La reciente aparición en español de El director es la estrella (T&B, 2007), el legendario libro de conversaciones que Peter Bogdanovich sostuvo con los realizadores que hicieron clásico el cine de Hollywood (de Fritz Lang a John Ford, de Alfred Hitchcock a Orson Welles), abre las puertas de un mundo rutilante y misterioso —en su mayor parte desconocido—, en el que habitan los rostros con que soñó el siglo XX. Miembro del grupo maldito que en los años 60 clausuró la era de los grandes estudios (William Friedkin, Michael Cimino, Dennis Hopper, entre otros), Bogdanovich, considerado en su tiempo el director joven más admirable desde Welles, realiza en las páginas que ofrecemos al lector un extraordinario retrato del hombre que encumbró a Humphrey Bogart, a Cary Grant, a John Wayne, a Marilyn Monroe…
Entrevista de Peter Bogdanovich
Al entrar en el estudio en el que Howard Hawks se encontraba dirigiendo a John Wayne y a un par de actores más en la que resultó ser la última película del director, Rio Lobo —y no una de los mejores, como se hubiera apresurado a señalar él—, lo primero que oí fue la voz —y forma de expresión— características de John Wayne: “Si vas a… coger esa… pistola, Chris”, decía el actor, dirigiéndose a Chris Mitchum, hijo menor de Robert, “no lo hagas así, por Dios”. A continuación, entrecerrando los ojos, pasó del iluminado decorado interior a la penumbra del otro lado de la cámara: “¿Verdad, señor Hawks?”. Hawks se encontraba cerca, con las manos en su postura característica, apoyadas en la parte posterior de las caderas, sacando el labio inferior, con expresión reflexiva: “Verdad, Duke”. Poco después, le pregunté a Hawks si no le importaba que Wayne dirigiera así a los actores. “Qué va”, dijo, con convicción, “Duke y yo hemos hecho muchas películas juntos, él sabe lo que quiero. Así ahorro saliva”. […] Continuar la lectura