Articulo

La República Churrasquera I

Por Mariano Hamilton

[En el fútbol argentino todo es posible. Ya nada soprende.]

¿Qué se puede decir de lo ocurrido en La Plata con Gimnasia y Boca?
Todavía los ánimos están muy caldeados y la información (no hablemos de la verdad, porque en realidad jamás se va a saber como habitualmente ocurre en estos casos) todavía es muy confusa.
¿Juan José Muñoz, el presidente de Gimnasia, realmente amenazó en el entretiempo a Daniel Giménez, el árbitro del partido?
¿Giménez otra vez tuvo un ataque de protagonismo y, como le ocurre cotidianamente dentro de la cancha, quiso dar la nota?
¿Lo ocurrido efectivamente era causal para suspender el partido y, con el riesgo que esto acarreaba, dejar ir a 40 mil personas antes de tiempo y sin el operativo de seguridad ajustado?
¿Se puede saber qué estaban haciendo los responsables de la seguridad, es decir la inefable Policía de la Provincia de Buenos Aires a todo esto?
Hay tantas pero tantas preguntas sin respuestas que a esta altura del partido poco y nada hay para decir. Apenas, si se quiere, contar quienes son los protagonistas de la historia y hacer algunas especulaciones sobre el futuro.

El juez
Daniel Giménez es un ex suboficial del Ejército que dirige en Primera desde el 26 de marzo de 1995 y que cuenta en su foja de servicio algunas cosillas más que interesantes.
El correntino, de 44 años, se destacó en la década pasada como un seguidor de estilo que en su momento impuso Javier Castrilli: un reglamentarista, inflexible en la aplicación de la ley sin tener demasiado en cuenta el espíritu del juego, un sacador de tarjetas amarillas y rojas y un cobrador de penales compulsivo (de los que son y de los que inventa). En este punto, el juez avanzó tanto que en el fútbol argentino ya hay “penales Giménez”, es decir lo que se producen cuando la pelota está lejos de los supuestos agarrones de la camiseta que el árbitro registra incansablemente incluso mejor que las cámaras de televisión.
Al 10 de octubre de 2005 Giménez acumulaba 299 partidos dirigidos con 142 penales cobrados (84 para los locales y 58 para los visitantes) y 220 tarjetas rojas ofrecidas (95 jugadores locales y 125 visitantes). Cifras más que elocuentes, ¿no?
Otro eslabón en la larga cadena de desaciertos de Giménez es lo ocurrido el 24 de marzo de 1996, cuando el ex sargento omitió hacer un minuto de silencio (ordenado por la Subsecretaría de Deportes de la Nación) para repudiar los asesinatos producidos por la dictadura de Videla y compañía, que asumió el poder en marzo de 1976.
Giménez, en aquellos años, argumentó que se había olvidado. Diez años después (marzo de 2006) cumplió con el mandato e hizo el minuto de silencio ordenado por la Subsecretaría de Deportes.

El patroncito de estancia
¿Y quién es Muñoz? Para referirnos al actual presidente de AFA, citaremos al periodista Gustavo Veiga, del diario argentino Página/12:

“Paradigma de nuevo rico modelado en los años ‘90, Juan José Muñoz, irrumpió en el mundo del fútbol con el mismo ímpetu que amasó su fortuna. El Tuerto, como lo apodan, de frutero mutó a próspero empresario, aunque sólo hacía visible su adhesión política a Carlos Menem y una calculada ostentación. Igual que el riojano, gusta andar en autos lujosos, organiza generosas fiestas en su mansión -fortaleza de Villa Elisa- y no repara en gastos con tal de disfrutar el poder”

Algunas frases de Muñoz también lo definen:

“Dios me dio el don de ser exitoso. Pude ponerme una constructora, hice negocios inmobiliarios, refloté una empresa de seguridad que estaba quebrada, compré otra de limpieza. Ahora tengo nueve, entre ellas una cadena hotelera, una financiera, una aseguradora, un estudio de diseño gráfico y una agencia de viajes.”

“He hablado con Presidentes de la República en remera y zapatillas o voy a la Legislatura a hablar con Senadores en bermudas. ¿Cuál es el problema? Eso sí: me baño todos los días, aunque a veces no me afeito. A los periodistas los atiendo descalzo en mi edificio, porque estoy cómodo en la alfombra y porque descargo negatividades.”

“¡Yo les pago a ustedes! ¡Saquen a todos estos periodistas, que no tienen un carajo que hacer! ¡Me los paso por las bolas a todos!…” (le decía a la Policía en junio de 2005, mientras los hinchas platenses agredían a los jugadores de Newell’s). “Se aprovecharon de la situación (los jugadores de Newell’s). Si no hubieran estado los periodistas ahí, no pasaba nada, era un incidente menor”.

Una verdadera joyita de la abuela, ¿no?

Ayer, hoy y mañana
Según cuenta la crónica, el presidente de Gimnasia fue al vestuario para conversar con Giménez en el entretiempo del partido. Pero una vez que ingresó, las versiones difieren.
Muñoz dice que fue amablemente a pedirle a Giménez que tuviera consideración con el entrenador del club, Pedro Troglio (porque su padre está internado y está pasando un mal momento personal), quien había sido expulsado en el primer tiempo.
Muñoz juró, en diferentes reportajes, por la Biblia, por Dios y por sus hijos que no hizo nada reprochable. Besó la cruz de plata que lleva colgada en el cuello y se mostró sorprendido por lo ocurrido. Sin embargo, admitió: “Fui imprudente”.
Giménez no habla con la prensa pero se supo de su informe que no hubo amenaza de muerte pero sí la expresión “te voy a cagar a trompadas”.
¿La agresión verbal era lo suficientemente grave para suspender el partido?
Teniendo en cuenta las cosas que se escuchan u ocurren en el fútbol de cada domingo, uno tiende a pensar que no. Incluso Giménez podría haber pedido a la Policía que, si efectivamente se sentía amenazado, detuviera a Muñoz para poder así seguir con su tarea.
Pero nada de esto pasó. La Policía no detuvo al presidente de Gimnasia, Giménez se escapó entre gallos y medias noches de la cancha, hizo una denuncia en la Comisaría 1ª de La Plata y el partido se suspendió.
Muñoz será citado por la Justicia, el partido se seguirá, probablemente Gimnasia reciba una quita de puntos y, es casi un hecho, Muñoz será sancionado.
Esto, obviamente, si todo es más o menos normal. Aunque en la República Churrasquera todo es posible.
La Justicia podrá no hacer nada.
La AFA podrá no sancionar a nadie.
Giménez seguirá por el mundo del arbitraje demostrando que no tiene temple como para afrontar situaciones de stress.
Y ese nido de ratas llamada Asociación del Fútbol Argentino seguirá disponiendo de su justicia paralela, esa que con su ninguneo a las situaciones violentas/conflictivas no hace más que propiciar cada uno de los disparates que se ven día a día en el fútbol argentino.

Esta columna apareció en ESPNdeportes.com

Comentarios (un comentario)

[…] [En la columna del 26 de octubre dijimos que todavía era muy pronto para saber qué era lo que había ocurrido en realidad en el Gimnasia-Boca suspendido en el entretiempo por las agresiones verbales que sufrió el árbitro Daniel Giménez de parte del presidente de Gimnasia, Juan José Muñoz.] […]

NACION APACHE » Blog Archive » La República Churrasquera II / Octubre 28th, 2006, 8:34 pm / #

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