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Nadador fugaz, pájaro negro

Por César Mermet

El agua huye del cuerpo que la surca,
se abre en canal melódico, concede
caricia al nadador, de cuerpo entero,
y en armónico olvido, repentina
cierra su huella en tersa, virgen luz,
cancela el suceder, concéntrico temblor disipa,
expulsa la memoria del intruso, cicatriza
impasible y celeste,
en plácida, verde, dulce calma,
otra vez víspera entera y ya por fin sin nadie.

 
Grande es el peso de otra vida
posada en la flexible rama blanca del cerezo.
Cimbra dócil la florida firmeza,
se curva, oscila, acepta, pero vuelve
a su invicto nivel en bailarín temblor,
y a la respiración libre y azul,
por donde negro pájaro se aleja
llevándose su sombra, su tenue demasía
de huésped excesivo.

Comentarios (un comentario)

Qué belleza.

silvia / octubre 10th, 2006, 9:47 am / #

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