Ingreso

Archivo para enero, 2010

Arad / Aradán VIII

Arad, Aradán, y aradaños

Por David Wapner

I

Hace unas semanas, antes de fin de año, de modo que hace un mes, se había hecho de noche, muy temprano, a eso de las cuatro y media, como sucede en invierno. Salíamos del supermercado, no muy cargados, lo mismo que el bolsillo, y ahí nomás, apenas dimos unos pasos, se detuvo en la avenida, diez escalones abajo, un ómnibus de turismo. Les vimos la pinta a los pasajeros, todos jovencitos, y dijimos, zas, de nuevo norteamericanos. Chicas y chicos, estudiantes de alguna institución judía, o sionista, o ambas cosas, de New Jersey, o Miami, o Chicago, con sus remeras y mochilas estampadas con distintivos, con un cansancio relajado, descendían y se agrupaban, y luego se movían, en dirección al súper. Con ellos, un guardia, muy joven también, armado con una carabina corta, buscaba acomodarse sobre un descanso de cemento y piedra, con vista a la entrada del Mega, para vigilar a los chicos desde ahí.

Una chica saca su celular y llama a alguien, “sí, ya llegamos a Arad, estamos bien”. Metros más adelante, de entre unos árboles, se oye, “vení, boncha, vamos a echarnos un meo”. Como por encanto, o evento físico-químico, los gringos se esfumaron, o transmutaron en argentinos.

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Marc Hanrez: una entrevista a Louis-Ferdinand Céline

3celineMarzo de 1959, Meudon es una comuna francesa situada en la región administrativa de Île-de-France, departamento de Hauts-de-Seine, en la periferia sudoeste de París. Es célebre por su tranquilidad (de 990 hectáreas de ciudad, 520 son zonas verdes) y por sus actividades científicas. Allí se encuentran una de las tres instalaciones del Observatorio de París con sus distintos laboratorios. Es el lugar donde se instaló tras restar encarcelado en Dinamarca y regresar a Francia, perseguido por la vergüenza y las acusaciones de ser un colaboracionsitay firmar panfletos antisemitas. Marc Hanrez entrevistaba al viejo Céline. Céline ya había publicado para entonces el grueso de su obra literaria y estaba a punto de cumplir los 65 años. Hanrez incluiría, poco después, el diálogo en el que sería su primer libro, cuya aparición coincidió en el tiempo con la muerte del autor del Viaje al fin de la noche.

Marc HANREZ.- Quisiera preguntarle diferentes cosas a propósito del aspecto místico de su obra, un aspecto éste que no ha sido todavía tratado por la crítica. Para mí, una concepción mística de la vida trasparece en algunos de los pasajes más feéricos del Viaje al fin de la noche, de Muerte a crédito y de otros libros…

Louis-Ferdinand CÉLINE.- Estamos al borde del problema. Me atrevería a decir que veo la cosa un poco de otra manera. Todos tenemos ganas de penetrar ese misterio del que usted habla, ése que tratan con más formas los pintores y los dibujantes. Está la línea, esa famosa línea: algunos la encuentran en la naturaleza, los árboles, las flores, el misterio japonés… Es necesario que nos hayamos interesado por la naturaleza. Yo, debo confesarlo, no estoy muy orgulloso de ello, me he ocupado mucho del cuerpo humano, por mi posición de anatomista, como diseccionador. Me gusta bastante la disección. No la he inventado yo; no soy el primer tipo al que le apasiona la disección… Pero eso no es todo: también me interesan las formas vivas. Lo que hace que toda mi vida haya perdido… no, no he perdido… he pasado mucho tiempo cerca de las bailarinas, porque me aproximaba a las líneas y los cuerpos que busco (lo cual está expuesto en La Iglesia y en Féerie). La búsqueda de esa línea abstracta… ¡un movimiento de danza me fascina! Valéry habla de ella, pero con grosería. Es gente que no siente. Yo, personalmente, me he refinado al respecto. Yo era pobre y mi madre trabajaba en encajes antiguos. Teníamos clientas; yo estaba impresionado por su belleza física y me interesaba mucho por ellas aun en nuestra desgracia (¡porque Dios sabe lo que trabajaba!). Mi padre, sin embargo -era dibujante-, tenía tendencia a buscar las líneas… Por lo general, es cosa de guarros, sin más. Hay en ello una parte de erotismo, no cabe duda. Es el instinto de reproducción el que está en marcha (no nos engañemos, no vamos a aspirar a la pureza), pero también hay algo más. Por otro lado, la fealdad y los defectos físicos me alejan del cuerpo humano, de la persona… [...] Continuar la lectura

El Dr. Bunge sobre Engels: los escombros ideológicos del Nepositivismo

Marx&EngelsPor Nicolás González Varela

De la noche a la mañana descubrimos que a un gran descalificador (y enorme desconocedor) del Marxismo, le interesan las lecturas biográficas sobre Friedrich Engels. El doctor Mario Bunge vuelve a exhibir su infalible método cientificista después de habernos desvelado de manera brillante los puntos más oscuros y sobresalientes del pensamiento occidental. Ya Bunge racionalmente expuso al gran público las implicancias nazis del pensamiento carente de sentido de Martin Heidegger, después de haber afirmado sin sonrojarse que “Karl Marx no fue a ninguna universidad. No tuvo cerca a nadie que le enseñara, creía que todo nace de la Economía”, después de liquidar a Hegel diciendo que su filosofía es “absurda y abstrusa”, ahora vuelve sobre ese perro muerto llamado “Marxismo” y nosotros humildes lectores preguntamos por qué. ¿Le interesan las biografías de luchadores sociales? ¿Estará investigando el racionalismo en la época victoriana? ¿Reescribiendo la Historia de la filosofía del siglo XIX y XX? ¿Le preocupa si Friedrich Engels fue una personalidad histórica en el sentido de una ilación de sus acciones y su significado? ¿Bunge hablará sobre el método biográfico de Hunt o sobre la vignette de Engels? No lo sabemos, pero intuimos la hybris que se esconde en su inocencia literaria, en su incursión en las historias de vida. Bunge escribe para una Review académica canadiense de sociología y antropología una recensión de la segunda biografía de Friedrich Engels, escrita por el activista político, columnista de The Guardian e historiador de la época victoriana Tristram Hunt. Las biografías huntianas son un gran avance literario desde la última completa escrita por Gustav Mayer en 1932, editada en español por el Fondo de Cultura de México en 1979.[i] [...] Continuar la lectura

Sobre Nietzsche político

NietzschLevinePor Nicolás González Varela

Prefacio al libro “Nietzsche contra la Democracia” (*)

Wer soll der Erde Herr sein?

Das ist der Refrain meiner praktischen Philosophie.

“¿Quién ha de ser el Señor de la Tierra?

Esta cuestión es el estribillo de mi filosofía práctica.”[i]

Friedrich Nietzsche

¿Nietzsche y la Política? ¿Nietzsche un filósofo político? ¿Es lo político el impulso esencial de su vida y pensamiento? ¿Nietzsche ético por y sobre todo? Existe una larga y venerada tradición interpretativa que niega y obtura toda posibilidad de una lectura política de la obra nietzscheana. Se la considera superficial, forzada y contraria al propio pathos de Nietzsche. Algunos nietzscheanos incluso lo definen como un pensador esencialmente antipolítico o impolítico. Si entendemos “antipolítico” como una indiferencia interna de la teoría frente al Estado, o como un extrañamiento del Estado de la reflexión práctica, no es el caso de Nietzsche. A contrariis. Sus preguntas incumben sobre los politeai, los regímenes y la forma estado, objeto tan importante de la filosofía política tradicional desde la Antigüedad. Sus preguntas y respuestas son poiético-teóricas, más que dialéctico-prácticas. Recordemos que la sustitución de una filosofía práctica dirigida a un obrar correcto y justo, cuya finalidad era el bien común, por una filosofía poiética política dirigida a construir y crear formas-Estado, tomó plena claridad en Hobbes. Y si analizamos al Nietzsche político no debemos anacronizar el contexto de sus reflexiones: es necesario pensar cuál era el concepto de Política a finales del siglo XIX. Los diccionarios históricos alemanes del siglo XIX muestran cuan poco evidente, cuán extraño aparecía el moderno concepto de Política como principio inmanente de Poder, de la adquisición de Poder, de la conservación de Poder. Tradicionalmente en Alemania la ciencia de lo político se disolvía en dos disciplinas, en especial en la llamada “Teoría del Estado” y en la “Teoría del Derecho Público”. Kant divide la filosofía práctica en tres disciplinas: la Crítica de la razón práctica, la Metafísica de las costumbres y la Antropología práctica o moral. Las cátedras de la vieja ciencia política basada en el neoaristotelismo se transformaron en Alemania en cátedras jurídicas, económicas o históricas ya hacia 1860. El historiador Treitschke, contemporáneo de Nietzsche y leído por éste con detenimiento, se hizo cargo en 1863 de una cátedra en Freiburg llamada “Ciencia del Estado”, con la obligación especial de enseñar “sobre Enciclopedia de las ciencias del Estado y la Política”. [...] Continuar la lectura