Un pueblo sin nombre
Por Eduardo Montes-Bradley
Había sacado fotos del lugar en otras oportunidades. No que estas se presenten con frecuencia. El caserío dista 83.7 millas de mi cueva en el condado de Albemarle. De no mediar otros puntos de interés, el trecho podría salvarse en una hora y cuarenta minutos. Sin embargo, no todo es previsible en estas latitudes.
Aunque pensándolo bien, no es la latitud lo que presenta desafío, sino la naturaleza del terreno, y desde luego, la gente. Lo esencial resulta ser que, cuando puedo, hago el recorrido hasta el pueblo que pensaba sin nombre y que ayer descubrí lo tiene. Hichtown queda al pie de los Allegheny, en un valle que es la prolongación de una planicie que se extiende al sur desde Pensilvania y que atraviesa el norte del estado de Virginia donde tiene asiento el abominable Winchester, ciudad de monstruos mitológicos.
Si todo esto estuviera cubierto por las aguas de un mar inimaginable, Hichtown estaría sumergida en la margen oriental de una bahía. En la margen opuesta, es decir donde concluye o se inicia el Paso de Shenandoah, hay un lugar muy curioso que se llama Head Waters y que tiene uno de las dos únicas cabinas de teléfono público que quedan en el mundo. Ahí vive Paul Klein, un viejo documentalista que durante años trabajó para el gobierno, y que ahora se dedica a escribir novelas, rodeado de osos y coyotes que –indefectiblemente– acabarán por devorarlo el día que salga a pasear sus perros y se quede sin balas. Por estos senderos es bueno estar armado. Uno nunca sabe. También hay una tienda donde venden el mejor maple syrup que jamás haya probado. Entre Head Waters y Hichtown se encuentra Monterrey que a pesar de lo que uno pueda esperar de este lecho submarino, tiene proporciones dignas.
Por aquí, o cerca de aquí, o no tan cerca de este lugar pero sí en estas montañas, cayó abatido por el infortunio don Eduardo Bradley, el aviador que había sorteado la Cordillera de los Andes en un globo aerostático. De manera que no soy el primero de la estirpe, aunque si el más precavido. Estas son tierras para sobrevolarlas desde el asfalto, tierras para fotografiar. Vine con la intención de encontrarle un nombre al pueblo sin nombre, y lo encontré. El cartel que vino a esclarecer la incógnita estaba en la vidriera de una oficina de correos que parecía abandonada. Preguntar hubiera servido de nada, o de nada hubiera servido. Aquí en Hichtown no hay nadie. Por momentos me recuerda a la geografía de las Falklands, por momentos no me recuerda a nada y me hace pensar que la muerte es tan bella como un prado piemontino.
Charlottesville, VA








Comentarios (2 comentarios)
Sera la geografia de las Islas Malvinas no ?
Ruben g / Mayo 20th, 2012, 4:15 pm / #
Hay mucha similitud, sin duda…
EMB / Mayo 23rd, 2012, 12:28 am / #
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