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Archivo para Abril 27th, 2010

La piedad que humilla

Ensayo sobre la política en una economía mundial de burbujas

Por Leonardo Sai

Cuando extienden sus manos,

Yo cierro los ojos;

Por más que multipliquen las plegarias,

Yo no las escucho:

¡Las manos de ustedes están llenas de sangre!

ISAÍAS 1.18, Antiguo Testamento

Todo político, en el ápice de una jerarquía de poder, esta ahí por capacidad de conducción, es cierto, pero, más profundamente, por capacidad de seducción. Seducir es hacerse con la representación de una sociedad: En sí mismo, los otros se encuentran. Aunque los traicionase hasta la médula, no sería éste acto sino la más rigurosa afirmación de su voluntad de dominar la escena política. Por eso todos los poderes que convoca lo sospechan por la espalda y apuestan los billetes. Nadie es creíble hasta que se lo demuestre. El producto más artístico, más brillante de un político es su diplomacia. Todo político debe medirse frente a este arte de ajedrecista. La diplomacia se inclina ante el político como una dama a la cual se invita a bailar: ¿Qué puede usted aquí y ahora? El Estado, la guerra, la sociedad, las finanzas, la industria, todas esas cosas, por un instante, parecen detenerse y preguntarse: ¿Qué provecho podemos sacar de este hombre? ¿Es mejor adularlo, temerle o herirle? ¿Cuánto durará su firmeza? ¿Qué limita su fuerza y qué la potencia? ¿En qué nos perjudica? Eran también las preguntas que se hacía el mundo, expectante, cuando un negro se consagró Presidente en el ocaso de la primera potencia económica y política del mundo.

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Una ficción que supera la realidad

Por David Gálvez-Casellas

Estoy a punto de incurrir en una temeridad: hablaros de la historia de la escritura de un argumento de Tomás Eloy Martínez, un escritor argentino al que no he leído nunca. Con todo, pienso que las peripecias que rodean este proceso de redacción, así como las del propio argumento son válidas por sí mismas y me excusan parcialmente de mi ignorancia de la obra de Tomás Eloy Martínez. Algunos cocineros profesionales repiten hasta la saciedad que no son partidarios de poner en el plato nada que pueda molestar al cliente y se quiere creer que se refieren a huesos, espinas, pieles, cuernos, etc., aunque, nada casualmente, se olviden de esta premisa en el momento de entregar la indigesta cuenta en un platillo. De manera análoga, un articulista debería preparar su texto de forma que la lectura fuera el máximo de clara y digerible, evitando al lector, por ejemplo, los errores, la información superflua, el sueño o la necesidad de recurrir a Internet para comprender el escrito. Intentemos un emplatado correcto, pues.

Sabemos que Tomás Eloy Martínez (a quien en adelante hemos de llamar Martínez, mucho más familiar y breve) ha escrito, entre otros, El vuelo de la reina, novela ganadora en 2002 del prestigioso Premio Alfaguara de Novela. Sabemos también que tras la escritura de esta novela se esconde lo que se suele llamar una odisea personal, que es otra manera de decir que aparte de lo que figura en la novela hay otra historia, oculta y narrativamente muy jugosa, que es la del propio Martínez, que tiene un papel central en la existencia del producto literario final. Podemos avanzar que en un cierto momento del proceso de escritura, Martínez pensó que estaba literalmente condenado a no terminar nunca El vuelo de la reina. [...] Continuar la lectura