Capitalismo en China y Fondo Monetario
Por Leonardo Sai
En este artículo presentamos una perspectiva sobre la política mundial mediante una lectura de un paper recientemente publicado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su página web.
El trabajo en cuestión fue escrito, en marzo de 2012, por Ashvin Ahuja y se llama “De-monopolization Toward Long-Term Prosperity in China” en el marco de los estudios del Departamento del Asia y Pacífico del FMI. El trabajo se encuentra, actualmente, online en el sitio web del Organismo Internacional (www.imf.org) Todos los papers publicados por el FMI “avisan” que los mismos no se deberían tomar como representantes de los puntos de vista del Organismo dado que expresan análisis de autor y necesariamente no representan su política. La idea de las publicaciones es provocar el comentario; contribuir al debate.
Proponemos la lectura opuesta bajo dos claves de metodológicas:
1) La afinidad electiva entre las consecuencias teóricas del paper específico que analizaremos y la política económica impulsada por el FMI para el caso chino.
2) Sin realizar ninguna discusión teórica sino tomando sus propios “hallazgos” mostrar el carácter político de la escritura abstracta (basada en modelos matemáticos) de la investigación en curso publicado por el Organismo.
***
El paper comienza afirmando que el chino medio gana nueve meses menos y es diez veces menos productivo que el norteamericano medio en paridad de poder de compra:
During the past decade, the average Chinese earns approximately 9 times less than the average American and the typical Chinese worker is less productive than her American counterpart by a factor roughly 10 when messured at purchasing power parity (PPP)… Thus, even accounting for measurements errors, most of the differences in aggregate productivity and therefore living standards between China and the U.S. have to be rroted in the inefficiency in the non-manufacturing—mostly domestic-orientated services and agriculture— sectors (Ashvin Ahuja; 2012; p.3)
La explicación según el consenso académico actual —afirma Ahuja— debe atribuirse a la “productividad total de los factores”. El trabajo no expone lo que la “productividad total de los factores” es (Total Productivity Factor o TFP, según sus siglas en inglés) sino que asienta como legítimo su uso en el “consenso académico vigente”. Lo que sí afirma y concluye es que “la mala distribución de los recursos empresarios produce adversos efectos al agregado de los factores totales de la productividad”.
Dicho en otros términos: lo que la investigación empírica busca presentar es que en China existe una “sistémica mala asignación de los recursos” —probada por la investigación mediante un modelo matemático abstracto de comportamiento “estratégico” que cuantifica, en una situación ideal sin derechos y prácticas monopólicas establecidas por el estado chino, la apuesta de unos grupos de interés, nacionales o extranjeros, por una mejor tecnología haciéndose de los mejores estándares para competir—como problema central de la productividad del trabajador chino promedio respecto del norteamericano. El “diagnóstico” equivale a afirmar que el problema está en el piso (servicios, infraestructura, etc) dado del sistema económico chino. Es “el piso” o el trabajo socialmente necesario lo que hace menos productivo al trabajador chino.
El objetivo de la publicación es, entonces, precisar el “bloqueo de la competencia” y sugerir la liberación de sus fuerzas como medio de alcanzar una “prosperidad de largo plazo” en la economía del Dragón. Sucede que la ecuación presentada no es “matemática” sino dogmática.
A saber: más libertad para competir = más riqueza para las naciones / más límites a la competencia de mercado = más obstáculos al crecimiento de la productividad y al progreso económico = país pobre:
Despite increasingly robust competition over the years and substantial improvement in business regulatory environment, influential partners, protection from competition and extensive pricing power continue to characterize the environment in China’s business sector today (World Bank, 2011 and Conway, et al., 2010) China’s economy is still dominated by state and state-partner monopolies, which are shielded from meaningful competition in the domestic market, for instance, by state support, regulations, licensing and technology sharing rules. These firms tend to be large, capital-intensive and well-connected, concentrated in “strategic” and “pillar” sectors, and benefit from subsidies as well as preferential access to finance, land and other resources. They are not confined to electricity generation and distribution, natural gas, and water, but outside of the industrial sector, such as banking, telecommunications and the media. Subsidization of these firms can work effectively to promote employment growth, deter entry and discourage more productive work practices. Finally, murky ownership rights, unsystematically kept titles, financial records, collateral and pledges increase due diligence costs and work as barriers against potential entrants, especially those that are smaller or not homegrown. (Ashvin Ahuja; 2012; p.7)
Tal es el núcleo político del paper: Veámoslo.
El estado chino —a pesar de sus reformas aperturistas– mantiene derechos de monopolios estatales sobre empresas capitales-intensivas que se benefician con subsidios más allá de los sectores, estrictamente, industriales ampliándose a las telecomunicaciones, los medios de comunicación, la banca. De forma grosera: la economía de servicios. ¿Qué se recomienda?
El autor sostiene que “si se genera una mayor competencia, fundamentalmente, en el sector de los servicios: más servicios se producirían a menor costo convergiendo a la baja de precios generales a través de los sectores” levantando el piso de la productividad social (el famoso “TFP”) y entonces “más y más firmas chinas innovarán y exportarán las mejores prácticas al mundo” de forma tal que la brecha entre la china de hoy y los países líderes en industrialización “será eliminada dejando así atrás las estrategias de negocios (basadas en la creación y sostenimiento de accesos privilegiados) anacrónicas”. Sociológicamente: el gobierno chino al cerrar el “mercado de servicios” mantiene como efecto no deseado una baja productividad del trabajador chino promedio. ¿Es esto así?
No hay ninguna duda que malas infraestructuras y pésimos sistemas de servicios en sentido amplio encarecen los costos y bajan la productividad social media. No es lo mismo producir en la misma unidad temporal el mismo producto en una economía ágil con potencia innovativa, un piso industrial densamente desplegado, con un sistema de transportes óptimo, redes amplias de comunicación e infraestructura tecnológica suficiente que producir en una economía que encuentra serios obstáculos estructurales o que carece de ese piso general del desarrollo de las fuerzas productivas. Es que, en uno y otro ejemplo, se trata del esfuerzo medio de la sociedad como conjunto para producir un valor.
Ahora bien, la cuestión política del paper está muy lejos de ser “una receta para la prosperidad”. Proponemos como lectura interpretarlo como un discurso que busca la penetración del capital tecnológicamente potenciado sobre la acumulación nacional china. Lo que el Partido Comunista Chino expresa, públicamente, en sus Asambleas y Congresos es la necesidad de avanzar hacia una situación de autonomía tecnológica. Admite, a pesar de conquistas históricas, la dependencia especializada y un sistema de innovación y desarrollo aún incapaz de incidir en la productividad media. China es tecnológicamente dependiente y lo sabe. Se asocia, copia, intercambia, busca la transferencia de saber a cambio de inundar economías con compras masivas.
El paper propone una forma de desarrollo liberalizado que, sin regulación, innove sobre el espacio del valor asiático, esto es: un modo de acumulación donde la palanca de la decisión sea externa al poder político de la burocracia-empresarial china. Sucede que sin esta protección estratégica—más allá de todas las críticas que se puedan hacer— el norte del capitalismo asiático emergente no será la prosperidad y el ascenso económico sino la desindustrialización promovida por el capital tecnológicamente potenciado. Tal es la afinidad entre el problema político que el capitalismo en China presenta al FMI y la elección teórica de la investigación aquí presentada.
Nuestra conclusión es la siguiente:
La crisis mundial divide y construye bloques regionales de política económica donde los capitales tecnológicamente más potenciados —a través de instituciones y organismos del capital financiero– buscan penetrar espacios de acumulación nacional, relativamente resguardados por políticas de estado, para absorber el valor protegido, desintegrar la competencia, y reproducir la geo-política que el capitalismo asiático disputa en alianza con una serie de potencias emergentes.
Ahuja, A. (2012) “De-monopolization Toward Long-Term Prosperity in China”, IMF Working Paper, marzo. www.imf.org






Comentarios (un comentario)
Excelente la selección de imágenes que elegiste para el post.
Gracias Omar Genovese,
Leonardo Sai
leonardo sai / Mayo 6th, 2012, 7:28 pm / #
Dejar un comentario