Bradley Burston, subdirector para la edición en inglés del diario israeli Haaretz no es un revolucionario, pero este hombre moderado, periodista lúcido y honesto, se muestra cada vez más desesperado y cargado de vergüenza por el rumbo que ha ido tomando Israel a través de los años. A diferencia de Guideon Levi y Amira Hass, sus compañeros en el periódico, cuya postura en contra de la ocupación es clara y sin segundas lecturas, Burston fue haciendo un proceso, hasta quebrarse del todo cuando se dio inicio a la operación Plomo Fundido, la última y trágica intervención israelí en Gaza. El artículo que aquì se presenta, publicado el día 3 de febrero útimo, lo escribe desde el barrio Sheikh Jarrah, de Jerusalén Oriental, en donde, desde marzo de 2008, bandas de colonos de ocupación, con el apoyo o complacencia de la policía y de las autoridades municipales y estatales, echaron de su casa a docenas de familias palestinas, esgrimiendo como argumento certificados de propiedad emitidos durante el Mandato Británico (1914-1948). Desde hace varias semanas, se vienen desarrrollando manifestaciones pacíficas favor de los derechos de sus habitantes originales, y por la restitución a sus hogares, con la participación de importantes intelectuales israelíes, entre ellos, el ex-presidente de la Knesset, Abrum Burg, y el escritor David Grossman. En las primeras jornadas, hubo represión, con heridos y detenidos. Burston, desde allí, saca conclusiones.
Por Bradley Burston
Traducción del inglés y comentario: David Wapner
Sheikh Jarrah, Jerusalén – Como nieto de anarquistas, siempre tuve, en el fondo de mi corazón, debilidad por los fanáticos. Las expresiones del extremismo, su pasión razonada, su exquisita y retorcida visión del mundo, me hacen sentir, cómo decirlo, en casa.
Así fue que, con cierto deleite, me detuve en la nota de portada de un reciente número de Commentary, “El precio letal de perseguir la paz “, escrita por mi talentosa colega y amiga, Evelyn Gordon.
La idea central de la nota, que John Podhoretz, editor de Commentary, llama con justicia “innovadora”, es que la posición internacional de Israel ha caído a un nivel sin precedentes, al tiempo que el número de palestinos muertos por Israel se elevó, precisamente, por haber hecho Israel demasiado por la paz. [...] Continuar la lectura