Ingreso

Articulo

Perro loco

Por Andrew Vachss

Traducción de Paula Pampín

—¿Cómo que quiere abandonarlo? ¿Lo mordió o qué?
Trasladé mi peso sobre la maltratada silla de vinilo, rascando al gran doberman detrás de sus orejas tal como a él le gustaba. El hombre gordo se sentó frente a mí al otro lado de un viejo escritorio de madera bajo signos de metal pintado. “Guardián de Perros Centurión” – Ventas y Alquileres. Sostenía un lápiz en una mano, una ficha en frente de él. Las mangas de su remera agrisada estaban arremangadas, un tatuaje de una bailarina de hulla-hulla en su bíceps derecho. Cuando la carne fláccida era musculosa, seguramente la bailarina sacudiría el trasero al flexionar su brazo.
Con un chasquido de la uña del pulgar convertí un fósforo en llama. Encendí un cigarrillo. Las orejas del doberman eran gordas, músculos acordonados y suaves del cuello contra el collar de ahorque.
—Son todas boludeces —le dije al gordo—. Los doberman no se te vuelven en contra. Tienen mala reputación, pero no la merecen. Mire, lo que pasa es esto. Un tipo escucha toda tipo de historias, ¿okey? Tiene al pequeño doberman desde cachorro, se imagina que así va a asegurarse que el perro nunca se vuelva en su contra cuando crezca. Entonces golpea al perro todos los días. Controla la situación. Domina. Es fácil hacer que un cachorro le tenga miedo. Hace que alguna gente se sienta fuerte, ¿entiende? Pero los doberman, en un modo, son distintos de los otros perros, tienen buena memoria. Realmente buena. Entonces, un día, el tipo va a golpear a su perro y el perro dice: “Uy, hoy no, compañero”. Y el perro lo apalea. Como lo merece. Luego el tipo, el tipo que golpea a su propio cachorro, dice: “El hijo de puta me mordió”. ¿Entiende lo que le estoy diciendo?
Los ojos del gordo me lanzaron un desafío. Lo dejó caer cuando se lo lancé de vuelta. Su voz era suave, socarrona:
—Si no se le volvió en contra, ¿cómo es que lo está abandonando?
Mi expresión no cambió:
—Tiene el cerebro dañado. Tuve que dejarlo en una perrera cuando me fui. Se contagió algún virus de otros perros. Casi muere.
—Yo lo veo bien.
—Oh, sí. Está en muy buena forma física. Pero su mente no está bien. Está sentado por aquí y de repente estalla. Es peligroso. No podría ponerlo en una casa o algo similar.
—¿Está seguro? Quiero decir, se ve tan bien. Se volvería…
Le di un tirón imperceptible a la cadena del doberman. Sus orejas se levantaron como bala. Un gruñido sangriento y escalofriante se deslizó entre sus dientes centelleantes.
—¡Quieto! —le grité, tironeándolo otra vez. Se abalanzó sobre el gordo. Tiré bruscamente de la cadena. Las orejas del perro se volvieron gordas nuevamente como si nada hubiera sucedido.
—¿Qué hice? —preguntó el gordo, frotándose las manos.
—Nada. No ha hecho nada. Está loco. No es su culpa.
—Sí. Sí, a lo mejor podría usarlo para un trabajo de depósito. O algo. Pero no puedo pagar mucho… Quiero decir que no está entrenado o algo así.
—¿Tiene una jaula?
—En la camioneta.
Caminé con el doberman hasta la jaula. El gordo abrió la puerta. Tiré de la cadena y el doberman saltó dentro, tranquilo como aceite en agua. El gordo dio un portazo a la jaula. El doberman me miró. Metí mi mano en la jaula, froté el costado de su cabeza. Le di la espalda.
El gordo me dio el dinero:
—¿Cómo se llama? —preguntó, con el lápiz suspendido.
—Diablo, le dije.

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La planta de procesamiento de hormigón se levantaba sola en el medio de una pradera en un lote de seis acres en Brooklyn. Rodeada por una valla de cadenas de seis pies que terminaban en unas vueltas de alambre de púas. Nada en las cercanías excepto fábricas abandonadas. Sin luces en la calle. El portón del frente era lo suficientemente ancho como para que los camiones de arena y grava pudieran hacer sus entregas diarias. Los dos lados del portón estaban sostenidos por una pesada cadena con candado. Un cartel de metal blanco estaba apostado en el frente. Grandes letras rojas: PATRULLADO POR PERROS DE ATAQUE. Eran las 5:50 AM de comienzos de junio. Miré a los perros con binoculares. Un par de ovejeros, sus pelajes espesos y cubiertos con el polvo del hormigón. Un rottweiler con cuerpo robusto como un barril. Y un doberman de pelo liso y brillante.
Bien.

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—Va a haber un accidente. Este tipo no es razonable. No tengo problemas con los otros socios. Entienden cómo son las cosas. Cómo debe ser. Este tipo es un cabeza dura. Le dispararon o algo parecido, a lo mejor los otros compañeros captaron el mensaje, a lo mejor se espantaron y corrieron a los federales. Usted sabe cómo funciona esto.
—Lo sé.
—Hágalo, hay un lugar para usted entre nosotros. Le he dicho esto antes.
Mantuve mi cara neutral. Del modo en que me enseñaron, en el lugar en que fui criado. El hombre con la camisa de seda me miró, esperando. Esperé también. Otra cosa que me enseñaron. Se encogió de hombros:
—¿Mitad ahora, mitad cuando esté hecho? —preguntó.
—Sí —insistí con mi mano esperando el dinero.

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Dos días más tarde, me detuve con el auto alquilado en el portón. El sol hacía su movimiento, el amanecer llegaba pronto. Me puse rápidamente los guantes de cuero. Estaban forrados con una fina red en cadena. Me arrodillé, apunté la cámara Polaroid a la planta.
Esperé.
Escuché venir a su auto. No busqué. Un chillido de gomas de su Caddy blanco cruzó el frente de mi auto, bloqueando cualquier escape. Cargó hacia mí, flameando una llave cruz.
—¿Qué diablos se cree que está haciendo?
Traté de esconder mi cámara bajo el saco, me escabullí hacia mi auto. Me interceptó. Su cara estaba retorcida de odio y temor, con espuma en sus labios.
—¡Hijo de puta! No vas a tomar lo que es mío. ¡Trabajé para esto! ¡Dile a esos bastardos que nunca voy a pagar!
—¡Eh! No sé de qué está hablando. Sólo quería tomar una foto de los perros.
Estaba hablando de más. Cargó hacia mí, golpeó súbitamente la llave cruz sobre mi cabeza. Dejé caer mi cámara, saqué la primera foto con mi mano izquierda, giré para enfrentarlo, mi espalda hacia el portón. Los perros se volvieron locos. La navaja de resorte se abrió en mi mano. Me dejé caer agachado, encaminándome hacia él, una mano al frente para frenar su próximo golpe con la llave cruz.
Era un hombre grande, de hombros como bloque. Había visto cuchillos antes. Se alejó de mí, paralelo al portón. Levantó su mano derecha, amenazando un golpe con la llave cruz, y empujó el portón con su hombro, forzando a que se abra una hendija.
—¡Atrápenlo! —gritó. Y el doberman brotó de la abertura más allá del límite, dirigiéndose hacia mí.
—¡Diablo! —grité—. ¡Golpea! ¡Golpéalo, chico!
El doberman giró y se volvió contra el hombre grande como un tornado abatiéndose sobre una granja. Enterró profundo sus dientes en la parte superior del muslo del hombre. El grito del hombre alcanzó una octava más allá de lo humano y alzó la llave cruz para golpear violentamente la cabeza del perro. Le pegué duro en el estómago y cayó de rodillas. El doberman le desgarró la garganta. Un trozo rojo y blanco voló por los aires.
Terminó rápido.
—¡Diablo! ¡Basta! —grité. El gran perro se apartó, su hocico bañado en sangre. Abrí la puerta trasera de mi auto, le di la señal al perro y saltó dentro. Golpeé con mi hombro el portón, empujando el cuerpo del hombre hacia adentro, el rostro primero. Los otros perros despedazaron el cuerpo. Lo dejé donde estaba.
Todo depende del modo en que son criados.

Comentarios (2 comentarios)

Todo depende de muchos factores… DIcen que el perro es el reflejo del dueño pero mi perro es todo lo contrario a mi.
Como en el titulo de tu blog, aqui el loco no es el perro sino el dueño, dejame contarte la historia…

Yo tengo un Golden Retriever muy cariñoso, dulce, noble, fiel, adorable y jugueton que es un iman de mujeres que gracias a el termino envolviendome con ellas si sabes a que me refiero xD!, y yo soy un tipo que no se puede enojar porque tengo un caracter muy fuerte y entro en furia ciega demasiado rapido, osea que soy un poco transtornado soy medio psicopata pero solo si me buscan estan jodidos y sin importar si eres campeon de karate o cualquier tonteria de esas, es increible lo peligrosa que puede ser una persona cuando su paciencia se desborda y causa estragos en su mente… Hace un mes estuve caminando con mi perro en la calle y derrepente se me lanza un Stafforshire Terrier (un pitbull negro) muy corpulento y feroz con la intencion de matar a mi golden solo porque le dio la gana. En el momento donde el Pitbull se encuentra lo suficientemente cerca de mi le suelto una patada en el higado solo para advertirle que no me moleste, el se lanzo en el aire a morderme al cuello y lo conecte de un solo golpe en la cara y realmente le costo ponerse de pie. Como vio que no pudo conmigo se abalanzo sobre mi golden pero mi furia ciega se desato (todo se ve rojo y nada te duele… deberias intentarlo te sientes el increible hulk jajaja) y golpee al perro hasta dejarlo gravemente herido pero no lo mate porque la idea es que sufra eh :D? . Mi perro? El es un amor (y gracias al cielo salio ileso)… el nunca le haria daño a nadie… Pero el detalle es que soy todo lo contrario a el :) y si alguien cruza la raya estara muerto ;)…

Seguro tu crees que mi perro ideal seria un pitbull o una maldita bestia come hombres… nah, que se jodan todos los buscapleitos sean humanos o animales!

No me culpes por ser asi, culpa a los niños que me molestaban en la escuela siempre por ser el mas pequeño de la clase y a todos los bravucones que me pegaban sin razon… hoy mido 1.80 y estoy haciendo pagar uno por uno a todos esos idiotas que hicieron de mi vida un martirio y es muy divertido golpearlos en la boca del estomago y hacerlos vomitar sangre y escucharlos pedir misericordia, esa misericordia que nunca me dieron a mi y que siempre pedi desesperadamente cuando me golpeaban en la escuela (sufri mucho cuando era niño) pero aun asi respeto a quienes no se meten conmigo.

La gente se pregunta porque eres cruel… y ellos no tienen idea de lo que una persona ha vivido para comportarse de esa manera. Nadie tiene derecho de burlarse de nadie ni de subestimar a los demas porque todos los seres humanos merecen respeto, salvo si eres un maldito imbecil que hace miserable la vida de personas inocentes mereces ser torturado hasta que agonizes del dolor y te de un infarto bastaaaante largo… Nunca subestimes a nadie porque no sabes si en el futuro te va a pisotear.

Yo digo que mi perro es mi mejor amigo porque no critica, no me regaña, no se queja de mi, siempre esta de buen humor y me quiere por lo que soy aunq sea un desquiciado con problemas de conducta y traumas de la infancia… jugar con el me hace olvidar de todo lo malo que me ha pasado en mi vida y el amor que ofrece un perro es incondicional. Nisikiera tu familia te saluda con tanto aprecio cuando llegas a su casa y si te peleas con ellos siendo su culpa te dejan de hablar y eso te hiere y empeora las cosas mientras tu perro asi tu lo regañes el regresa triste buscando tu atencion y tu compañia sin orgullo de por medio.

Y saben que me enfurece mas? Ayer mi perro olio a un tipo y el tipo le pego una bofetada fuerte, mi reaccion fue de pegarle un gancho en la sien y el hombre cayo aturdido mientras yo le gritaba HEY TU TE CREES MUY MALO EH??, me lanze sobre el y empeze a golpearlo hasta que me parti una mano pero no me importo… supe que el no lo volveria a hacer porque se lo llevaron cargando, yo no le hice nada a el para que le pegara a Zeus. Yo trato d manejar mi ira tomando clases de boxeo y aikido pero creo que lo que mas me controla el temperamento es preocuparme por mi perro.

Un perro es la mejor compañia que alguien pueda tener. La gente es hipocrita y hablara mal de ti a tus espaldas y vas a tener que intimidarlos y demostrarles que tu no eres payaso de nadie, la gente en cualquier momento te va a traicionar y vas a tener que darles una leccion. Ayer sufri mucho, hoy los estoy haciendo pagar. Ahora voy por la calle y nadie me dice nada, nadie me empuja nadie me insulta y todo porque en la vida hay que ganarse el respeto por las malas. Pero convertirse en un bravucon seria meterse con personas inocentes y golpear personas que no conoces solo para sentirte poderoso cosa que realmente odio… si el esta quieto dejalo en paz! si te molesta pidele que pare si no lo hace destruyelo!

Creeme, yo tambien soy bastante problematico. Vengo de una casa de peleas familiares, una hermana demasiado odiosa y rebelde, un padre muy testarudo, una madre que cree que siempre tiene la razon, una infancia hecha trizas, mucho odio en mi interior y al proximo que se le ocurra la brillante idea de molestarme le voy a demostrar que EL UNICO QUE ME PUEDE JODER SOY YO MISMO!!!

Afortunadamente me supere en la vida, hoy en dia soy inversionista y tengo suficiente dinero para vivir libre de preocupaciones, tambien soy musico y aparentemente todo va bien, el pasado quedo atras y gracias a mi perro mi vida tiene otro significado. Ahora si me puedo preocupar por alguien y tengo una causa para seguir adelante…

Mi mejor amigo se llama Zeus y es un Golden Retriever, ademas es el unico amigo que tengo!

Conclusion: El perro es igual al dueño??? ESO DEPENDE!

Jesus C / abril 21st, 2007, 4:07 am / #

Loco, de onda, andá a terapia… Te va a ayudar mucho.

Gustavo / marzo 10th, 2008, 1:51 pm / #

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