Motorizer, la nueva artillería de Motörhead .
Por Leonardo Sai
¿Es nada esto?
Pues entonces el mundo y cuanto hay en él es nada,
El cielo que nos cubre es nada, Bohemia nada,
Mi esposa es nada ni hay nada en todas estas nadas,
Si esto es nada.
Cuentos de Invierno
William S.
Sir. Kilmister
Los discos de Motörhead (2) son guerras, batallas: cañonazo del Rickenbaquer(3). En los grandes grupos del rock(4), y más incluso en un sub-género de tan difícil ejecución -en el tempo de una nota se tocan, por dar un ejemplo, cuatro- como es el heavy metal, es indiferenciable el carácter (en el sentido schopenhaueriano de su belleza metafísica El mundo como representación y voluntad) que le imprime “el cabecilla carismático” al nervio último de la ejecución instrumental total: El baterista es una patada en el jubilado culo de Lemmy y Lemmy los ilumina, conteniéndolos, con voz carrasposa, sentido del humor, cigarrillo y whiskey. Es cierto que sucede con muchos otros, cientos de nombres propios y disímiles formas musicales y no musicales: La Cultura no es otra cosa que una Razón parlante mediada por el gusto y el temperamento (Nietzsche para principiantes) Lo que intento destacar, y muy superficialmente, es que un excelente instrumentista de jazz, música clásica, tango puede carecer, por completo, de carisma -pseudo-concepto weberiano pasible de ser reducido a: Portador de un don específico del cuerpo y del espíritu no accesible a todos(5)- lo cual no sucede en ninguno de los géneros, y sub-géneros, donde lo que importa, y es escena, es la relación simbiótica entre Artista y Público. Como preguntan (a veces muy ofendidos) quienes, respecto de un asunto puntual no desean escuchar ni saber nada, si les lacera el narcisismo: ¿Y qué significa todo esto? Entiéndase mi explique: Con la excusa de Motorizer, polemicemos la cultura(6).
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