Entrevista a Olivier Besancenot, cartero de profesión y joven líder neotrotskista, ha revolucionado el panorama de la izquierda francesa.
Besancenot, en la fiesta del diario L’Humanité
Por Andrés Pérez (*)
De momento la consigna en el PS francés es hacer como si Olivier Besancenot y su Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) no existieran.
Seguir mirando con ternura a estos revoltosos herederos de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) y a Besancenot, cartero de profesión. Hacer como si no fueran más que la prueba de una “exasperación social” que, de todas formas, llegado el momento, acabará votando Partido Socialista.
Pero en realidad, el nerviosismo crece en las filas del PS frente a este mutante neotrotskista cuya popularidad en los sondeos empieza a pisar los talones de Bertrand Delanoë y de Ségolène Royal. Cuando no a superarlos.
Besancenot alcanzó más del 4% de votos en la primera vuelta de las presidenciales de 2007, pero su potencial es mucho mayor, si se tiene encuenta la popularidad de su figura en la opinión de izquierdas. El último sondeo de IFOP señaló, a mediados de agosto, que un 49% de la gente de izquierda estima que Besancenot “cumple bien” el papel de opositor a Nicolas Sarkozy, sólo 5 puntos por detrás de Bertrand Delanoë. Y 17 puntos por delante de Ségolène Royal.
Ahora Besancenot va a disolver el histórico partido trotskista LCR, nacido en las cenizas de mayo del 68, para ensanchar sus límites en un Nuevo Partido Anticapitalista. Con regularidad, los diferentes movimientos trotskistas franceses alcanzan, sumados, el 10% de votos en las elecciones. El NPA, ensanchado, puede poner en jaque la hegemonía del PS y cambiar la cara de la izquierda.
¿Elogia usted el modelo social francés que ha bloqueado el proyecto ultraliberal de Sarkozy?
Lo que elogio es del espíritu de resistencia de los asalariados franceses e inmigrantes que, pocos meses después de las elecciones que dieron el poder a Nicolas Sarkozy, retomaron el camino de la movilización para oponerse a la regresión social sistemática del Gobierno. Lo que llamamos “modelo social francés” son las conquistas que los abuelos arrancaron con sus luchas. Mire, por ejemplo, las vacaciones pagadas: inicialmente no estaban en el programa del Frente Popular que ganó las elecciones en 1936: los huelguistas se las arrancaron a la patronal. En cuanto a Nicolas Sarkozy ya debe de haberse dado cuenta de que, con las jubilaciones, los transportes públicos, la pesca o los trabajadores sin papeles, todo se le está poniendo más complicado de lo previsto.
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