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Archivo para septiembre, 2010

La accidentada vida de Herr Klemperer o los dolores del exilio

Por Juan Pablo Csipka

En cualquier buena enciclopedia, al llegar a la letra K y ver el nombre de Otto Klemperer se lee, más o menos, lo que sigue: “Klemperer, Otto (1885-1973): Director de orquesta alemán, ocasional compositor, nacido en Breslau, actual territorio de Polonia, especialista en compositores alemanes como Beethoven, Schubert, Bruckner, Wagner y Mahler, de quien fue discípulo. Exiliado de Alemania en 1933 por su condición de judío ante el ascenso del nazismo. Es considerado uno de los mayores directores de orquesta del siglo XX”.

Klemperer fue bastante conservador en su repertorio y en su interpretación, si bien se abrió a los nuevos compositores como Hindemith o Stravinsky, pero no deja de ser un director referencial. Dejemos de lado los datos biográficos y estéticos que hacen a su carrera musical, agreguemos que a su condición de judío (aunque se había bautizado antes del 33) se sumaba el que no caía nada bien en ciertos círculos su inclinación por la música vanguardista, la que pasaría a estar prohibida en la Alemania del Tercer Reich y le granjearía al Maestro el mote de “bolchevique” en los días previos a su exilio. [...] Continuar la lectura

El mensaje K: a su imagen y semejanza

[Adelanto exclusivo: Capítulo 4 del libro “6 7 8. La creación de otra realidad”, Paidós, Argentina, cuya salida está prevista para el mes de octubre.]

Por María Julia Oliván y Pablo Alabarces

Acerca de contextos y recursos. Donde se habla del contexto político y social en el que se inserta 6 7 8. El peronismo. Los rasgos peronis­tas del kirchnerismo. El discurso progresista. La enunciación izquierda/derecha. El aspecto pedagógico del programa. La reali­dad polarizada. La militancia mediática. El espectador de 6 7 8.

P. A.: Resulta inimaginable pensar 6 7 8 sin el fenómeno del kirchnerismo, porque el kirchnerismo instala una suerte de peronismo socialdemócrata, una renovación peronista.

M. J. O.: Kirchner asumió con el slogan de la renovación. Aunque durante el primer año de gobierno hizo campaña con todos los líderes que, obviamente, venían de años y años de concentración de poder en las provincias, con todos los gobernadores del interior. Obviamente necesitaba concentrar mayor poder que el que le había dado el resultado electoral de 2003.

P. A.: El kirchnerismo permite que por primera vez aparezca un programa oficialista porque genera un contexto muy particular; abre un espacio para que estas figuras ejerzan este tipo de crítica, este tipo de mecanismos de enunciación.

M. J. O.: Es que entre las alianzas que hizo Kirchner acuerda primero con las provincias que tienen un especial interés en su relación con el Gobierno central, por una cuestión económica sobre todo, y después empieza a hacer las alianzas fuertes con los sindicatos y con los movimientos sociales.

P. A.: El kirchnerismo no tiene muchos de los rasgos más típicos del peronismo pero, aun así, creo que finalmente es peronismo por el exceso peronista. El peronista es tantas cosas que bajo el peronismo cabe todo. [...] Continuar la lectura

Art von Schatzgräber!: Marx y Aristóteles (II)

Arist&MarxPor Nicolás González Varela

Existían otras fuentes posibles de atracción del joven Marx al libro De anima de Aristóteles. Ya hablamos de la posible influencia de Hegel. lo largo de la mitad del siglo XIX había resurgido un fuerte interés por Aristóteles, un renacimiento por su filosofía en la misma Alemania (incluso acompañada de una revolución filológica en la edición de sus textos encabezada nada menos que por Schleiermacher) como verdadero antídoto contra el Idealismo y sus variantes subjetivas y objetivas. No es casualidad que las críticas más subversivas y eficaces contra la ortodoxia de Hegel, por ejemplo, a cargo de Kierkegaard, Trendelenburg o Feuerbach, hayan buscado recursos e inspiración en la caja de herramientas aristotélica. Aristóteles representaba el paradigma de la investigación con aspiraciones de positividad. Es con Aristóteles, por vez primera, que tenemos desarrollos teóricos con la suficiente complejidad y suficiencia (con respecto a la integridad de la conciencia) cómo para tener un control científico sobre ella. Platón, y la tradición filosófica que le precedía, se habían centrado obsesivamente en la cuestión del auto-conocimiento como via regia para la investigación del alma, por lo que De anima tuvo un interés excepcional tanto para los estudiosos de la temática de la mente y la conciencia en la Antigüedad.

Sabemos de la influencia, de manera particular, de los trabajos de Trendelenburg sobre los jóvenes hegelianos. Recordemos con brevedad que en 1840 apareció el libro del filósofo Friedrich Adolph Trendelenburg, Logische Untersuchungen (”Investigaciones Lógicas”),[1] donde, desde el aristotelismo y cierto vago spinozismo, se crítica la filosofía de Hegel y su método dialéctico.[2] Dos críticas fundamentales que apuntan al corazón mismo de Hegel: la primera es que la Logik hegeliana en sus tres primeras categorías lógicas (Ser, Nada y Devenir) no tienen un punto de partida “sin presupuestos”, por el contrario, Trendelenburg demuestra que a partir del Ser puro como de la pura Nada es imposible concluir el Devenir, el Movimiento “ a no ser que preceda la representación del Devenir. A partir del Ser puro, abstracción confesada, y de la Nada, igualmente confesada abstracción, no puede nacer de improviso el Devenir, esa intuición concreta que domina la Vida y la Muerte… así, a partir de aquella Dialéctica, que no quiere ninguna presuposición, se presupone sin discusión, el Movimiento.”[3]

La denuncia filosófica a las tramoyas de Hegel son el ataque más radical desde el Realismo contra el Idealismo objetivo: en el System existe un viciado proceso de interpolación subrepticia de elementos extraídos de la realidad empírica (que el joven Marx identiicará como un proceso ideológico de hipostatización), convertidos en premisas generadas por un aparente automovimiento del Pensamiento en su pureza. La segunda crítica a Hegel de Trendelenburg plantea el problema que al inicio de la Logik el Espíritu se asume como una tabula rasa, entonces debemos reguntarnos: ¿qué mediación lógica posee la Dialéctica para producir la Idea Absoluta a partir del Ser vacío? A este fin Hegel posee dos medios: el de la Negación y el de la Identidad. Trendelenburg se pregunta: “¿Cuál es la esencia de la Negación dialéctica? Puede tener una doble naturaleza: o se concibe como puramente lógica, de forma que niegue absolutamente lo que afirma el primer concepto, sin poner nada nuevo en su lugar… o bien se la concibe como real, de modo que el concepto afirmante sea negado mediante otro concepto afirmante en cuanto que ambos deben estar referidos uno al otro… Al primer caso le llamamos ‘Negación lógica pura’ (reine logische Verneinung); al segundo ‘Oposición real’ (reale Gegensatz).”[4] Ahora bien, se pregunta: “¿puede la Negación lógica pura (A–no-A) condicionar de tal modo el progreso del Pensamiento hasta hacer que de él nazca un concepto nuevo, concepto que conecte necesariamente la afirmación y la negación que puramente se repelen? Esto es impensable. No existe un tercero ni entre, ni por encima de los dos miembros de la contrapoosición… La Negación lógica pura radica sólo en el Pensamiento…” Trendelenburg denuncia que Hegel, al construir su proceso dialéctico, se ha visto forzado a asumir elementos espúreos, tomados de la intuición empírica, porque “el Concepto afirmante recurre a la Realidad.” Por lo tanto no se puede, sobre dicha contradicción edificar el edificio dialéctico, porque el contenido nuevo debe tomarse de la intuición de la realidad. O sea: la validez de esta contraposición no se basa en la Form dialéctica, ya que debe recurrir, de manera oculta y sin confesarlo, a la empiria. Entonces, se pregunta Trendelenburg, ¿a partir de qué principio podrá resolverse el caso de la Oposición real (reale Gegensatz)? [...] Continuar la lectura

Algo que decir

Por Inés Pereira

Dice Piglia a Fabián Casas:

Una de las cosas que a mí me interesa mucho en esta época es la épica. En el sentido de volver a ella. Yo me acuerdo de algo que decía Néstor Sánchez cuando dejó de escribir. Decía: “Se me acabó la épica”. Como decir “no puedo contar historias que estén muy pegadas a mí”. Es decir, personajes que tengan una dimensión que excedan la experiencia cotidiana que uno tiene. Historias que tengan una dimensión, una energía narrativa que excedan la experiencia con la que uno trabaja.

Dijo Sánchez a Página 12:

:”Yo buscaba vivir más. Estaba convencido, en mi enfermedad, de que se podía vivir 300 años. Hoy supongo que da lo mismo. Gurdjieff fue una experiencia decisiva en mi vida. Siempre estaba la muerte como leitmotiv, me parecía mentira que la gente no se diera cuenta de que se iba a morir, eso me pasó siempre, entonces en todos mis libros hay una advertencia: la vigencia de la muerte. Ésa era la épica (…) [...] Continuar la lectura

Los invertebrables en escena

Los invertebrables 4Los invertebrables de Oliverio Coelho en su versión teatral.

Para más detalles, clickear en la imagen.

Los invertebrables

LosInvertebrables (El Cuerpo 04)

Próximamente más información.

Art von Schatzgräber!: Marx y Aristóteles (I)

MarxAristotlePor Nicolás González Varela

“El Naturalismo, o Humanismo consistente se distinguetanto del Idealismo como del Materialismo, y es, al mismo tiempo, la Verdad unificadora de ambos. Sólo el Naturalismo es capaz de comprender el acto de la Historia Universal.”

(Karl Marx, ‘Nachlass’, 1844, III Manuskript)[1]

Si Karl Marx tiene una característica es evitar el elogio desmedido, la aclamación desproporcionada. A la cruda ironía del desprecio que aplica a sus oponentes le contrapone la aséptica aplicación escolar de un comentario a sus autores más afines. Cuando Marx afirma que Aristóteles es el “Alejandro Magno de la filosofía griega”[2], le llama “gigante del pensamiento” y le considera uno de los filósofos “mas intensivos” junto a Spinoza y Hegel, demuestra su enorme admiración y respeto intelectual, quizá sólo comparable a la que tenía por el oscuro Hegel. Aristóteles es un pensador dotado de una ciencia verdaderamente enciclopédica, dirá Marx, al que hay que tener en especial estima entre todos los filósofos de la Antigüedad. La filosofía moderna, dirá en otro escrito, no ha hecho otra cosa que simplemente llevar “adelante la labor ya iniciada… por Aristóteles”, el cual radicalmente “rechazaba la eternidad del Espíritu ‘individual’ y el Dios de las religiones positivas.” En los Hefte preparatorios a su trabajo de habilitación académico, opone Aristóteles a Platón y no tiene ninguna duda de la superioridad de la teoría del Estagirita. Mientras Aristóteles ha intentado construir una ciencia verdadera, Platón ha intentado crear una especie de nueva religión, de llevar al climax una acabada filosofía acabada de la trascendencia. La obra de Platón posee una característica esencial: “la analogía de la filosofía platónica con toda religión positiva”. Marx acepta ad litteram la crítica aristotélica a la teoría de las ideas tal como la encuentra expuesta en Metafisica, Libro I. En este punto es un antiplatónico desde la perspectiva ortodoxa de Aristóteles. Incluso, señala Marx, Aristóteles supo vislumbrar las superioridad de las formas primitivas de la Dialéctica en su crítica a los pitagóricos: “Aristóteles ya criticaba de un modo profundo la superficialidad de un método que parte de un Principio abstracto, sin dejar que este Principio mismo se supere en formas más altas.” En su teoría científica es posible encontrar lo que Marx denomina la “Singularidad conceptual real (wirkliche begriffliche Einzelnheit)”. ¿Aristóteles una suerte de Ur-Hegel? ¿están ya en su obra las simientas de la Dialéctica de la certeza sensorial, la Dialektik der sinnlichen Gewißheit? ¿Aristóteles es el primero para Marx en establecer al Hombre como un ser natural-activo, ein tätiges Naturwesen? [...] Continuar la lectura