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Nisman, la historia antes de la muerte lenta

Tengo en mis manos la posibilidad de acotar la historia antes de su falsificación. No es un privilegio, pero sí una obligación. ¿Qué documento periodístico no puede ser afectado por la falsificación del kirchnerismo en su retirada ominosa? La respuesta es reproducir ciertos artículos publicados por Gramma 12 u Oficialismo 12, medio cooptado por el kircherismo como tentáculo de sus intereses. Modificar la historia no es fácil, tampoco el pasado. Borges decía que modificar el pasado es un ejercicio de la memoria, no de la historia. La historia es lo dicho y sus interpretaciones. Antes de que el aparato de propaganda borre los rasgos de la ignominia, reproducimos estas notas donde quedan expuestos el nivel de compromiso de Labaké (un militante del peronismo Triple A, hasta ahora sin cita en Tribunales Federales respecto a la causa Triple A, en manos de Oyarbide), hoy denunciante de periodistas y miembros de la comunidad judía en Argentina como “traidores a la patria”. Hablando de traidores, ¿alguien recuerda un gesto amistoso de Juan Domingo Perón con la comunidad judía? En el reciente programa del periodista Gustavo Sylvestre se presentó el mismísimo Kollman negando lo escrito más abajo. Es, en cierta medida, una oferta maravillosa para evaluar cuán grande es la cooptación de los servicios de inteligencia argentinos sobre la clase periodística (me refiero a clase como imaginario de la manipulación o formación de opinión de las masas). En sí, toda esta payasada mediocre remite a pensar que la información es tan ridícula como objeto de manipulación. Kollman es un mediocre con acceso a información privilegiada. Habría que preguntarse, en la línea de Labaké, si su conocimiento no es, de alguna manera, traición a la patria…, pero, ¿la patria de quién?

Omar Genovese

Página 12, Sábado, 25 de septiembre de 2004

 

Labaké dice que lo de la AMIA fue obra de Israel

El dirigente peronista, designado abogado de Kanoore Edul en la causa, sostiene que la mutual estalló por explosivos que había en su interior, hecho tapado por la SIDE, la CIA y el Mossad.

Por Raúl Kollman

 

La causa AMIA sigue deparando sorpresas. El ex abogado de Isabel Martínez de Perón y dirigente minoritario del justicialismo, Juan Gabriel Labaké, informó esta semana que se ha convertido en abogado defensor de la familia Kanoore Edul, cuyo integrante Albertito Kanoore Edul estuvo –y está– sospechado de tener relación con el ataque contra la AMIA (ver aparte). Que Labaké sea designado defensor de los Edul no tiene sorpresas, pero sí la hipótesis que lanzó a través de un correo electrónico: que el atentado contra la AMIA fue obra de israelíes. El punto de partida es que la Trafic no existió, el explosivo estuvo –según Labaké– adentro de la sede de la AMIA y supuestamente existió una connivencia de la SIDE, la CIA y el Mossad para tapar la responsabilidad israelí, aunque el letrado no arriesga ninguna teoría por la cual Israel o ciudadanos israelíes podrían estar interesados en atentar contra la sede central de los judíos argentinos. Eso sí, ya hace un tiempo el propio Labaké deslizó que el ataque a las Torres Gemelas era “un atentado o un autoatentado”.
A Albertito se lo llama así para diferenciarlo de su padre, Alberto, un amigo de Carlos Menem y anteriormente de Juan Domingo Perón, durante cuyo gobierno integró la misión a Libia que en su momento encabezó José López Rega. Alberto padre fue líder del Centro Jabrudense, inmigrantes de Jabrud, Siria, como por ejemplo la familia Yoma o los Al Kassar. Según lo que dicen varios allegados, Kanoore Edul se distanció de Menem a principios de los ’90, aunque no está claro por qué.
Con todos los ingredientes de sospecha señalados por la pesquisa, cuando se hablaba de Kanoore Edul se refería a la “pista siria” y el juez Juan José Galeano admitió que cuando detuvo a Albertito recibió una llamada de Munir Menem, hermano del ex presidente, interesándose por la situación del hijo del amigo del riojano. Albertito quedó en libertad, aunque después pasó un período tras las rejas por delitos más comunes, relacionados con cheques sin fondos y maniobras económicas.
En un correo electrónico difundido esta semana, el abogado Labaké tituló su enfoque de manera clara: “AMIA y embajada, la pista israelí”. El letrado informa que ha sido designado defensor de Alberto padre, de Albertito y de sus hermanas, Alicia y Mabel, quienes han sufrido –según señala Labaké– enormes daños por ser descendientes de árabes sirios y de religión musulmana.
“Hoy se ha desatado una nueva y virulenta campaña para hacer creer que existe la pista siria y, por eso, el principal agente de la SIDE, Jaime Stiusso, señaló a Siria y a Kanoore Edul como sospechosos –sostiene Labaké–. Los hechos concretos obligan objetivamente a dirigir la investigación hacia una posible pista israelí.”
Labaké enumera como argumentos que ya en el caso del atentado contra la embajada de Israel hubo una pericia que señalaba que la explosión fue dentro del edificio de la embajada y no con un coche-bomba. De allí colige que aquel fue un atentado que los israelíes cometieron en su contra. 
Respecto de la AMIA, Labaké sostiene que tres especialistas de la Universidad de Tucumán, los mismos que se pronunciaron en el caso de la embajada, nuevamente dijeron que la explosión se produjo dentro de la AMIA y no mediante un coche-bomba. En realidad, ocurrió justo lo contrario. Los especialistas tucumanos reprodujeron en forma virtual, por computadora, la explosión de la AMIA señalando que fue con un coche-bomba, que se incrustó a 45 grados contra el edificio, que provocó la caída de las columnas de adelante de la mutual judía, que también se derrumbó la losa y que ello provocó que el edificio se viniera abajo hacia adelante. Además, otras ocho pericias llegaron a la misma conclusión y el Tribunal Oral también adelantó que el coche-bomba existió. Los otros elementos en que se basa Labaké es que las pistas falsas fueron supuestamente sembradas por los rescatistas israelíes que vinieron a ayudar después del atentado y entre esas pistas falsas estuvo el motor de la Trafic, hallado entre los escombros de la AMIA, “principal prueba de la pista Siria-Edul”, según la versión del letrado. A partir de allí, Labaké asegura que se complotaron la CIA, el Mossad, la SIDE, la AMIA y la DAIA para ocultar la pista israelí. “Por todo lo dicho –concluye Labaké–, es indispensable la investigación de la pista israelí en ambos atentados. Está en juego la justicia hacia mujeres y hombres inocentes y la seguridad de la Argentina, que es de todos.”
El abogado no explica por qué los israelíes pondrían una bomba en su propia embajada y tampoco por qué atacarían a la AMIA. En la embajada hubo grupos nacionalistas que sostuvieron que estallaron armas depositadas en un sótano, aunque en verdad las armas no estallan. Tampoco pudieron explicar para qué una embajada iba a acumular explosivos, que no sirven como elemento de defensa. En todo caso, la hipótesis de esos grupos nacionalistas era la de un accidente, más allá de que la Gendarmería y varios otros peritajes afirmaron que se usó una camioneta Ford F-100, patente B-1.275.871, comprada en la avenida Juan B. Justo como cochebomba. En el caso AMIA ya no habría siquiera espacio para una teoría del accidente: la hipótesis es que israelíes pusieron la bomba, no se sabe con qué objetivo. Hasta ahora, sólo dos grupos neonazis habían planteado esa visión de los hechos, señalando que los judíos se querían ubicar como víctimas de atentados. Se trató de algo irrisorio, teniendo en cuenta que se producen centenares de atentados contra Israel y los ciudadanos israelíes y no hacía falta inventar ninguno. Es más, fuera de los neonazis, ni en Medio Oriente las organizaciones fundamentalistas más antiisraelíes sugirieron semejante hipótesis para lo ocurrido en Buenos Aires.

 

Huellas que llevan al atentado

 

Por R. K.

Los hechos que pusieron en marcha la investigación sobre Albertito Kanoore Edul en el caso AMIA son los siguientes:
- El domingo 10 de julio de 1994, a las 15.30, hubo una llamada desde el celular –característica 449– de los Kanoore Edul a la casa del armador de autos truchos Carlos Telleldín. El Tribunal Oral dio por probado que ese día Telleldín les entregó la Trafic a quienes después usaron el vehículo para atentar con la AMIA.
- Según Galeano, cuando llamó a declarar a Albertito, éste sostuvo que por aquella época buscaban comprar una camioneta y como Telleldín publicó un aviso vendiendo una Trafic llamaron para averiguar. Sin embargo, el magistrado aseguró que no llamaron a ningún otro teléfono correspondiente a los varios avisos publicados aquel día.
- Después, Albertito dijo que quien hizo la llamada fue su chofer, por cuanto el celular estaba en el auto, pero el chofer lo negó debido a que la llamada fue un domingo. Finalmente, Kanoore Edul afirmó que no se acordaba de la comunicación y tampoco Telleldín dio explicación alguna.
- Ante la AMIA, se colocó un volquete cinco minutos antes del atentado y en él se echarían escombros de las reformas que se estaban haciendo en la mutual judía. En la hoja de ruta del camión de la empresa de volquetes, figuraba que minutos antes dejó un volquete en el baldío de la calle Constitución 2657. Los Kanoore Edul registran domicilios en Constitución 2745, 2695, 2633 y 2699, o sea a metros del lugar.
- En el baldío de Constitución 2657, sólo había una casilla que ocupaban dos personas. Lo asombroso es que esa pareja consiguió que la dejaran vivir allí gracias a una gestión hecha por Alito Tfeli, el médico de Menem. La pareja dijo que nunca pidió ningún volquete.
- La empresa dueña del camión y el volquete fue Santa Rita, cuyo dueño también era de origen árabe, Nassib Haddad. Santa Rita, además, era un gran comprador de amonal, el explosivo usado en la AMIA, y en la investigación judicial nunca se pudo comprobar si utilizaron todo el amonal comprado en sus canteras o tuvieron un sobrante.
- En la pesquisa hecha por Galeano, no se les imputó nada ni a Kanoore Edul ni a Haddad, por lo que ambos fueron desvinculados de la causa. Sin embargo, el nuevo juez del caso, Rodolfo Canicoba Corral, aprobó un plan de acción que le presentó el titular de la unidad AMIA del Ministerio de Justicia, Alejandro Rúa, en el que se plantea investigar “al entorno de Kanoore Edul”. Está la sospecha sobre la llamada y el hecho de que en la agenda de Edul figuraban los teléfonos de gran cantidad de talleres mecánicos y desarmaderos, pese a que se dedicaba al rubro textil, y también figuraba el del agregado cultural de la Embajada de Irán, Moshen Rabbani, considerado por Galeano como organizador del atentado.

 

Bielsa y el canciller iraní

 

El gobierno argentino volvió a reclamarle a Irán que acepte y responda los exhortos cursados en su momento por el juez Juan José Galeano y luego por Rodolfo Canicoba Corral, en la investigación por el atentado de la AMIA. Así se lo expresó el canciller Rafael Bielsa a su par iraní Kamal Kharrazi en una reunión a solas, sin equipos técnicos, que mantuvieron ayer en Nueva York. “Le expliqué que todas las objeciones que se hacían a la instrucción llevada adelante por (el juez Juan José) Galeano se han vuelto abstractas porque ahora hay un tribunal oral que ha resuelto una enorme cantidad de cosas, de modo que tenemos un nuevo proceso”, dijo el canciller en declaraciones radiofónicas. De esta manera, se refirió al fallo del Tribunal Oral número 3 que a principios de septiembre dejó en libertad a todos los acusados. “Lo más importante es que Irán entienda que la cooperación en materia judicial es una costumbre internacional. Y que de esa manera podemos mover el escenario de una forma más ajustada a las leyes”, agregó Bielsa.

 

Aquí la nota original, si no la borraron después de esta publicación: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-41503-2004-09-25.html

Comentarios (un comentario)

Solo cuando el poder se encuentra en manos del peronismo fascista se puede intentar tergiversar los hechos de la historia y transformar a las víctimas en culpables.La mentira y las falacias son los instrumentos de la política de los fscistas.

Mario Sterman / mayo 1st, 2015, 9:20 am / #

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