¡¡¡Gooolll!!! Somos el desmadre
I
La nueva identidad nacional y la toma de las calles
Ilumíname Elías Canetti, genial descifrador de las masas, teórico insomne de las multitudes, analista de las conductas gregarias. Guíame por senderos del bien exegético sin caer en la tentación del paternalismo, y aunque ande en trance de populismo, condúceme al puerto seguro de las hipótesis que no naufragan a medio camino, de las metáforas que no resbalan, de las teorías totalizadoras en cuyas redes nunca aletean los lugares comunes. ¡Ah, supremo entendedor del comportamiento del hombre que abandona a su individualidad y se disuelve en el seno de la especie! ¡ Ah, Casandra del best-seller, sálvame de las interpretaciones hechas en serie, líbrame de las andanadas freudianas y marxistas a domicilio, y si esto no te es posible, destruye por lo menos mis puntos de vista más obvios sobre las turbas felices cobijadas a gritos y sombrerazos bajo el augusto nombre del país donde viven!
BIENVENIDOS, BIENVENIDOS, MÉXICO RECIBE A SUS AMIGOS, MÉXICO LOS QUIERE POR IGUAL
¿Quién resiste la publicidad? ¿Quién ignora que la publicidad será el único idioma del siglo xxi, el genuino esperanto, la lingua franca de los billboards de la torre de Babel? Si la publicidad es la lectura más difundida, y si en decenas de países el futbol es necesidad vital como deporte, espectáculo, vía de ascenso social, y secreto de la identidad nacional, del matrimonio del futbol y la publicidad han de surgir y ya han surgido señales altas, maravillas, luceros, comerciales donde los dioses prehispánicos juegan al futbol, y las máscaras rituales se descomponen en goles, torsos heroicos, manos que diseminan estrellas… ¡Pueblo, escucha! El Niño de Oro Hugo Sánchez declara: “Yo quisiera ser un escape muy grande para que los mexicanos viertan en mí sus amarguras”. De la publicidad y del futbol nació la catarsis. [...] Continuar la lectura









