[Hay una foto que muestra a Berta Helene Amalie "Leni" Riefenstahl con una sonrisa pletórica acompañando al Führer Adolf Hitler en un acto público en 1934 mientras rodaba el documental Triumph des Willens sobre el congreso del triunfo del NSDAP. Quién haya visto la película-documental de Leni sobre el acto nazi no olvidará jamás el lema nietszcheano: "Triunfo de la Voluntad" en un escenario más que cinematográfico: la imponente belleza medieval de Nuremberg, la arquitectura grandiosa de la explanada, el complemento de fanfarrias militares, banderas, botas y saludos hitlerianos. ¿Qué más podría soñar un corazón nacionalsocialista auténticamente teutón? Así se quería que la Alemania del IIIº Reich se viera no sólo a los dubitativos o apáticos enemigos internos sino en los demás países. Éste era el objetivo del congreso: el estado y el partido se inventaban a sí mismos mediante un lenguaje ampuloso. simbología grandilocuente y semántica racial-popular. Y el centro del plot cinematográfico eran los Herren, los "portadores" del nuevo Estado superador del marxismo y el liberalismo, el señor de la fortaleza alemana y las organizaciones vitales: S.A., S.S. y el ejército prusiano de siempre. Cuando Leni al principio del film hace llegar al Führer como un nuevo Octaviano a Nuremberg entre los sones del himno oficial nazi "Horst-Wessel"... ¿simplemente estaba fascinada por la estética, la armonía, la acción y el dramatismo? El tribunal de des nazificación clasificó, en 1952, a Leni, la estrella-directora del SS Staat, como una simple "colaboradora", pero el estigma nunca la abandonó... "Leni" nació como una "burguesita prusiana" un 22 de agosto de 1902 en el hogar acomodado de un burgués berlinés. Su padre hacia estufas, Berlín es frío y húmedo, y desde niña destacó por sus dotes artísticas en las artes figurativas. La infancia, según sus palabras, fue "de ensueño". Era un talento múltiple: actriz de temperamento, gran bailarina, soberbia esquiadora, fotógrafa aguda, guionista-escritora hasta alpinista y aventurera exótica. Su excepcional y nietzscheana vida fue hiperquinética, marcada siempre por su infame colaboración con el Tercer Reich. Bella y con una figura atlética de mujer aria perfecta, Spielberg la caricaturizó como la nazi maldita perfecta en Indiana Jones. En 1932 escuchó la "maravillosa voz" del sonámbulo y le sedujo el nuevo movimiento que llevaría a Alemania a la grandeza mundial. Después de 1945 vivió olvidada, re descubrió África y se obsesionó con la etnia de los Nubas. Le falló el corazón, en plenas facultades, en el año 2003. Su ajetreada (y apasionante) vida -que fuera calificada por la gran Susan Sontag como Fascinating Fascism-, siempre girando en torno a emociones político-estéticas, queda registrada con minuciosidad de entomólogo en este volumen recién editado en España. Leni Riefenstahl sigue un orden cronológico dividido en tres grandes partes. En la primera, se muestra la Alemania de la República de Weimar. En Berlín existe desde la défeat de 1918 un estado no declarado de guerra civil. Bach escribe: "La escasez de alimentos y la gripe en la posguerra produjeron el colapso de la moral de la preguerra". En ese ambiente el lector contempla el crecimiento de una chica que cuando pasea por la Kurfürstendamm deja una estela de miradas masculinas. Es una joven de diecinueve años, recién salida de un internado, que está decidida a ser ella misma y a triunfar en la vida. Su primera vocación es la danza, pero el cine resulta el gran espectáculo de la época y Leni Riefenstahl queda fascinada por un género muy del momento: las películas de montaña. Rodadas en los Alpes, en icebergs y glaciares, las historias de escaladores y esquiadores llenaban los cines como años después lo haría el cine del oeste. Con una mezcla de audacia y astucia que caracteriza la vida de Riefenstahl, se presenta al director por excelencia de los filmes alpinos, el reputado doctor Fanck, y consigue, tras aprender a esquiar y a escalar, sus primeros papeles. [...] Continuar la lectura