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Articulo

La mosca azul

Por Raúl García

Cuando abandonó sus frecuentes visitas al gabinete de la adivina fue para entregarse a placeres diversos, ejercicios y rituales.
Diariamente se fumaba un porro, mientras observaba detalladamente su propia escritura corporal y después daba comienzo a los ejercicios masturbatorios. Sobre los labios amoratados de su pene erecto apoyaba una larva que había cazado por la mañana, se trataba de una mosquita azul calliphora en estado casi larvario. Cuando el gusano (casi perdido en las formas anatómicas del insecto) comenzaba a moverse automáticamente y con desesperación, entonces iniciaba el ejercicio masturbatorio. Mientras agitaba su pene con velocidad creciente, la mosca –abandonada definitivamente su forma larvaria– movía las alitas que acariciaban el glande como un suave terciopelo. Y producía el pistoneo del pene, exacto siempre el mismo recorrido. ¡Sshhaackk! ¡sshhaackk! El cuerpo continuaba encendido por una llama cada vez más viva, hasta que finalmente llegaba el orgasmo: sentía que el pene le explotaba y se encendían luces rojas, verdes y amarillas. El semen era despedido con tanta violencia que la mosca quedaba pegada contra la pared. Como si fuese una fina calcomanía.
Después de frustrados intentos, consiguió asistir a un concierto de rock. Trepó en un colectivo de la línea 99; se dirigió hacia el Luna Park. Bajó sobre la avenida y caminó unas pocas cuadras oscuras, hasta que divisó una multitud reunida. Cuerpos encimados y en movimiento rompían el aire espeso de una semana mordida. El olor a marihuana inundaba el espacio. Después de mezclarse entre la gente, se detuvo a observar los movimientos de un joven rubio, de alta estatura, y cuyos músculos estriados marcaban el grueso volumen de su cuerpo, introdujo los dedos en sus bolsillos y extrajo un porro encendido con tanta simplicidad como si extrajera un billete. Frente a él, dos adolescentes levemente recostados sobre una escalinata copulan con frenesí. Ella se revuelca mientras gime y rasguña al chico. Finalmente, con voces apagadas gimen a dúo. Él eyacula humo de yerba por los ojos, mientras ella navega su orgasmo de la cabeza a los dedos de los pies. Sentía que el aire se cargaba más y más. Y un rumor vocal crecía a borbotones. Los cuerpos comenzaron a cruzar una estrecha arcada. Cuando llegó su turno, fue empujado por el resto de los cuerpos al interior de un recinto oscuro y bullicioso. En medio de la oscuridad y tanteando a su alrededor consiguió sentarse. Esperó. De pronto el bullicio se interrumpió, y del techo del recinto se deslizó una bola enorme impregnada de espejos. La bola giraba y giraba. Sobre ella se concentraban muchos haces de luz que, junto a la música ambiente (Tetas y cervezas de Frank Zappa), le provocaron efectos psicodélicos. Su mundo se redujo a luces y sonidos giratorios que arrastraban sin destino sus ideas. Después de un rato, las luces comenzaron a apagarse. Cada vez se volvían más tenues, al igual que la música. El humo que flotaba en el ambiente iba tomando un color azulado. Menos luz, menos música. Imprevistamente, un círculo elastizado de color fucsia se proyectó sobre el centro del escenario. Una figura humana reptó hasta alcanzar la superficie iluminada, alargó su brazos escuálidos, tomó el micrófono y lo acercó a su boca. Eructó con fuerza “¡ggrruuuaaccc! y luego anunció: “¡Queremos yerba para el mate!”. Inmediatamente recordó que había leído el mismo mensaje en un graffitti mientras hurgueteaba por las calles de Palermo. Las declaraciones del locutor fueron saludadas con una ovación. Después de pasar su breve aviso, la figura humana se retiró. Otra vez la oscuridad inundó el recinto. Hasta que tenues colores amarillentos se fueron insinuando sobre el escenario desierto. De pronto, la boca oscura escupió una pareja de gays: un negro bahiano y un pequeño rubio con cara de niña. Sin mirar hacia el público, el negro desnudó a su compañero con violencia, le rasgó las vestiduras de un terrible manotazo. De inmediato, él mismo se arrancó la ropa. El público rugió en aplausos. El negro tomó al rubio de la cintura, lo acercó a su cuerpo, y sin reparos le abrió las nalgas y lo penetró. El rubio emitió un grito. Luego vinieron otros gritos, más placenteros, entrecortados… Las luces desprendidas por los espejitos de la bola giratoria prolongaban su circulación en las cabezas de los espectadores. Una nube blanca de casi un metro de espesor flotaba sobre el estrado. Los gays se perdieron en el colchón de humo, como si estuviesen flotando en el interior de un sueño. El negro se incorporó, tomó de los cabellos al rubio, lo cargó sobre su pene, escupió hacia un costado del escenario y se retiró. Nuevamente, el público estalló en aplausos. Muy excitado, también aplaudió hasta que las manos registraron un incómodo ardor. Percibió un fuerte dolor en los huevos. A la izquierda del escenario se descubrió un pequeño telón, de donde emergieron cuatro músicos. Prometían hacer de las suyas toda la noche. La luz se concentró en ellos. Un, dos, treess, vaaa… sonó un acorde, y otro. El guitarrista saltaba rítmicamente alcanzando casi dos metros de altura, parecía un pistón aceitado. Quien estaba sentado a la batería era un cúmulo de nervios cabeceando, mientras otro aporreaba el piano eléctrico, los melotrones, sintetizadores que no cesaban de llorar. Mientras cantaba, el último se refregaba por el piso como un animal decapitado. Pensó que se trataba de una música del infierno. Dijo en voz alta “¡Esto es Rock’n roll!”.
Cuando la banda se despidió, vio a unos acróbatas precipitarse del techo sobre la cabeza de los espectadores. Uno de ellos gritó “¡Esto es todooooo!”. Se terminaba el espectáculo. Mientras abandonaba el estadio pensó que cada día era más difícil conseguir esa maldita larva.

Comentarios (un comentario)

debo confesar que me calenté bastante con este relato…terminé masturbandome yo tambien…mi pene mide (erecto) aproximadamente 17,3 cm., no erecto mide solo 10 cm. xD!!
bueno tengo 14 años….ups!! me masturbo una vez al mes…para liberar la presion testicular…pero esto me esta trayendo problemas, solo empece a mastturbarme a los 13 años, desde allí he comenzado a tener erecciones contínuas con cada cambio de temperatura que sufro…bueno ayudenme plis….chau!! gracias, la pág esta buena solo manden mails.

marco / marzo 29th, 2008, 9:56 pm / #

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