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Soldados por peones

Por David Wapner

En Israel, Ana y yo nos ganamos la vida dando clases de escultura con papel de diario y vendiendo nuestros muñecos en la feria de Tel-Aviv.
En la Argentina, a fines de los años 80, hacíamos pesebres y ajedreces en cerámica.
Hace una semana, el comerciante que nos vende materiales de trabajo nos contó que coleccionaba ajedreces y nos preguntó si le podíamos hacer algunos juegos para él.
Cómo no, claro que sí, estamos en bancarrota, con deudas hasta el subsuelo, el verano perdido por completo, las colonias de vacaciones canceladas,  nuestro futuro en la educación por el arte incierto
Preguntó acerca de los temas y motivos que éramos capaces de modelar:
—Lo que usted quiera, animales, fábulas, leyendas, mitología, literatura fantástica, cuantos de hadas, orquestas de cualquier género.
Pero él había pensado en otra cosa, muy original:
—Yo quiero un ajedrez del Tsahal, con generales, tanques, aviones, ¿qué les parece?
Atención: necesidad urgente de trabajo, un cliente en puerta, ¿decirle que no, quedarnos sin el pan y sin la torta. “Cambiarle las ideas”, decía para sí Adán  Buenosayres, cuando Ruth, de “La Cigarra de Oro”,  amenazaba con un “racha sentimental” o una discusión sobre estética.
Cambiarle las ideas al coleccionista, orientarlo hacia la música:
—Vea, nosotros preferimos no tocar temas institucionales, preferimos explorar otros rumbos, nosotros…
Lo convencimos con una jazz, le dibujamos in situ un boceto (sobre el revés de su chequera); quedamos en mostrarle los prototipos en arcilla antes de seguir adelante.
—Que tengan colores brillantes. Como estos.
Nos mostraba un juego de caballeros medievales.

Dos días después vino a casa y vio lo que hicimos: un contrabajista (el caballo), un saxofonista (el alfil), un trompetista subida a una tarima (la torre). Le gusta y pregunta por los soldados.
—¿Qué soldados?
—Los ochos soldados.
¡Ah, eran los peones! A los peones le dicen jaialim, soldados.
Nos pusimos de acuerdo, cerramos trato, ya se estaba yendo:
—Luego les voy a encargar otro, con soldados, cascos, fusiles.

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