido consiste en crear un tramado asociando esos elementos opuestos. El Rey es tejedor porque los hombres que debe unir, en una comunidad, están compuestos por quienes están del lado de la andreia, los enérgicos y violentos y, por otro lado, los que están del lado de la sophrosyne, los débiles, los atemperados. Enlazar lo igual con lo mismo equivale a derrota. La educación, la paideia, consiste en ir en el sentido de la andreia y en el de la sophrosyne. Con la cadena hay que armar un tejido para que lo contrario sea unido y se presente como trama única. Reunión de lo que no cesa de dispersarse, solidez es el fruto a partir de lo heterogéneo, elementos de una intensidad. [...] Continuar la lectura

Karl Marx, lector anómalo de Spinoza (II)

MarxLevine1974Por Nicolás González Varela

“Los héroes intelectuales de la Moral: Kant, Fichte y Spinoza”

(Karl Marx, “Bemerkungen über

die neue preußische Zensurinstruktion”, 1842)[1]

¿Es evidente que el joven Marx hacia 1840 estaba plenamente influenciado no sólo por la Filosofía de la Autoconciencia de Bruno Bauer, el cual ejerce, junto con Aristóteles, Kant, Fichte y Hegel, un notable y comprensiva fascinación, sino de manera profunda y extensa por muchas tesis del subversivo Spinoza? La respuesta es plenamente afirmativa, como veremos. En abril de 1840 su amigo del DoktorKlub, Karl Friedrich Köppen, del que ya hablamos anteriormente, publica un vibrante Schmähschrift de combate titulado Friedrich der Grosse und seine Widersacher. Ein Jubelschrift (“Federico El Grande y sus opositores. Un escrito de jubileo”): el phamplet estaba personalemnte dedicado “a mi amigo Karl Marx de Treveris”.[2] Se trata de una apología del soberano ilustrado, del rey-filósofo en términos de una defensa de la idea de Progreso, del Racionalismo y la Aufklärung. Köppen realzaba la grandeza filosófico-política de Federico El Grande al afirmar que había sabido conciliar con gran suceso histórico “el Epicureísmo, el Estoicismo y el Escepticismo, que constituyen la carne y los nervios del organismo antiguo, y cuya unidad natural ha engendrado la belleza y la moral de la Antigüedad, ya desaparecidas. Federico II ha sabido, con maravillosa virtuosidad, reunirlas en él y se han convertido en los elementos esenciales de su concepción del mundo, de su carácter y de su vida”.[3] El libro de Köppen tenía un sesgo “cortesano” indudable, ya que casualmente coincidía con la coronación del rey Friedrich Wilhem IV, un soberano del que la hegelsche Linke tenía esperanzas que renovara el espeso clima político prusiano. Recordemos que en esa coyuntura Friedrich II der Große era execrado por la reacción y los conservadores, la celebración de un panegírico a su memoria era una manera indirecta y por elevación de afirmar los valores liberales y del Iluminismo en general. Es imposible que el trabajo intelectual coetáneo del joven Marx en esta época no estuviera en consonancia con estas tesis político-filosóficas de su amigo, hasta tal punto que en un ritornello Köppen aparece citado positivamente en el Vorrede de su tesis doctoral: “Estos sistemas (epicúreos, estoicos y escépticos) son la clave para comprender la verdadera Historia de la Filosofía Griega. En cuanto a sus conexiones con la vida de Grecia, encontramos una sugestión bastante profunda en el libro de mi amigo Köppen, Federico El Grande y sus opositores[4]

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