Por Leonardo Sai
Sustituir instantáneamente a las instituciones de un país, cualesquiera que ellas sean, un orden de cosas enteramente nuevo y distinto de aquél con que se han criado, y que por consiguiente está identificado con su modo de vivir, con sus gustos, costumbre y aún preocupaciones, es lo mismo que derribar en un día todos los edificios de una población, para que sus habitantes, quedándose al raso, los sustituyan por otros más perfectos.
Carta a Manuel José García
Manuel de Sarratea
Solo los imbéciles son jóvenes en este país.
El amigo de Baudelaire
Andrés Rivera
Bardo. Duhalde ha regresado a la arena política. La mediática se afirma agitada por la vuelta de la cabeza justicialista al gran hermano de la politiquería argentina. Duhalde no regresa, insiste. No se trata de su presencia sino de todo lo que significa socialmente. Desde cadáveres con paco y cocaína barata que festejan su fantasma mafioso hasta los analistas del poder y sus secretos de alianzas, pactos, venganzas, poderes económicos… todo bien sazonado con fricciones, soberbias y envidias bonaerenses: la sociedad buchona aceita su verborrea, el pasado en plena construcción. […] Continuar la lectura