Curiosidad y ciencia
Se suele decir que la peor pregunta es la que no se hace, como aliciente o empujón a cualquier persona que se queda con ese interrogante en la punta de la lengua o al estudiante universitario que se atrinchera en el fondo del aula y calla. En la mayoría de los casos, la omisión de una pregunta no altera el mundo, pero ¿qué hubiera ocurrido si Copérnico no hubiera cuestionado las ideas de Aristóteles, si Newton no se hubiese preguntado por qué caen la cosas, o simplemente si nadie se hubiera preguntado nunca por qué las cosas son como son? Exagerando un poco, la ciencia o incluso el mundo mismo no serían tal cual los conocemos si no existieran curiosos y curiosas que con sus inquisiciones moldeasen, alteraran el mundo. [...] Continuar la lectura


