Articulo

Retratos de gente común #1. Un amigo de un amigo

Por Lulo Luna

Es alto y bien parecido. ¿Parecido a quién? Viste de traje y corbata. Y aun en remera y shores parece listo para brindar en un ágape diplomático. No habla: locuta. Hombre del interior, pero no se le nota. A veces hasta no parece argentino. Ni humano. Sabe lo que es actuar: hizo teatro. Sonríe cuanto puede y hace chistecitos todo el tiempo. Tiene auto y telefonito celular, claro está. Caro, último modelo, indispensable. Como el de su señora. Se llaman día y noche, aun estando en casa. Uno en la terraza: asadito. Otra en la cocina: ensaladas. ¿Para decirse qué? ¿Cómo va todo allá abajo, reina? Bien, amor, ¿y ahí arriba? Todo a punto. ¿Oliva y aceto, entonces? Sí, dale nomás. Y cuando él no está en casa, lo llama la doméstica para decirle que el nene se come el dentífrico y la nena se hizo encima. ¿Qué hago, señor? Llámela a mi mujer, querida, que yo estoy en una importante reunión, clic. Porque los chicos, ah los chicos. Los chicos son como el clima: se debe hablar de ellos. Buen padre, sin duda. Y luego viene la quinta. Ah, la quinta: la pileta, el viejo cuidador, los impuestos, los bichos. Y los vecinos: más quintas. Un lujo tener quinta. Si viene la revolución, me voy a la quinta, man. Y la plata, ¿hay algo más excitante que la plata? Todo tiene su precio: las gomas del auto, el mantenimiento de la tarjeta, los vinos finos, el gimnasio, el cloro de la pileta, y hasta uno mismo. Y los chicos, ¿sabés cuánto me cuesta cada uno cada mes? Pero hay que gastar, che, gastar y gozar. Si no, ¿para qué trabajás? Hace tres años estaba en bolas y quiso irse a España a ver qué se podía hacer allá. No se fue. Locutó en radio y tevé para una gorda que adoran ciertas amas de casa, y que tiene casa en Punta, claro está. Hoy está enganchado con un partiducho, a su vez enganchado con un partidito, a su turno enganchado con un partidazo. Locuta para ellos. Pero, ¿vos no eras de la contra, nene? ¿Qué contra? Yo no le llevo la contra a nadie, viejo. Para él, tener amigos de izquierda y de derecha es una virtud. Estamos en democracia, ¿no? Y la política, un mal necesario. Y lo dice. En los países serios, la política la hacen los profesionales. ¿Qué países serios: Estados Unidos, Inglaterra, Italia? ¿Qué profesionales: las tres B de Bush, Blair y Berlusconi? Lee los diarios, pero sólo comenta noticias del extranjero: el tsunami, otro atentado terrorista, las elecciones en Irak. Libros no lee: están caros, ¡y no tiene tiempo! Extraña el uno a uno menemista y cuenta, una y otra vez, un tour que se mandó con su señora por Europa y Miami. Esos sí que la tienen clara, macho. Sus amigos son como él: nenes, autos, telefonitos, gastos, adquisiciones, DVD, nostalgias del uno a uno, nada de comentarios adversos al gobierno de turno. No discutamos de política en la mesa, che, que la noche está estrellada y tiritan, azules, los astros a lo lejos. ¿Ven que algo leí? Y si a uno se le antoja criticar a un ministro reincidente, ellos hablan de no reabrir viejas heridas y de mirar para adelante. Y si uno insiste, le dicen tirabombas. ¡Eh, viejo, no seas tirabombas! Qué arrobadora concordia. Él cree que Blaisten es una casa de sanitarios, y el Popol Vuh un polvo pédico. Se emociona escuchando a Caetano Veloso. Sabina le parece un reventado. Y Serrat, acabado. Le divierten los travestis, y hablar de sexo en la mesa. Sobre todo si hay damas. Una de sus chanzas consiste en exclamar, siempre una y otra vez: Yo era trotskista, después lo escuché a Rubén Blades y descubrí a Dios. Un gracioso. Un gran melómano. Jamás se hace mala sangre. Frivolidad es una palabrota que nada le dice. En la quinta, no para de preguntarte: ¿La estás pasando bien, eh, man? Y agrega: ¡Ah, qué mal que viven los pobres, macho! Jura que está ascendiendo dentro de la estructura del partiducho. Y que algún día va a ser presidente.

Comentarios (4 comentarios)

Tremendo

Pablo / Septiembre 28th, 2006, 9:54 pm / #

Yo conozco a un verdadero millonario. Tiene el mejor Mercedes (blindado) y un Megane línea presidente (también blindado). Su teléfono es, en realidad, una computadora hiper portátil e integradora. Viste de puta madre. Accionista de una multinacional, terrateniente. Tiene una bodega de vinos excelentes que vale una propiedad en la barranca de San Isidro. Es un amigo, comemos asados, charlamos de la vida. Un caballero. El otro día me lo encuentro, serio, preocupado. Le pregunto qué le pasa y contesta: cuando de vos dependen más de ciento cincuenta familias, dejás de dormir.

Tu amigo, así como lo contás, es un murciélago sin alas.

Omar / Septiembre 29th, 2006, 2:33 pm / #

[…] Retratos de gente común #1. Un amigo de un amigo. [Por Lulo Luna, vía Nación Apache] […]

Plaza Constitución / Conocidos / Septiembre 29th, 2006, 4:05 pm / #

Parece un retrato de Eduardo Tato Pavlovsky, fiel exponente de la progresía vernácula.

Pablo Chacón / Octubre 2nd, 2006, 1:58 pm / #

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