Por Leonardo Sai
La cárcel es como imaginarse
que nos han puesto en un cohete,
expulsado desde la tierra hacia la estratosfera,
los presos somos pasajeros de este cohete…
Este cohete pasa por todos los barrios,
Si no te lo compras el pasaje: Te lo regalan.
C. Adhesan.S
Preso en Cárcel de Villa Devoto; Junio 2008
Despacito, en silencio, se van haciendo desalojos.
Horacio Rodríguez Larreta
Bestiario bonaerense
Lo que una sociedad mastica, lee, escucha, es decir, libidiniza, bajo la producción mercantil(1), son modos de relacionarse con lo que alguna vez se denominó trascendencias. Para una sociedad anómica, del sálvese quien pueda, vale todo, el clima de inseguridad se torna extremo, imperioso, necesario: Dicen los sociólogos que los sicarios le piden a María Auxiliadora que no les vaya a fallar, que les afine la puntería cuando disparen y que les salga bien el negocio (La Virgen de los Sicarios; Vallejos; 1994).
La literatura latinoamericana, bajo el signo neoliberal, se produjo como una escritura de lo corpóreo, bordeando el límite de lo obsceno, del asco, de lo decible o, sin más, liquidándose en ese límite mismo. Escuetamente: Letras de una modernidad excluyente. Somos arcaicos contemporáneos de una literatura, de un cine, de una televisión que hace del horror, de lo animal y bestial humano, un objeto de goce, de saber y de consumo: Sin humanidad y sin deseo, las escenas de nuestra mórbida mundaneidad definen su ley en una abolición, paradójica, de lo prohibido. Todo sucede, sin embargo, como si el retiro de un garante trascendente de la seguridad hubiera dejado subsistir, como su sombra, un deseo absoluto de estar amparado contra todas las incertidumbres de la existencia (Robert Castel).
En este sentido, los cuentos de Sebastián Pandolfelli documentan un peronismo que aparece como cotillón, un Welfare que ya no es, un poder donático que gestiona la miseria con Choripán Social y Tinto, triste caleidoscopio de Pizza, Birra y Faso: [...] Continuar la lectura