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La lengua hace mesura

getcover.ashx[Sobre Perros de la lluvia de Ricardo Romero - Grupo Editorial Norma - Colección La otra orilla]

Por Omar Genovese

Las versiones de la soledad humana remiten a cierta cartografía infinita de una memoria que se construye desde el primer hombre (si es que existió un yo inaugural) y que, durante miles de años, registra la suma de actos y consecuencias, en incierta locación imaginaria. Dicha región hace materia en ciertos capítulos de la literatura, a saber: las novelas. Ricardo Romero deja al lector suspendido en tal origen, y al comenzar a leer Perros de la lluvia ya estaban instaladas todas las soledades, pensándose y errando, en acción definitiva, más allá de la apariencia simultánea. Por eso comienza en la parte 9, para decrecer hasta un final en el 1: nosotros –ya embebidos por la trama– llegamos con la parte 10, movimiento del pasado, recuerdo de lecturas fragmentadas por el metrónomo del tiempo íntimo. Esto se logra por un corte en bruto o desencuadre de instantes disímiles, en personajes distantes y a la vez cercanos, sumando pensamientos espaciales y observaciones laterales. Con habilidad y agudeza, Romero selecciona las piezas del puzzle, nos hace dueños del desamparo existencial que atraviesa Paraná en una noche cerrada por tormentas, lluvia, intenciones, culpas, temores y angustias.

Hay un vuelco mimético: en los capítulos iniciales asoma el policial, pero el cruce geográfico traza un recorrido insomne, y el suspenso cierra, apaciguado, toda posibilidad de salvación. La topología en que se extiende Paraná, ciudad que hace ficción en lo nocturno, es admirable: desmoronándose, exhibiendo túneles imprevistos, malolientes, donde el estilo se pierde o refugia, aludido por la desesperanza. Lo simultáneo pende de la habilidad de una tercera persona cuyas dosis más interesantes, giros situacionales que aplican vorágine, reside en la observación minimalista que los distintos personajes abandonan como sombras, casi sin motivación, y aún así, olvidando de qué se el destino. Romero postula que la existencia es una errata, dejarse estar o ser llevado, como agua corriendo hacia las bocas de tormenta que alivian la calle sin testigos. Tiempo y agua, una teoría como si su caudal fuera reloj de la ficción.

Perros de la lluvia urde lo narrado hacia el sacrificio en perplejidad ante un amanecer sorprendente, sin afectaciones ni clishés. Su lengua hace mesura, incita a releer, volver sobre los personajes y perderse con ellos en una aventura que, de manera extraña, será distinta.

El presente artículo se publicó el día 13-05-2012 en el suplemento Cultura de Perfil Diario.

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Phantom Circus » Blog Archive » Perros de la lluvia / Mayo 13th, 2012, 11:14 am / #

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