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Archivo para febrero, 2010

Fósforo Blanco sobre Gaza

Por Tadeo MiltonErasmo Orellana Rifo

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Estas imágenes, tomadas hace unos meses, registran en detalle el ataque israelí a una escuela palestina, un ataque en el que se utilizó fósforo blanco:

El fósforo blanco es una sustancia entre incolora y amarilla transparente, similar a la cera con un fuerte olor a ajo. La fórmula utilizada por los militares es altamente enérgica (activa) y entra en combustión al hacer contacto con el oxígeno. El fósforo blanco es un material pirofórico (de combustión espontánea). Cuando se expone al aire, se enciende espontáneamente y se oxidiza rápidamente convirtiéndose en pentóxido de fósforo. [...] Continuar la lectura

Los avatares del siglo XXII

A propósito de Avatar

Por Julio Zoppi

Evité leer cualquier reseña o comentario antes de ver la película, y lo mismo recomiendo a los lectores de este artículo; si no la vieron no sigan leyendo –bueno, no lo tomen tan en serio–. En buena parte de la proyección me mantuve en estado de sobresalto, que a pesar de ser un primo hermano menor del asombro no deja de ser, a esta altura, interesante y provocador. A poco de salir de la sala tuve muy claro que se trataba de una cinta de grandes afirmaciones y contradicciones, pero también de contra indicaciones. Por un lado su creatividad técnica es innegable y por momentos apabulla. Por otro, la redundancia y previsibilidad estructural de la historia lucen sin vergüenza ni disimulo.

La mejor excusa para limitar los saltos al vacío de la “creatividad de riesgo” es el bendito salvoconducto de apelar al clasicismo. La mayor fantasía que inventan los productores es la idea de que existe un riesgo cuando se ha hecho todo lo posible para minimizarlo. Se trata de hacer algo nuevo pero que no deje de ser lo de siempre. Entonces, que mejor que poner toda la carne en el asador de la tecnología visual, y a nivel argumental usar los más archi probados esquemas dramáticos del clasicismo épico: que exista algo así como una Guerra de la San Puta donde haya desplazamientos y estallidos en pedazos por doquier de seres y objetos de todo tipo, en todas las dimensiones posibles, con el Bien y el Mal enfrentados cara a cara, todo coronado por el Amor que une lo que ha nacido para vivir separado. La clave ecológica es la que diferencia a la película del promedio de los pasados engendros tecno-futuristas de Hollywood, donde siempre se presentaron mundos en los que todo cambiaba menos los clisés de las guerras entre malvados extraños y perplejos terrícolas. Aquí la tecnología del año 2154 muestra un mundo donde muchas cosas han cambiado y otras permanecen congeladas con obstinación, con una punta enfática en el desarrollo de las técnicas de manipulación de genomas, adn y teleconexiones cerebrales. En el contenido conceptual que corporiza la trama, la película logra golpear duro porque su planteo no tiene dobleces: todo lo que se expone está cuidadosamente diseñado para no dejar demasiadas dudas. No se anda como metáforas: por ejemplo, cuando Parker Selfridge, director del proyecto de explotación minera e investigación científica en Pandora, le informa al grupo de científicos con cuatro palabras como viene la mano: “Esto es lo que paga todo…”, mostrando un trozo de la sustancia económicamente valiosa, fin único y último de todas esas instalaciones. La excesiva linealidad y elementalidad del párrafo es bienvenida a cambio de su claridad y contundencia. [...] Continuar la lectura

El miedo a la paz será la muerte de Israel

Bradley Burston, subdirector para la edición en inglés del diario israeli Haaretz no es un revolucionario, pero este hombre moderado, periodista lúcido y honesto, se muestra cada vez más desesperado y cargado de vergüenza por el rumbo que ha ido tomando Israel a través de los años. A diferencia de Guideon Levi y Amira Hass, sus compañeros en el periódico, cuya postura en contra de la ocupación es clara y sin segundas lecturas, Burston fue haciendo un proceso, hasta quebrarse del todo cuando se dio inicio a la operación Plomo Fundido, la última y trágica intervención israelí en Gaza. El artículo que aquì se presenta, publicado el día 3 de febrero útimo, lo escribe desde el barrio Sheikh Jarrah, de Jerusalén Oriental, en donde, desde marzo de 2008, bandas de colonos de ocupación, con el apoyo o complacencia de la policía y de las autoridades municipales y estatales, echaron de su casa a docenas de familias palestinas, esgrimiendo como argumento certificados de propiedad emitidos durante el Mandato Británico (1914-1948). Desde hace varias semanas, se vienen desarrrollando manifestaciones pacíficas favor de los derechos de sus habitantes originales, y por la restitución a sus hogares, con la participación de importantes intelectuales israelíes, entre ellos, el ex-presidente de la Knesset, Abrum Burg, y el escritor David Grossman. En las primeras jornadas, hubo represión, con heridos y detenidos. Burston, desde allí, saca conclusiones.

Por Bradley Burston

Traducción del inglés y comentario: David Wapner

Sheikh Jarrah, Jerusalén – Como nieto de anarquistas, siempre tuve, en el fondo de mi corazón, debilidad por los fanáticos. Las expresiones del extremismo, su pasión razonada, su exquisita y retorcida visión del mundo, me hacen sentir, cómo decirlo, en casa.

Así fue que, con cierto deleite, me detuve en la nota de portada de un reciente número de Commentary, “El precio letal de perseguir la paz “, escrita por mi talentosa colega y amiga, Evelyn Gordon.

La idea central de la nota, que John Podhoretz, editor de Commentary, llama con justicia “innovadora”, es que la posición internacional de Israel ha caído a un nivel sin precedentes, al tiempo que el número de palestinos muertos por Israel se elevó, precisamente, por haber hecho Israel demasiado por la paz. [...] Continuar la lectura