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Postales de un Congreso de Cultura #1

Por Maximiliano Tomas

Hace ya un tiempo que, desde estas páginas, nos preguntamos por las directrices de la gestión del gobierno de Néstor Kirchner en materia de política cultural. Hasta ahora, habíamos logrado apenas algunos acercamientos. Atisbos: intenciones explícitas o solapadas, voluntades, operaciones y trascendidos. Pero entre el viernes 25 y el domingo 27 de septiembre se realizó el Primer Congreso Argentino de Cultura (¿qué designaba la “a” minúscula del logotipo que se multiplicaba en carteles, afiches y credenciales? Un enigma que sólo parece haber resuelto el periodista Emilio Perina el último día. Pero eso será mucho más adelante), en la ciudad de Mar del Plata y organizado por la Secretaría de Cultura de la Nación, el Instituto Cultural bonaerense y el Consejo Federal de Inversiones. Y, aunque pocos lo esperaban, horas antes de la inauguración –la verdad sea dicha, por motivos más de reingeniería política que culturales: asistir a la inauguración del hotel del sindicato de camioneros– se hicieron presentes en Mar del Plata el Presidente; la senadora Cristina Fernández; el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; el gobernador de la provincia, Felipe Solá, y hasta el jefe de Gobierno de la Ciudad, Jorge Telerman.
Para la mayoría fue un viaje relámpago. Pero Cristina Fernández, Alberto Fernández y Solá aprovecharon y se dieron una vuelta para inaugurar, junto a José Nun (foto), el evento. Pasando en limpio: si el actual gobierno buscaba explicitar las líneas vectoras de su política cultural, era dable esperar que lo hiciera en este Congreso de Cultura.
Lo primero que quedó en evidencia al advertir la composición de las charlas y las conferencias en la grilla fue que ahí faltaban los agentes productores de cultura: pensadores, escritores, intelectuales, artistas en general. Las ponencias iban a estar a cargo de funcionarios y administradores, lo que, a priori, no era una mala idea: ¿quién mejor para hablar de financiamiento, desarrollo e integración cultural? Lo segundo que se advertía era que –la ausencia ilumina– en la estructura gobernante los intelectuales no abundan y, pese a lo que suele creerse o difundirse, no ejercen un poder de primera línea. Nun y Horacio González son, en este sentido, las dos cartas de las que la administración oficial puede jactarse: intelectuales de peso, trayectoria y prestigio están a cargo de la Secretaría de Cultura y de la Biblioteca Nacional. Los dos, tal vez junto al escritor Mempo Giardinelli, fueron los únicos que pronunciaron ponencias (en tres días enteros de mesas redondas) que estuvieron por encima de la media, con ingenio, propuestas y –algo que tampoco abundó– ductilidad a la hora de hablar en público.
Pero no nos adelantemos.
¿Qué es, qué tiene que ser un Congreso de Cultura? ¿De qué se debe hablar, qué tensiones hay que poner en evidencia? ¿Quiénes deben hacerlo? ¿Es posible coordinar un aporte verdadero y coherente en un Congreso que se hará cada dos años y dura apenas tres días? ¿Puede escapar un evento apoyado y financiado por organismos oficiales de la posibilidad concreta de convertirse en un acto proselitista, en un Congreso partidario?
Preguntas: incógnitas que, ayudados por lo que sucedió en Mar del Plata desde la inauguración oficial hasta la conclusión, dos días más tarde, trataremos de ir develando en las próximas semanas.

Publicado en el suplemento de Cultura de Perfil el domingo 3 de septiembre de 2006.

Comentarios (2 comentarios)

[...] [La primera parte de este artículo se encuentra acá.] [...]

NACION APACHE » Blog Archive » Postales de un Congreso de Cultura #2 / septiembre 11th, 2006, 9:20 am / #

[...] [La primera y segunda parte de este artículo se encuentra acá y acá. La intervención a la que se hace referencia de Luis González Bruno está acá. La de Fogwill, acá.] [...]

NACION APACHE » Blog Archive » Postales de un Congreso de Cultura #3 / septiembre 18th, 2006, 12:23 am / #

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