Los docentes peronistas #4
Por Omar Genovese
Verdad N° 8: En la acción política la escala de valores de todo peronista es la siguiente: primero la Patria, después el Movimiento, y luego los Hombres.

La acción política resulta un misterio tan escalar como invalorable. Para descubrir su origen en la madeja, o encontrar el orden inicial de toda causa, debe remontarse al mismo líder que da nombre genérico al conglomerado que milita. A saber, siguiendo el ordenamiento anatómico, el cerebro manda y el meñique se mueve. Pero en la realidad política la transmisión puede sufrir interferencias o interpretaciones (ecos) que deformen el objetivo de la orden, por lo que el hacer del meñique militante deberá reconocer una serie de prioridades sencillas que el ejecutor, al dimensionar lo ordenado en su triste realidad de dedo pueda sentir la suficiente seguridad y obediencia. En forma de escala de valores, la trilogía propuesta somete la voluntad del sujeto, prioriza y enfoca hacia el objetivo o, simplemente, pone atención en el actor mientras espera ser llamado para la acción.
Patria, como evocación sentimental por encima de la Nación, del Estado, del país mismo. Patria es el concepto venal por excelencia, sin razón ni prurito para su instantánea evocación. Como la madre, es tan intocable como impoluta, pero también débil. Veneración necesita, y brazos fuertes, dispuestos, para su defensa. Por lo que el peronismo la antepone como motivo inicial, motor y causa para la acción. Preparando el futuro para el llamado bélico (usurpando un antiguo recurso militar que causara tantas levas en la historia), será él quien señale aquellos peligros para la Patria, aquellas acciones viciadas y amenazantes. Y todos los que así no lo entiendan tienen la amenaza en ciernes: el Movimiento, y luego los Hombres.
Movimiento es un término evocativo de una acción grandilocuente, más que una precisión de la acción. El movimiento es la marea militante, la fuerza conjunta y la acción coordinada; inclusivo, aúna voluntades sin necesidad de raciocinio, suprimiendo dudas. Así, una vez puesto en marcha es independiente y carece de freno: pondrá orden donde no lo hay (o lo hay conspirando contra su idea de orden), aplastará a los enemigos de la patria, conteniendo y cobijando de toda ley a sus miembros.
Los Hombres están últimos, pero primeros en la línea de fuego. Cierran el significado de la tríada, a la vez que sostienen la continuidad de la escala de valores. El paradigma descubre un velo siniestro en el que el hombre peronista tiene un respaldo para cada acción, primero desde el Movimiento (si se acciona contra uno solo, vendrán los otros en multitud, a su defensa), y luego desde la Patria, sentimiento por encima de todo, de los otros, de sus leyes, ideas o tan solo gustos. La Patria será el reducto donde guarecerse, palabra mágica, fórmula que desencadena toda acción posible, haciendo de ésta impredecible, como su líder, quien establece en la acción política el entretenimiento de la masa para acumular más poder y así dirimir, con la violencia del Movimiento, cualquier disidencia, aunque tome forma de mero presagio. Entonces, ésta octava verdad, se descubre como declaración sumaria de la necedad generalizada entre los hombres que integran el peronismo, a la vez que declara una absoluta indolencia hacia sus propias limitaciones y respecto a las ignoradas necesidades ajenas.

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