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Archivo para Agosto 31st, 2006

Octubre (III)

Por Daniel Freidemberg

Le gusta dejarme pensando, le gusta
sacarme de mí   –    por un instante:
pequeños triunfos, pequeñas derrotas,
como en las vueltas del amor
donde no está cuando voy a buscarla,
ni estoy cuando la encuentro. Me gusta
decir lo que ya sabe  –   que voy a decir,
como quien prueba hasta dónde llegar
o entra a ser parte de una danza. [...] Continuar la lectura

Blumberg y el grosor de los cabellos

Por Luis Menéndez
 
El rostro del ingeniero Blumberg es el rostro de alguien que no tiene sueños. El rostro de quien no tiene sueños es siempre reconocible. Fácilmente reconocible: es el rostro del lobo que pretende vestirse de abuelita.
Blumberg no tiene sueños pero es muy posible que tenga pesadillas (casi todos los lobos suelen tenerlas) y, sin duda alguna, es un hombre de fuertes alucinaciones. Recurrentes alucinaciones que lo inducen a prefigurar el ideal de una sociedad intimidante y orwelliana.
No lo ha dicho públicamente pero bien podríamos imaginar que aquellos quienes lo conocen saben que el ingeniero textil conserva sobre su escritorio la copia traducida de un discurso que Bismarck, canciller del Reich, pronunció el 1 de mayo de 1870, en el que apoyaba el mantenimiento de la pena de muerte para el imperio alemán. [...] Continuar la lectura

Verde que te quiero ver

Por Daniela Gutiérrez

Ignora lo que ve, mas lo que ve lo inflama,
El mismo error los ojos burla e incita.
¿Por qué persigues en vano, crédulo, simulacros fugaces?
Lo que buscas no está; lo que amas, te retiras y lo pierdes.
Esa que distingues es sombra de imagen reflejada.
Ovidio, Metamorfosis

Verde manzana. Mucho verde manzana. Con la salida de Ibarra se empezó a borrar lentamente, ese naranja holanda, que como este verde daba muy bien con el negro. Ahora se usa colorear vivamente los fósiles de lo urbano.
Eventos tan importantes y al que concurren invitados extranjeros se preparan con mucha anticipación. Es por eso que durante estos tres días a + ba, la actitud buenos aires, tan pregonada debió llamarse a silencio. Cual regreso de los muertos vivos, Buenos Aires volvió a ser, al menos durante estos tres días, ciudad abierta. [...] Continuar la lectura