Ingreso

Archivo para marzo, 2010

Ratzinger es el Papa perfecto

Por Richard Dawkins

¿Debería el Papa Benedicto XVI ser considerado responsable de la escalada de abusos sexuales del clero en Europa? Sí, y debería serlo más, cuando más víctimas corten con el complejo de culpa de su adoctrinamiento y cuenten sus casos.

¿Debería ser investigado sobre el número de casos de abuso manipulados durante su mandato como arzobispo de Múnich o como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe? Sí. Este ex jefe de la Inquisición debería ser arrestado en el momento en que se atreva a poner un pie fuera de su feudo de pacotilla.Y debería ser juzgado apropiadamente por una corte civil, no ecelsiástica.Eso es lo que debería suceder. Lamentablemente, sabemos que nuestros gobiernos enredados en la fe serán demasiado cobardes para hacerlo. [...] Continuar la lectura

El largo ascenso de la Independencia

sl20fo02Por Gustavo Nielsen

Parsifal: Apenas avanzo y sin embargo siento que ya me encuentro lejos.

Gurnemaz: ¡Ya lo ves, hijo mío, aquí el tiempo se vuelve espacio!

Richard WagnerParsifal

“Menos tiempo que lugar”

Esta extraña frase corresponde a un poema de Benedetti que sirve de disparador para una misteriosa muestra que en estos días se exhibe en Buenos Aires. El evento sumó a veintidós artistas latinoamericanos y alemanes para preguntarles por nuestra independencia, aprovechando que entre 2009 y 2011 varios países en este continente cumplen 200 años. La independencia a qué precio, para qué, por qué. Los artistas usaron su plataforma para expresar cosas disímiles, malestares y alegrías, pero siempre simbólicamente, como corresponde a una obra de arte. Los resultados son políticos, estéticos, constructivos. El antecedente críptico de la frase del poeta uruguayo explotó en la cabeza de estos tipos, y el resultado es provocador y, como dije antes, altamente misterioso. Es una muestra de esas que dan para hablar aún mucho después de haber abandonado la sala. [...] Continuar la lectura

¿Art brut / Arte sucio?

barca votivaPor David Gálvez-Casellas

Lunes por la tarde. Retornaba a casa en coche desde la Massana. Venía de un taller de Joan Obiols sobre mitos y leyendas del Pirineo. Como a la altura del túnel del Pont Pla encontré la barrera bajada, tuve que tomar la carretera vieja, por la que hacía mucho que no pasaba. Esto me permitió ver una escultura harto desconocida de Jordi Casamajor a la que tengo especial cariño. Se trata de una de sus famosas barcas votivas, clavada en una pared que da acceso al garaje de un inmueble. La imagen que pude vislumbrar al pasar de largo ante la escultura no fue precisamente deslumbrante: tres o cuatro contenedores de basura aparcados justo delante de la obra, la tapaban parcialmente. Seguro que el artista jamás había imaginado su obra en un contexto tan precario.

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Bielsa para todos (o la falla endémica de los significados)

172Por Omar Genovese

¿Por qué no le preguntan a la familia de Julio López qué piensa de Barcelona? ¿O a la de Luciano Arruga? ¿De dónde sacaron las organizaciones sociales el afiche que usaron para voltear al Fino Palacios? ¿Quién puso los informes de la Correpi sobre gatillo fácil en democracia en la tapa de la revista y el teléfono de Videla en la contratapa?

(Un conspicuo lector.)

Ni apólogo, tampoco defensor. ¿Necesita una publicación como Barcelona un gesto que la vindique por la incertidumbre que siembra entre los comunes? Tengo la certeza que sería inútil argumentar contra el espanto individual de las personas, repulsa venal desaforada, por eso, lo que sigue, es al tono de una mera reflexión tratando de eludir los corsets discursivos que emana el poder desde todos los ángulos.

¿Por qué refiero a “comunes”? ¿Qué existe en ése término que tanto molesta al lector afectado por la refutación de uno, y cada uno, de los (darles el tono de conceptos es subir la apuesta en la categorización, seré equitativo) supuestos idearios que expresa Alejandra Varela en su post titulado “La solución sarcástica”? Y me detengo aquí, a centímetros de subrayar, recalcar y acotar los términos del texto. ¿De qué solución habla? ¿Una solución final? ¿Qué final supone el sarcasmo? ¿Y la ironía? ¿Son sinónimos? No lo sabía.

ironía

1. f. Burla sutil y disimulada:

hablaba con ironía cuando dijo que mi trabajo era muy interesante.

2. Tono burlón con que se dice.

3. lit. Figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se expresa.

4. Lo que sucede de forma inesperada y parece una burla del destino:

ironías de la vida, decía que no se casaría nunca y ya lleva tres divorcios.

sarcasmo

1. m. Burla o ironía mordaz,hiriente y humillante:

me hizo mucho daño con sus sarcasmos.

2. ret. Figura retórica que consiste en emplear esta ironía o burla.

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Tres de golpe (*)

Por David Wapner

I

El gran musical

1

A mediados de 1975, mi preocupación excluyente era mi banda de rock “elaborado”, León Dormido. Ensayábamos en el altillo de Hugo Mazzeo, el bajista, a cinco cuadras de mi casa; todos éramos vecinos, de La Paternal. Tocábamos canciones que se llamaban “Tema del tonto”, “Tema del asno”: tocábamos temas.

2

A fines de aquel año, yo andaba detrás de una audición para tocar en “El gran musical”, el programa de Leo Rivas, que emitía Canal 7.

Leo Rivas, un tipo afecto a decir latiguillos del tipo “¡arrimate (animate), tomate un mate!”, o su variante “¡vamos, copate, tomate un mate!”, conducía en los primeros 70 “El gran musical del mate”, único espacio diurno en la radio comercial que transmitía rock nacional, y no sólo en grabaciones, también recitales en vivo. En el 74, “El gran musical” pasó a la televisión: media hora cada día (o una) en donde desfiló toda la fauna de bandas y solistas de esa época. [...] Continuar la lectura

Un anciano de cabello y bigotes blancos y excelentes modales

Por Eduardo Montes-Bradley

A. Greppi at 100

Conde Giussepe “Peppino” Greppi (1819 – 1921)


Establecer la identidad de un personaje literario es un afán baladí que ensayo cuando no logro resistir la tentación. Se trata de un pasatiempo como cualquier otro. Quienes coleccionan sellos postales lo saben mejor que nadie. A mí las estampillas dejaron de interesarme cuando me di cuenta que las de San Marino tenían un valor inversamente proporcional a su atractivo. Hubo campos de experimentación. Un buen día descubrí la deconstrucción de personajes y desde entonces soy un aficionado.

Se trata de encontrar en alguna novela un personaje sospechoso de haber sido fundado a partir de un símil concreto, real. Lo que sigue es un trabajo de investigación que busca desnudar el ardid, la patraña del autor. Cuanto más sutil el transformismo, más compleja la deconstrucción. Estas últimas son las figuritas difíciles, las que demoran la culminación del álbum de una novela. Las primeras, saltan a la vista: Catherine Barkley en “Adiós a las armas” es Agnes von Kurowsky. Fácil, está en Wikipedia. Esa es una figurita que todos tienen. No me refiero a Agnes, sino a su avatar. Ese creado por Hemingway para hacer con él lo que con Agnes no pudo porque no se animó o porque la inglesa tenía otros planes. Como se sabe, Catherine (también Agnes) era enfermera en un tiempo en que las mujeres vestidas de blanco y cofia ocuparon –con justa razón- un lugar de privilegio en las fantasías masculinas. Esas fantasías son las que llevan a Hemingway a buscar un acercamiento con von Kurowsky. [...] Continuar la lectura

¿Qué es un autor?

1 finalFotografías de Sebastián Freire & Paola Cortes Rocca
Inaugura el jueves 25 de marzo, a las 19hs. en miau miau
Bulnes 2705 – Ciudad Autónoma de Buenos Aires
www.miaumiauestudio.com

Marx, lector anómalo de Spinoza (Primera Parte)

Spinoza&MarxPor Nicolás González Varela

“Karl Marx, el genial investigador, desterrado de Alemania y de Francia, que aplicó a la ciencia social el método de Spinoza…”

Prosper Olivier Lissagaray, 1876

El subversivo judío de Voorburg

Existió una época en Occidente en que uno podía ser condenado a muerte por ser spinozista. Y no se trataba de un malentendido ni una alegoría. Ya en 1717 Buddeus denomina a Bento de Spinoza como el atheorum nostra aetate princeps (“el gran jefe de los ateos de nuestros tiempos”). Alrededor de 1744 un profesor de Pisa, llamado Tommaso Vincenzo Moniglia, resumía en un libro en el que atacaba los llamados “filósofos fatalistas”, que la erosión del altar, el trono y los privilegios se debía a una corriente diabólica llamada Spinosismo. Otro escritor, Daniele Concina, llamaba a las ideas derivadas de Spinoza de ‘questa mostruosa divinita spinosiana’. Bayle en su difundido Dictionnaire historique et critique, escrito entre 1647 y 1706, afirmaba que Spinoza era el primer ateo sistemático: “Il a été un athée de système, et d’une méthode toute nouvelle, quoique le fond de sa doctrine lui fût commun avec plusieurs autres philosophes anciens et modernes, européens et orientaux”, incluso llamaba a uno de sus libros más políticos, el Tractatus theologicus-politicus de “livre pernicieux et détestable”. Y no era exageración: El Tractatus justamente será colocado en el Index Librorum Prohibitorum et Expurgatorum de la Inquisición como “libro prohibido” el 3 de febrero de 1679. Incluso en el tardío año de 1816, realizando una revisión del estado de Europa, un contrailustrado llamado Antonio Valsecchi razonaba que las causas intelectuales de la Gran Revolución francesa no se encontraban en Rousseau o Voltaire sino en las obras de “Tommaso Hobbes d’Ingilterra, e Benedetto Spinosa di Olanda.” No hay duda que Spinoza fue el bogeyman de la Ilustración radical europea, y pocos historiadores de la filosofía o comentadores enfatizan este hecho: su nombre era sinónimo de sedición y cuestionamiento a los poderes espirituales y terrenales. Su nombre se unía a otros dos teóricos que destruían toda moral, toda religión, toda tradición: Maquiavelo y Hobbes. Entre 1650 y 1750 Spinoza, el escritor de “hideous hypotesis” (Hume), era el autor más subversivo y no tenía parangón en cuanto a su trascendencia revolucionaria materialista, atea, libertina y democrática. Sus enseñanzas desembocarían en los libertines érudites, en La Mettrie y Diderot e influenciarían a Hegel y a sus epígonos de izquierda: los jóvenes hegelianos, entre ellos a Moritz Hess y a una joven promesa filosófica: un renano llamado Karl Marx. Es muy tentador comparar dos pensadores radicales, democráticos y materialistas como Spinoza y Marx. Un estudio de la recepción de Spinoza en Marx puede ser una tarea no meramente arqueológica sino esencial para entender la filosofía política del Marx, maduro los alcances éticos y políticos de su proyecto. En este intento corremos varios peligros, en primer lugar sobredeterminar la formación del Marx filósofo exclusivamente por su contacto absoluto e irreversible con Hegel y el hegelianismo, como lo ha hecho la tradición de la Marxología y muchos biógrafos; otro peligro es al revés: desde Spinoza tratar de completar el aparente “torso incompleto” de la obra teórica de Marx (que incluye la misma dialéctica), forzando a Spinoza hasta el límite de la interpretación; en tercer lugar olvidar que si Hegel fue la encrucijada en el desarrollo y maduración del pensamiento de Marx, ya el mismo Hegel produjo una suerte de Spinozismus hegeliano, al integrarlo, no sólo dentro de su historia de la filosofía, sino que la propia filosofía hegeliana ya contiene elelmentos esenciales de Spinoza. La paradoja puede formularse así: Marx, un joven hegeliano, un hegeliano de izquierda, se apropiará de la filosofía de Spinoza de una manera antihegeliana. La lectura de Spinoza es, al mismo tiempo, reconocimiento de Hegel y su parricidio. Pero antes debemos preguntarnos: ¿En qué condiciones político-filosóficas recibió el joven Marx a Spinoza?

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Braceros centroamericanos en la Florida

Por Eduardo Montes-Bradley

Veinticinco años atrás se inauguraba en Los Ángeles un restaurante cubano. La novedad no pasó desapercibida. En menos que canta una… ¿guajira?, el sitio se convirtió en un must, y de repente hubo que sacar turno, que esperar en fila para manducar plátanos maduros y ropa vieja. Ahora que lo pienso, es cierto que el último platillo es una exclusividad cubana, pero alguna vez lo fue también del Río de la Plata, así surge de la lectura de algunas de las novelas de Ocantos a las que soy aficionado. Lo exótico de aquella irrupción gastronómica radicaba en la división poco artificial que existe entre las corrientes sudacas en los Estados Unidos. Si New York es puertorriqueña, la Florida es Cubana y los Ángeles definitivamente azteca. Claro que también hay mexicanos en Chicago, Texas y Oregon, y que alguna vez me topé con algún otro en Nebraska y South Dakota, como también hay cubanos en New Jersey y puertorriqueños en todas partes. Sin embargo, poco tienen en común, poco se reconocen las sudaquías.
Como venía diciendo, aquel restaurante cubano de Los Ángeles había resultado tan exótico como los 800 campesinos guatemaltecos con los que me crucé ayer camino a Cayo Hueso. Definitivamente no estaban contemplados. Si bien siempre supe de la existencia de los cosechadores maya-tlascaltecas, oaxaqueños-aztecas y hasta apaches de Chiguagua y Ciudad Juárez, nunca terminé de asociarlos con la Florida. Este es territorio de balseros, de mojados de agua salada y no dulce, de sobrevivientes de naufragios y tiburones, no coyotes. Quizá por eso me llamó la atención el ejército de brazos recogiendo arvejas a ras del suelo. El lugar queda cerca de la penitenciaría de Krome donde sobreviven los últimos marielitos, también a unos dos kilómtros de la bodega de vinos más al sur de los Estados Unidos y de la cantina más al sur de la plataforma continental. Todo por acá es más al sur que… Cámara en mano, aproveché la flamante Nikon 50 MM 1.4 para escrachar fisonomías al ritmo de “Kumbaya my Lord, Kumbaya” derramándose de mis auriculares. Fue lo que se suele decir: un idilio.

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Con las cubetas llenas los braceros se acercan a la fila que espera la llegada del camión. Cuando les toque el turno se pesan
y se anota el crédito a favor.

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Arad / Aradán IX

Nubes, viento, polvo, troncos.

Por David Wapner


1

Nubes largas y angostas, algunas ya difuminadas, otras, con un extremo más decidido que el otro. En la tarde avanzada, previa a la caída del sol, aún mantienen sus trayectorias, más o menos oblicuas, expandidas a lo ancho, perdieron densidad. No alcanzan a tramar un tejido, aunque se cruzan en varios puntos, y no anuncian lluvia, al menos, no lluvia de agua. Al día siguiente, ya se evaporaron, pero, desde temprano, aunque el día sea radiante, comienzan a formarse de nuevo. Con sólo elevar la vista, se puede ver cómo van naciendo, una a una: un punto, un guión que se alarga en línea recta, con ligera inclinación desde el punto de partida, unos cinco grados, de arriba hacia abajo, de izquierda a derecha, o derecha a izquierda, dependiendo del punto relativo de observación. En unos minutos la estela de humo ya alcanzó en máxima extensión, no menos de 45 grados, en cualquier dirección, según haya transcurrido su trayecto. En este punto, ya están detenidas, flotando como nubes, haciendo como si, al tiempo que otras nacen, hacen el mismo proceso, así, durante horas, hasta que el sol comienza su caída. No porque haya sido bajado por esa lluvia de misiles, nada que ver, hay eventos de la naturaleza que aún mantienen su autonomía.

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