Joie du vivre
Por Carlos Racak
Me pregunto por qué hay historias que son imposibles de contar. Sin embargo vuelven, insisten. A la vez se presentan tan cercanas que, como un ciclón, nos dejan patas para arriba y con papeles sueltos por toda la habitación, frascos volcados y líquidos derramados sobre el piso.
La historia que quiero contar empieza con alguien que dice bailar para la luna, habla de un dúo –que la bailarina por ese verano ensayaba–, de la música de Poulenc que teje la trama de su número. También habla de jóvenes salidas –entusiasmos y temores– y de la cercanía del mar.
Luego la historia habla de diez años de música, danza, teatros. Poulenc.
Finalmente Francis, casi siempre simpático, alegre y entrador, se queda a vivir conmigo; ella se va –al margen de cada uno de sus dúos– con una valija de tango a recorrer el mundo en la ciudad y la ciudad en su mundo.
Se va. Entre tantas otras compañías y –no sé si así llamarlo–, legados, me quedo con Poulenc, que en el comienzo de la historia era nadie. Hoy, con tanta frecuencia como él desea, está en el living de casa. El sol entra por las ventanas: musique de chambre, o música orquestal, y la soberanía de mi vida.
Un dúo se troca por un dúo que se intercambia por otro dúo: la síntesis que describe el argumento encaja ilusoriamente cada ficha en su ranura. Sin embargo jamás se atreve a escribirse hasta el final.

Comentarios (2 comentarios)
[...] A propósito de Poulenc, texto publicado en Nación Apache [...]
Joie du vivre « AÑADIDURAS / Septiembre 3rd, 2006, 9:06 pm / #
[...] http://www.nacionapache.com.ar/archives/582 [...]
Apaches « AÑADIDURAS / Octubre 18th, 2006, 3:31 pm / #
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